martes, 27 de octubre de 2015

Caperucita en el CEIP ELENA MARTIN VIVALDI

Qué buena temporada se está pasando la Caperu en este cole. Inició el curso junto con las criaturas y parece que no se quiere ir de allí. Incluso estuve contando cuentos un día. Todos querían subir a ayudarme, fue una mañana muy movida y agradable.
Os adjunto algunas fotos de la exposición.

lunes, 19 de octubre de 2015

CAPERUCITA EN CLAVE JURÍDICA (Traducción de Cecilia Guillén Pérez)

Dibujo de Marta Flores 

Tal y como consta en acta, residía en nuestra ciudad una menor de edad, que, debido al uso habitual de un sombrero rojo típico del lugar por derecho consuetudinario, se hacía llamar Caperucita roja.
Con anterioridad a la puesta en marcha de la afectada, ésta fue asesorada por su madre con la estricta prohibición del abandono de los senderos del bosque del distrito local.
El desacato de tal prohibición convirtió su acto en punible, y por la trasgresión del delito derivado del anterior, consistente en el derecho a recoger flores, fue a dar con un indocumentado lobo indigente y sin permiso de residencia.
En ilegal usurpación de las funciones estrictamente públicas, reclamó el mencionado delincuente, la inspección de los bienes de consumo contenidos en la cesta de la parte delictiva primera, y con hostiles intenciones, se aseguró de la disposición de la parte delictiva primera a dirigirse sin tardanza a casa de su abuela, pariente
consanguíneo de la afectada.
Fue la escasez de víveres en el sector alimentario, que, de facto, situaba a la parte lobuna en delicada situación, la que le instó a tomar la determinación, previa presentación de documentación falsificada, de personarse en la vivienda de la pariente consanguínea de la parte primera.
La abuela, parte tercera, a la que conforme a derecho, le había sido concedida una baja por enfermedad ocular, no consiguiendo constatar las pretensiones asesinas del lobo, parte segunda del caso que nos ocupa, dejó a éste llevar a término el famélico hurto, punible por deglución de la encamada parte.
La personación posterior de caperucita en la vivienda, hizo que le parte lobuna falsificara su identidad por simulación de la engullida abuela, manifestando progresivamente contundentes pruebas de la presunta deglución de la primera afectada, hasta engullir a la segunda parte.
El guardabosques de turno, que en el momento del evento percibió sospechosos ronquidos ruidosos, pudo constatar que la fuente agresora provenía de las fauces del lobo.
El diligente señor dirigió de inmediato un parte de denuncia de presunto asesinato a la autoridad competente más cercana, que fue recogida en sumario.
Seguidamente asestó un tiro de bala al lobo, que falleció a causa del mencionado impacto.
El estado erguido del impactado despertó en el autor del disparo la sospecha de que el cadáver contenía personas en su interior. En base a la referida suposición abrió mediante cuchillo el cuerpo fallecido para someterlo a examen ordinario, momento en que salieron expulsadas la abuela y Caperucita, aún con hálitos vitales.
Se procedió entonces a una desesperanzada reanimación, que fue haciendo crecer en ambas partes una fuerza vital no prevista en la normativa vigente.
El suceso fue registrado en protocolo por los hermanos Grimm.


(Thaddäus Troll, citado en el Süddeutsche Zeitung, v. 18/19.5 1974)
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Checha, 8 de agosto de 2013


http://relatosparaaburridos-checha.blogspot.com.es/2013/08/homo-homini-lupus-y-caperucita-en.html

viernes, 26 de diciembre de 2014

Celebrando mi cumpleaños

Maravillosa tarta, ¿hay qué decir algo mas?... Hoy no era Caperucita la que estaba diciendo COMEME¡¡¡¡¡

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Las Tres Hermanas y el lobo.

·      María, Rosa y Paola viven en Italia. Su mamá, que vive en un pueblo cercano se ha puesto enferma, prepara cuatro tartas y un poco de carne de caza y María decide llevarle a su madre una cesta con comida.
·      Pero, por el camino, María se encuentra con el lobo.
¿dónde vas? A la casa de mi madre
Dame tu cesta, que si no, te comeré, le dice el lobo. Asustada, María suelta la cesta y corre a encontrarse con sus hermanas.
·      A su vez, Rosa prepara una cesta con cuatro tartas y carne. Ella también se encuentra con el lobo.
Aterrorizada, Rosa abandona su cesta y se pone a salvo tan pronto como puede.
·      Más tarde Paola, la menor, se pone en camino. Se encuentra con el lobo y le lanza las tartas. El lobo las atrapa al vuelo y se las traga de un solo bocado.
¡Ay, ay, ay! ¡Me las pagarás!
Enseguida el lobo se retuerce de dolor pues Paola, la muy astuta, ¡había rellenado las tartas con clavos!
·      Entonces Paola prosigue su camino. Una vez repuesto de su conmoción, el lobo corre hasta la casa de la madre cogiendo un atajo. Se come a la madre y se mete en su cama. Cuando Paola llega, quiere abrazar a su madre, pero...
El lobo disfrazado se traga a Paola y después se va corriendo.
·      El lobo se cruza con unos campesinos que lo matan con sus horcas.

Le abren la barriga y sacan a Paola y a su madre. Cuando Paola vuelve a su casa, dice orgullosa a sus hermanas: “Lo he conseguido”.

Cuento de origen italiano sugerido por Elisabet Zurbrighen en el que podemos encontrar muchas similitudes con el cuento de Caperucita Roja


jueves, 16 de octubre de 2014

LON PO PO

 
Fragmento de la historia de Lon Po Po
Tres hermanas, Shang, Tao y Paotze viven en el norte de China. Un día, su mamá decide ir a hacer una visita a la abuela “Po Po” y llevarle galletas de arroz. Antes de partir, la madre dice a sus hijas:
·                                                                                                                                                   Yo no estaré aquí esta noche. Sed prudentes y no olvidéis cerrar bien la puerta.
Poco después, un lobo llama a la puerta. Está disfrazado de vieja y dice:
Tesoros míos, soy “Po Po”, vuestra abuela.
·                                                                                                                                                   Pero si nuestra madre ha ido a visitarte, responde Shang.
·                                                                                                                                                   ¿A visitarme? Yo no me la he encontrado por el camino, dice el lobo con tono de sorpresa.
Un poco nerviosa, Tao pregunta:
·                                                                                                                                                   Po Po, ¿por qué tu voz es tan ronca?
·                                                                                                                                                   Estoy resfriada y hace frío aquí fuera, ábreme rápido y metámonos en la cama, pues ya es muy tarde.

Las tres hermanas no quieren dejar a su abuela fuera mucho tiempo. Le abren la puerta y se acurrucan con ella en la gran cama.
·                                                                                                                                                   Po Po, ¿por qué tienes pelos en los pies? pregunta Paotze. ¿Y por qué tienes los dedos ganchudos?
Entonces Shang enciende una vela y reconoce la cara peluda del lobo. Astutamente le dice:
·      Po Po, debes estar hambrienta. ¿Quieres comer frutos del ginkgo que crece al lado de nuestra casa? Son tan dulces y tiernos como la piel de un bebé.
·      Eso me parece delicioso, pero soy demasiado vieja para trepar por los árboles, responde la falsa abuela.
·      Pero nosotras podemos hacerlo por ti, dijeron a coro las tres hermanas.
En unos minutos, Shang, Tao y Paotze se encuentran en lo alto del árbol.
Sube, le grita Tao al lobo, los frutos son mucho mejores cuando se comen en lo alto del árbol.
·      Pero yo no llego hasta la copa, responde el lobo.
·      Entonces coge la cesta y la cuerda que están detrás de la casa, ata la cuerda a la cesta y nos la echas, sugiere Tao. Vamos a subirte hasta lo alto del árbol.
Dicho y hecho. El lobo se mete en la cesta. Cuando ya casi está en lo alto del árbol, las tres hermanas sueltan la cuerda y el lobo se estrella en el suelo.
No se mueve, está muerto. Rápido, las hermanas vuelven a la casa, cierran la puerta con llave y se acuestan de nuevo. Al día siguiente, cuando su mamá regresa, Shang, Tao y Paotze le cuentan su aventura con el lobo disfrazado de “Po Po” y le explican cómo lograron deshacerse de él para siempre.


(Explicación del título: “Lon” significa lobo y “Po Po” abuela. Del cuento “Lon Po Po”, E. Young)
Del dossier elaborado sobre Caperucita Roja por Elisabhet Zurbrigen de Suiza

viernes, 26 de septiembre de 2014

AÏCHA Y EL OGRO.


Cuenta una historia que hace mucho tiempo, en el norte de África y cerca de un pequeño pueblo, había un hombre viejo que vivía solo. Se llamaba Baba Inoubba. Era tan viejo que ya nunca se levantaba de su cama. Aïcha, su nieta, se ocupaba de él. Todos los días, con una bandeja de couscous en la cabeza y una torta bajo el brazo, Aïcha llamaba a la puerta de su abuelo canturreando:
·      Ábreme la puerta, oh Baba Inoubba, y el desconfiado anciano respondía:
·      Haz tintinear tus pulseritas, Aïcha, pequeña mía.
Entonces Aïcha hacía sonar sus pulseritas y el abuelo tiraba de una cuerda para abrirle la puerta.
Un día, el ogro vió a Aïcha y la siguió a escondidas. La escuchó canturrear y vió cómo se abría la puerta. Ajajá, se dijo el ogro, mañana yo haré igual que Aïcha, el anciano me abrirá y me lo comeré. Luego, ya me ocuparé de la pequeña.
Al día siguiente, el ogro llamó a la puerta de Baba Inouba, que le dijo:
·      ¡Vete, maldito ogro, he reconocido tu voz!
Entonces, el ogro se fue en busca de un brujo para preguntarle cómo podría conseguir una voz tan suave y tan dulce como la de una niñita.
·      Unta tu garganta con miel, respondió el brujo, después abre lo más que puedas la boca y permanece tumbado al sol durante siete días. Miles de hormigas entrarán y te rascarán la garganta.

Siete días más tarde, el ogro canturreó en la puerta de Baba Inouba con una fina vocecita. Creyendo que era Aïcha, el abuelo abrió la puerta. El ogro se abalanzó sobre él y se lo comió. Cuando llegó Aïcha con una bandeja de couscous en la cabeza y una torta bajo el brazo, ella no reconoció la voz de su abuelo. Vio que salía sangre de debajo de la puerta y miró por el ojo de la cerradura. Como enseguida reconoció al ogro, salió corriendo hacia el pueblo gritando:
·      ¡A mi abuelo se lo ha comido el ogro! ¡Lo he dejado encerrado en la casa!
Entonces, muchos aldeanos llevaron haces de leña y prendieron fuego a la casita donde el ogro esperaba la visita de la chiquilla. Y así fue cómo el ogro murió entre las llamas. Al año siguiente, un roble creció en aquel mismo lugar. Lo llamaron el “Roble del ogro”.
Si algún día pasáis casualmente por este lugar, los aldeanos os lo enseñarán.

Cuento del norte de África que guarda algunas similitudes con Caperucita Roja...
aportado por mi amiga Elisabhet Zurbrigen de Suiza