miércoles, 28 de enero de 2026

Presentación del libro Infancia, Familia y otras locuras (Primera parte)

Cartel anunciador del acto


Ante una veintena de personas realizamos la presentación del acto. Mariángeles Lamolda hizo una intervención sobre mi persona que no puedo más que estarle agradecida:
 
"Teresa Flores es maestra, pedagoga y contadora de cuentos. Ha contado y cuenta cuentos por todo el mundo. Así que no es raro verla rodeada de peques y grandes, de libros y otros materiales narrando historias y haciendo que todo el mundo las narre. Esa es la imagen que me viene a la mente cuando pienso en Tere, la veo rodeada de personas y personillas riendo, jugando y contando juntas.

Ha participado y participa en talleres de escritura para poner negro sobre blanco esos cuentos que se le escapan de la boca y de la punta de los dedos. Ha publicado cuentos en obras colectivas, relacionadas con dichos talleres, y varios libros en solitario:

-Materiales y objetos tradicionales para contar cuentos, donde recoge sus trabajos de investigación sobre contar historias (2004), traducido al italiano

-Sinfonía para un cepillo roto, ilustrado por Pepa Mora (2006)

-Entredades, libro de poemas con fotografías de su hermana Pilar Flores (2006)

-Cuentos que caben en un bolsillo, segundo volumen de sus investigaciones (2011), también traducido al italiano

-Carambolo perdió su corona, ilustrado por su sobrina Marta Flores (2025). Que se acompaña del papel que se puede doblar para contar el cuento

Además, desde 2013 escribe un blog “Cuentos que caben en un bolsillo” donde comparte sus cuentos, nos informa de sus actividades cuentísticas y de los viajes de su exposición sobre Caperucita Roja, que ahora está aparcada. Aunque toda la familia, cuando vemos una Caperucita en nuestros viajes, le seguimos trayendo objetos relacionados como contribución a la exposición.

Infancia, familia y otras locuras, (2025) en cuya portada vemos una ilustración de Marta Flores, está dividido en tres partes, como anuncia su título. Las dos primeras recogen cuentos en los que los protagonistas son las niñas y los niños, por un lado, y la familia, por otro. Una familia numerosísima que quienes la conocemos reconocemos historias y personas en esos cuentos. En la última, recoge otras historias que se ha encontrado en el día a día, en sus viajes, en sus paseos y en todos los coles en los que ha trabajado.

Con sus cuentos nos reímos, nos asustamos, sentimos la pena de la niña monja, viajamos por el desierto para llegar a la Europa idealizada por la migración, conocemos la historia de amor de los abuelos cordobeses, vivimos el frío y el hambre de la guerra y la posguerra, viajamos al pueblo y vivimos travesuras veraniegas, aprendemos todos los sinónimos de encalar, nos angustiamos al teléfono, nos tomamos ese café despertador, vemos salir volando un sofá e imaginamos historias de varios personajes con los que nos cruzamos por la calle, entre otros cosas".




Presentación del libro Infancia, Familia y otras locuras (Segunda parte)

 

Un momento del dialogo entre la presentadora y la autora

Este es el resumen de las preguntas que Mariángeles me realizó:

-¿Recuerdas cuándo y cómo empezaste a escribir?,

Lo relaciono con la escuela que debió de ser para mí una tortura. Nada más llegar, escuchar: cállate y siéntate, -con apenas cuatro años- no debió de sentarle muy bien a mi carácter inquieto.

Tenía una ortografía horrorosa, creo que no la mejoré del todo hasta que no tuve que enseñarla como maestra, pero esto no me impidió nunca escribir.

Dice mi hermana Pilar que suelto las comas como el que va sembrando trigo, a voleo. Claro, después me toca recogerlas y ponerlas en el sitio adecuado.

Pero era una lectora empedernida y ese es un binomio que no se puede separar.

-¿Por qué te interesa y que te aporta personalmente escribir?

Son tantas las cosas que nos pasan por la cabeza, las experiencias que una persona vive, los sueños, los deseos. La escritura calma la mente, ayuda a organizar el pensamiento, es como tener cerca a una buena oyente que te deja hablar sin decir nada, sin opinar, sin dar consejos. Difícil de conseguir ahora, en este momento en que todo el mundo sabe tanto.

El papel, o el ordenador lo admite todo; las locuras, los errores, el vacio del papel en blanco, lo puedes dejar reposar o regresar a él. Incluso a veces te preguntas, ¿pero esto lo he hecho yo? No es posible, es demasiado bonito o espantosamente triste y a lo mejor acaba en la papelera.

-¿Qué le está aportando a tu escritura la participación en los talleres de creación?

Los talleres son geniales por varios aspectos; primero por lo que aprendes, a veces simplemente es volver a recordar cosas elementales y lo mejor es que  te va a plantear retos que sola no harías. Por ejemplo narrar en tercera persona, o desde una posición de alguien que sabe todo lo que pasa, o simplemente tienes que hacer una descripción lo más detallada posible…

Lo segundo es que compartes tus textos, recibes las aportaciones del grupo además de la persona que coordina el taller, con todo el enriquecimiento que esto supone

y la tercera, no menos importante, es que constituye un tiempo en que te relacionas con unas personas con las que compartes el mismo hobby. Además del lujo de conocer personas tan interesantes como; Andrés Newman y Miguel Ángel Cáliz con quienes hice el primer taller hace ya más de veinte años, Juan Madrid, Alfonso Salazar y actualmente Cristina Gálvez.

Y bueno- hay que decirlo-  las cervezas de después.

-La escritura y la actividad de contar cuentos oralmente, ¿cómo se complementan y alimentan la una a la otra?

Para mi van de la mano, tal vez porque me he criado a base de cuentos y de personas que me han ofrecido la historia narrada y a la vez el cuento. Lectura y escritura no pueden existir la una sin la otra.

Yo creo que he contado cuentos desde que jugaba con la gente menuda de la familia, y puedo decir que eran muchos. Solo repetía lo que había vivido y ya de ahí empecé a ser yo la que escribiera.

Mi primera novela, que lamento haber perdido, la hice con mis compañeras de colegio, en el patio del recreo, ellas me dictaban y yo escribía. No se nos ocurrió otra cosa que basarnos en los personajes de una serie que había entonces en la tele sobre las aventuras de un submarino, todavía recuerdo que se llamaba el Seaview, y hacerle pasar mil penalidades al capitán de la nave, que era muy guapo y todas debíamos estar un poco enamoradillas de él. Teníamos doce o trece años y nos llevó casi un año acabar la novela. 

Después escribí varias obras de teatro que aun guardo y que llegamos a representar, y empecé con los cuentos. Ahora me río al leerlos… son tan malos.

-¿Qué te inspira a la hora de escribir? ¿Puedes contarnos como te inspiraste para alguno(s) cuento(s) concreto(s)?

Algunos relatos salen de experiencias verdaderas como la del sofá volador, me pareció digna de un cuento, estar de traslado y perder un sofá en la curva de un camino puede ocurrir, pero que sigas viaje y no te enteres hasta que no llegues a destino… Es genial, el cuento está dado, después falta ver quien lo cuenta, dónde está, qué pasa a su alrededor.

El cuento de “Er muñeco”, pasó de verdad, salió en los periódicos el suceso de que se había quemado un paso de una Virgen… y un amigo siempre dice esas cosas divertidas se les ha quemado “ermuñeco”… ya estaba el hilo conductor…

Los relatos de la infancia, parten de cosas que vivimos, están recreadas, cambiadas de situación o de protagonistas. Me gusta mucho cuando la gente me dice, me he acordado tanto de mis abuelos, me ha emocionado. Es la infancia de muchas de nosotras.

Los relatos de la familia algunos son exactos, partiendo de lo traidora que es la memoria. Yo digo que los recuerdos de mi infancia son prestados, porque en cierto modo, ¿me pasó a mi?, ¿fue a mi hermano, a mi primo, me lo contaron?…No importa.

La parte de las locuras son esos textos que te permiten salir de lo habitual. Me encanta escribir ciencia ficción, es como relatar sueños deseados. 

 -En esta sala seguro que hay personas que quieren escribir y/o que están planteándose hacerlo, ¿qué recomendaciones les haces?

Observar, observar y observar, llevar una libreta siempre encima, el móvil, grabar, anotar después, un diario, hacer una foto…Aprovechar cualquier momento para disfrutar de todo lo que pasa a nuestro alrededor, sacar la imaginación de paseo… Preguntarnos continuamente sobre lo que ocurre a nuestro alrededor: ¿Qué se dicen aquellos dos, son padre e hijos, son hermanos, amigos, están enfadados, por qué se ríen?...

 En definitiva ser curiosos... estar abiertos, expectantes, hay tanto que contar...

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Deciros que el acto fue muy divertido y lo pasamos genial... yo al menos.

lunes, 5 de enero de 2026

CARAMBOLO PERDIÓ SU CORONA





El sábado día tres, recién comenzadito el año Marta Flores la ilustradora y yo, autora del cuento CARAMBOLO PERDIÓ SU CORONA lo presentamos ante una treintena de personas mayores y diversas personajillas

Una historia popular que se relata mientras se van haciendo los personajes con origami. 

La aprendí,  hace un montón de años, de una estudiante de magisterio mientras participaba en una de nuestras innumerables jornadas freinetianas.

Estas fueron las palabras que mi hermano Pablo, padre de Marta, hizo en la presentación del libro:

Buenos días a todas y todos, y gracias por acompañarnos en este acto.

Hoy se presenta un libro, un cuento, unas ilustraciones, unas figuras de papel.

En una familia amplia unida, que ha compartido muchas vivencias, alegrías, experiencias, afectos ... y lo demás, surgen tres aspectos artísticos que dan lugar a lo que hoy se presenta.

Unión conlleva cariño por los niños. Somos una familia de "niñeros". Compartimos con los niños, jugamos, hablamos, los oímos, los jaleamos y alborotamos, y … nos contamos cuentos. Hemos vivido cuentos en nuestra infancia, valoramos lo que nos aportaban, y … lo reproducimos con las nuevas generaciones.

Mi hermana, Teresa Flores, la más pedagoga de una familia de 8 hermanos, 7 de ellos docentes, cuenta cuentos, los recrea, y los escribe.

Nos ha mostrado, enseñado y compartido su afición y habilidad por los "cuentacuentos".

Además de la narración, oral en la infancia, y luego lectora, el dibujo ha surgido como una habilidad que se ha desarrollado en la familia. Aun guardamos dibujos de mi madre y de nuestro tío Pablo. Mi hija Marta Flores, también profesora, lo es de dibujo, pues eligió Bellas Artes. Pero además ejerce como pintora-ilustradora, tanto de libros propios, como este en colaboración.

Y a estas cualidades artísticas (narración y dibujo), mi padre añadió una plástica, la papiroflexia. En mi casa aprendimos a hacer pajaritas, burros con aguaderas, ranas que saltan, etc. Teresa era de las más habilidosas y ha sabido compartirlo con Marta, para lleva a cabo esta obra que hoy nos presentan, aunando estas tres artes.

Espero que les guste...

Una de las páginas del libro

Mientras Marta se encargó de la papiroflexia yo iba leyendo el cuento ante un público asombrado. 

Hay que decir que la sala estaba llena de dibujos de Carambolo, coronas, palomas... y más elementos del cuento que mi sobrina había preparado con todo su cariño e ilusión. 

Esperamos que llegue a muchas criaturas y que disfruten con él, tanto como nosotras lo hemos hecho primero haciéndolo posible y de ahora en adelante contándolo y manipulándolo.


Collage, dibujos, papiroflexia... el arte de Marta es increíble 

 






miércoles, 10 de diciembre de 2025

Un dragón domesticado

 

Continúo con los cuentos para contar con papel y lápiz de Richard Thompson. 
Igual que el último que subí, no encontré el texto que lo acompañaba así que tuve que ponerme a imaginar y no me quedó mal la historia.  

En el lugar donde vivo hay un paisaje maravilloso poblado de vegetación y de recodos fantásticos donde jugar y esconderse.

Me alojo en esta torre (1) desde donde me gusta subir a otear el paisaje.

Aquella mañana decidí dar una vuelta por las alrededores de mi vivienda a la búsqueda de lugares desconocidos. 

Me adentré en un pequeño bosque donde casi me pierdo a causa de la hojarasca y tuve que dar varias vueltas hasta encontrar la salida (2). A lo lejos nubes algodonosas y juguetonas se acercaban.

Cerca de allí investigué el interior de una enorme cueva (4), en la parte superior colgaban unas escalofriantes estalagmitas (5) y el suelo estaba cubierto de piedras afiladas y peligrosas (6).

Después de tanta oscuridad preferí acercarme a uno de mis lugares favoritos y caminé hasta un  acantilado (7) desde se domina una vista maravillosa sobre el río (8) que hace unos meandros increíbles. Pasé por un puente (9) y continue hacia el otro acantilado (10),  donde volví a pasar otro puente, seguí mi camino disfrutando del paisaje.

Llegué a otro frondoso bosque de (11) árboles centenarios en donde me entretuve comiendo madroños y recogiendo algunas hojas rojizas de los arces otoñales.

Allí saludé a mi amigo Tomás, el leñador (12) que cada año se ocupa de que el bosque quede limpio para evitar los incendios y las plagas. 

Me despedí de él y continúe mi camino hacía las altas montañas (13) a las que trepé sin mucho esfuerzo, ya que soy una buena montañera y disfruto mucho con las caminatas. 

En el punto más alto de la cordillera (14) dominé mi castillo en el fondo del valle y ya con bastante apetito después de la larga marcha solo tuve que echar una buena carrera hasta llegar a casa, muy contenta porque allí me estaba esperando en la puerta mi querido dragón el Diplodocus.   

 

  


martes, 9 de diciembre de 2025

La verdadera historia del Gallo Kiriko


Versión de Nico chico (8 años)

Hace mucho tiempo empecé a preparar, (gracias a los dos Nicos de mi familia -que son unos artistas-) los dibujos necesarios para poder contar el cuento de El Gallo Kiriko.

Estos días que me he puesto a ordenar mis materiales los he encontrado. Lo complicado ha sido conseguir la versión del cuento en la que me basé para solicitarles los dibujos. 
Esta es la más versión más cercana, solamente que la cabra, en nuestro caso, era una oveja y el burro una vaca.  

Versión de Nico grande

Esta es la verdadera historia del gallo Kiriko que iba a la boda del tío Perico, y en el camino encontró una boñiga de burro que tenía muchos granos de cebada, tenía mucha hambre, y era muy goloso. 

-“¿Que hago, si la pico me mancharé el pico y no podré ir a la boda del tío Perico? ¿Qué hago, pico o no pico?, ¿pico o no pico?, ¿pico o no pico?”, y al final picó, y claro, su pico se manchó.

Andando andando se encontró a una hierba, y le pidió: —Hierba, hierbita, límpiame el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico. Y le contestó la hierba: —¡No quiero!
Andando andando se encontró una cabra y le pidió: —Cabra, comete la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y le contestó el animal: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un lobo y le pidió: —Lobo, mata a la cabra que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el lobo le dijo: —¡No quiero! \ Andando andando se encontró a un perro y le pidió: —Perro, muerde al lobo que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el perro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un palo y le pidió: —Palo, pégale al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el palo dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un fuego y le pidió: —Fuego, quema al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el fuego le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un charco y le pidió: —Agua, apaga el fuego, que no quiere quemar al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la oveja, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el agua le dijo: —¡No quiero!.
Andando andando se encontró un burro y le pidió: —Burro, bébete el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el burro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un cuchillo y le pidió: —Cuchillo, pincha al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el cuchillo le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un herrero y le pidió: —Herrero, rompe el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el herrero le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a la muerte y le pidió: —Muerte, llévate al herrero, que no quiere romper el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y la muerte le dijo: —Muy bien.
Entonces la muerte se fue a llevar al herrero, que salió corriendo a romper el cuchillo, que brincó a pinchar al burro, que trotó a beberse al agua, que fluyó a apagar al fuego, que voló a quemar al palo, que rodó a pegarle al perro, que corrió morder al lobo, que saltó a matar a la cabra, que brincó a comerse la hierba, que deprisa deprisa le limpió el pico al gallo Kiriko, para que fuese a la boda del tío Perico.
Pero como se había entretenido tanto, llegó tarde cuando ya no quedaba carne y cuando vieron un gallo tan hermoso… Corriendo lo mataron y a la olla lo echaron.
Y todos comieron y a mi no me dieron.


 Nico grande

Cuento encontrado en:

https://www.salamon.es/doku/doku.php?id=cuentos:el_gallo_kiriko


 Nico chico


¿Verdad que  los dibujos son geniales?



viernes, 5 de diciembre de 2025

¿En qué se parece un melocotón a un sitio de recreo?

Seguimos jugando con las palabras...

¿En qué se parece un melocotón a un sitio de recreo?

«En nada» gritábamos todos los primos sabiendo que había truco. Acto seguido, mi abuela comenzaba a recitar y casi sin respirar lo siguiente: «Melocotón se compone de melo y cotón, cotton es algodón en inglés, algodón se compone de al y godón, un godón es un godón muy grande, un godo muy grande fue Ataulfo, Ataulfo vino a España y no hizo nada, el que nada no se ahoga, el que no se ahoga flota, una flota es una escuadra, escuadra y cartabón, cartabón se compone de carta y bon, una carta es una epístola, epístola se compone de e y pistola, una pistola es un arma mortífera, mortífera se compone de morti y fera, fera es llevar en latín, llevar se compone de lle y var, y un var es un sitio de recreo".

Encontrado en:

https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2015/03/31/juegos-palabras-28550470.html

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Jugando con las palabras

Este juego de palabras me lo aporta mi amiga Teresa una tarde en que andábamos recordando retahílas de nuestra infancia.

Comienza cuando alguien te pregunta alguna cosa y se le responde nada:

-Nada. 

El oyente continúa entonces:

-El que nada no se ahoga 
el que no se ahoga flota
Flota es una escuadra 
Cuadra es donde se guardan los animales 
Animal es un toro
Toro es una plaza de Zamora
Zamora es un ciclista 
Ciclista es una plaza de Madrid 
Madrid es la capital de España 
España es una nación 
Nación es el periódico que se vende en la Habana
Habana es la capital de Cuba
Cuba de vino
Vino Dios al mundo...

Buscando en Internet he encontrado muchos más juegos de este tipo.

Por ejemplo:

En qué se parece un ratón a las ancas de rana?

Al ratón le gusta el queso. El queso sale de la leche. La leche sale de la vaca. La vaca es un animal. Un animal es un bruto. Bruto mató a César. César es no hacer nada. El que nada no se ahoga. El que no se ahoga es porque flota. Una flota es una escuadra. Escuadra se parece a cuadra. En la cuadra hay toros. Toro es un pueblo de Zamora. Zamora era un futbolista. Futbolista tiene la palabra lista. Lista es una calle de Madrid. Madrid es un periódico de La Habana. La Habana es la capital de Cuba. En las cubas se guarda el vino. El que no bebe vino es un primo. Tengo un primo en Lebrija. En Lebrija se hacen botijos. El botijo ​​rezuma. Rezuma se parece a Moctezuma. Moctezuma era un rey inca. Inca se parece a anca. Y las ancas son de rana.

Lo encontrareis en:

https://forums.tomisimo.org/showthread.php?t=8259