miércoles, 28 de septiembre de 2022
FUROSHIKI
martes, 27 de septiembre de 2022
SAPOS Y PRINCESAS
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| Portada del mes de abril |
jueves, 4 de agosto de 2022
RAYUELA (TERCERA PARTE)
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| Matías ha dibujado su primera rayuela en la playa |
LA RONDA DE LAS HORAS
La figura es un círculo dividido en doce
figuras convergentes con un pequeño círculo central que es el Paraíso.
El juego: La entrada y la salida tienen lugar
por la primera casilla del reloj, y de la docena se pasa al Paraíso. Se juega
de la misma manera que el juego de El Caracol.
RECTANGULO GRIEGO
Figura:
Un rectángulo grande dividido en otros ocho o diez rectángulos pequeños
El
juego.
1.-Quien
juega se sitúa ante la casilla 1 y empuja el tejo hacia el interior de la
misma, saltando a pata coja. Empuja el tejo de una casilla a otra sin que caiga
en las líneas divisorias. Cuando está cansado o pierde el equilibrio, tiene derecho
a “hacer punta” es decir apoyar la punta
del pie inactivo sobre el otro. Puede hacerlo hasta cinco veces por cada vuelta
completa. Cuando todo el grupo que juega (seis como máximo) termina de recorrer
el circuito se vuelve a empezar (partiendo siempre del exterior) esta vez
pateando la piedra para que caiga en la casilla numero 2.
En las
siguientes partidas el tejo deberá caer en la casilla número 3, después en la 4
y así sucesivamente. Quien comete error debe esperar el turno siguiente .
2.-Hace
el mismo recorrido a la pata coja pero con el tejo en la mano, se empieza yendo de un rectángulo al siguiente
pero la segunda vuelta se debe saltar de dos en dos, del 1 al 3, del 3 al 5,
del 5 al 6, del 6 al 8 y del 8 al 10.
3.-La piedra se empuja con el pie derecho o con el izquierdo pero siempre en diagonal: del uno al nueve, del nueve al tres, del tres al siete, del siete al cinco, después del cinco al seis, para volver del seis al cuatro, del cuatro al ocho y así sucesivamente. Las jugadores que consigan salir airosas tras todos estos recorridos son ganadores mientras que los otros deben repetirlos para aprender a hacerlo bien.
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| Rayuela griega |
EL CUADRADO CHINO
La figura es un cuadrado dividido en cuatro triángulos por sus dos diagonales.
El juego, arrojar el tejo al interior del
triángulo número 1 empujando con el pie al número dos, tres y cuatro, otra vez
número uno y hacerlos salir del cuadrado. A continuación arrojarlo al número 2
luego al 3 y luego al cuatro y empujarla a la siguiente casilla hasta llegar al
1 y hacerlo sin salir del cuadrado.
martes, 2 de agosto de 2022
EL ENCALIJO
Cuando empezaban los frutales a llenarse de flores y los campos a cubrirse de margaritas, se removía el pueblo en un frenesí inquieto. Terminaba el invierno, las casas en aquellos desconsolados aguaceros, heladas mañaneras y alguna que otra ligera nevada habían perdido su elegancia. Era el momento de enjalbegarlo todo, volver a recuperar la luz de antaño anunciando así la llegada de una nueva estación.
Desde la mañana a la noche, las
mujeres, como si se volvieran locas de repente se llenaban de un extraño
frenesí, interpelaban a gritos a sus hombres apresurándolos a que fueran a por
cal, que revisaran los útiles de pintura, vigilaran si hacían falta brochas
nuevas, les indicaban donde estaban los desconchones que había que tapar y de
paso exigían que repararan los maltrechos tejados y para ello, que sacaran las
escaleras altas de los graneros.
La segunda fase, en la que todos los
niños contribuíamos, en una casi fiesta, era retirar las macetas de geranios y
de petunias de las fachadas y de las rejas. Macetas que iban pasando de mano en
mano a otras zonas provisionales en las que la fiesta blanqueadora no les
afectara.
Aquel extraño jaleo, puntual año tras
año, olvidado y de nuevo recuperado, nos sacudía de la apatía del invierno y, con alegría y
esperanza, empezábamos a rememorar las aguas frescas del verano y, por supuesto
la inminente llegada de las vacaciones.
Terminadas las pequeñas tareas en las
que nos dejaban participar nos retirábamos satisfechos de aquella algarabía,
conscientes de que esa intensa actividad no iba con nosotros. Hartos de las
regañinas que nos caían por aquello de
estar siempre en los lugares más inoportunos, recuperábamos con placer
nuestros papel de niños y nos metíamos
de lleno en otros juegos, mil veces inventados y no por ello menos nuevos,
sabiendo que por el momento éramos aun más libres que de ordinario.
En ese frenesí que inundaba el pueblo
nos tocaba, a veces, ocuparnos de los más pequeños de la casa y alejarlos de
aquella peligrosa operación, según señalaban nuestros mayores, correspondiente
al apagado de la cal que se realizaba en aquellos enormes barreños de zinc.
Desde lejos y expectantes observábamos como los polvos blancos empezaban a
bullir y a soltar extraños humos cuando las mujeres, cabellos protegidos con
pañoletas, removían aquellos baldes con unos gruesos palos de madera, era un
proceso casi mágico en el que aquellas piedras traídas de la calera pasarían a
ser el líquido lechoso con el que nuestras casas recuperarían sus aspectos de
antaño.
A los pocos días, el pueblo
convenientemente blanqueado aparecía luminoso y alegre, las mujeres iban
calmando su excitación y aprovechaban para arreglar sus plantas y compartir
esquejes de los geranios que se habían librado de las heladas.
Los
días se alargaban, según decía mi madre, al paso de una gallina, y
podíamos jugar en la plaza hasta que aparecían las primeras estrellas, acunados
por aquel blanco resplandeciente que confería una belleza especial a
nuestros estrenados pueblos.
Las macetas volvían a sus lugares,
las escaleras a sus graneros, se empezaba a enredar la parra, los grillos
cantaban con intensidad y la primavera asomaba con más fuerza con un cielo tan
luminoso que hasta dañaba.
Yo era una chicuela feliz, normal y
corriente, que según supe por mis padres marqué mi primera infancia enganchando
una enfermedad tras otra. Además de pasar por todas las epidemias propias de la
edad como el sarampión, la tosferina o las paperas, estuve, a los dos años, a
punto de irme al otro barrio debido a la difteria. Aun de aquello pude salvarme
y, aunque flacucha y desgarbada, era una niña inquieta llena de vida con muchas
ganas de imitar las travesuras de todos los muchachos del pueblo.
No supe hasta muy mayor, gracias a mi
hermano Rafael, que se ocupa de acordarse de las cosas más nimias de nuestra
infancia, que había una frase en torno a mí que alertaba a la familia:
—¡Mamá, Tere está chupando las
paredes!
Mi madre, inevitablemente y para mi
asombro, comprendía muy bien lo que estaba pasando y se apresuraba a adquirir
varios botes de Calcio 20, líquido
blanquecino que tenía un delicioso sabor, una cucharada sopera cada día le
aseguraría que yo no siguiera estropeando su reciente trabajo. Mis hermanos
entonces, hacían cola para recibir también una dosis del preciado líquido. No
eran conscientes que bastaba un lametón en un muro para reclamar una dosis
extra.
Crecimos con el Calcio 20, la botella
transparente de largo gollete, que mis padres tenían que esconder en el
rincón más difícil de la casa, mejor
bajo cuatro llaves, porque no era extraño que, al ir a buscarlo, más de un día
ya se hubiera acabado.
A pesar de que el blanco no es uno de
mis colores favoritos, que nunca conseguiré el blanco nuclear en mis coladas y
que el Ariel siempre me fallará, a pesar de que no me identifico ni con la
pureza, ni con la virginidad, ni con el odioso término inmaculado, guardaré en
mi memoria el recuerdo de nuestros pueblos blancos andaluces, tan significativos,
tan nuestros y nombres tan sonoros y maravillosos como: encalijo, enyesar,
blanquear, enjalbegar, enlucir, revocar, pintar, lucir, emblanquecer, y
encalar, estarán siempre conmigo y, por supuesto, el Calcio
20.
Relato realizado en el taller de escritura creativa con Alfonso Salazar, basado en un color de nuestra elección.
martes, 26 de julio de 2022
EL TEJO ( RAYUELA, SEGUNDA PARTE)
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| Rayuela festiva en una plaza del barrio de Gracia |
A pesar del calor seguimos jugando a la rayuela, desde la publicación anterior me han ido llegando muchas aportaciones de los nombres que recibe este juego en muchos lugares de España, por ejemplo; Tocaté en Jerez de la Frontera, Sambori en Valencia, Regaña en Córdoba, La Xarranca en Cataluña, La Muñeca en Salamanca, Mariola en Galicia, La Chángana en Jaén, El Corro en Huelva.... esperamos seguir ampliando esta información con vuestras aportaciones.
"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita , un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo".
Notas extraídas del blog https://salaamarilla2009.blogspot.com/2009/06/otro-juego-tradicionalla-rayuela.html#:~:text=La%20rayuela%20se%20denomina%20diferente,%2C%20pitajuela%20%2C%20mariola%20%2C%20etc.
En este blog encontrareis una gran cantidad de información sobre el tema, así como dibujos y modelos con los que podemos ponernos a jugar.
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| Otra Xarranca festiva de una plaza en el barrio de Gracia |
miércoles, 13 de julio de 2022
JUGAMOS A LA RAYUELA
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| Rectángulo español |
El avioncito, sambori o rayuela es un juego tradicional infantil, el cual fue extendido por todos los países de habla hispana y también por gran parte de Europa latina, la península ibérica y algunos lugares del Caribe. Según el país o la región el juego se conoce con distintos nombres.
Se trata de un juego inmemorial que se ha mantenido de generación en generación.
Recuperarlo y llenar patios escolares, plazas y plazuelas con estos trazados, sería una forma muy divertida de mover el cuerpo, divertirse y socializar.
Existen infinidad de trazados, pero las reglas son casi siempre las mismas. Esto no quiere decir que no podamos modificarlas para hacer juegos más creativos y participativos.
Estas son las normas más comunes del juego
Reglas tradicionales de la Rayuela
Primera; ni el pie ni el tejo pueden quedar nunca sobre una línea, en
tal caso, quien juega pierde.
Segunda; en cada casilla se puede saltar a la pata coja tantas veces
como sea necesario para situar bien el tejo antes de hacerlo pasar a la
siguiente casilla, excepto si previamente se establece un máximo de saltos.
Tercera; el tejo avanza en dirección a la casilla desde la que se
espera regresar a Tierra. Puede atravesar una casilla que le permita circular
más cómodamente en dirección a su meta.
Cuarto; quien juega pierde cuando se equivoca en la
sucesión de casillas que debe visitar, o si apoya el otro pie cuando no puede
hacerlo, o si arroja mal el tejo.
Quinta; se
avanza sin ninguna interrupción a través de las distintas casillas siempre que
no se cometa ningún error.
Sexta; cuando
quien juega incurre en falta debe esperar que le toque nuevamente el turno y
empezar por el lugar en que perdió.
Séptimo; gana quien
completa airosamente todo el ciclo, respetando en todo momento las reglas del
juego.
Estos son dos juegos basados en la rayuela española
EL RECTÁNGULO ESPAÑOL
La figura es un largo rectángulo, dividido longitudinalmente en dos y transversalmente en cuatro, formando así ocho pequeños cuadrados. Estos, pueden numerarse del 1 al 8, y utilizarse sin más, o bien cada uno de ellos puede representar un día de la semana. En este caso el primer cuadro representaría el punto de Partida y de llegada, el número 1- el lunes, el 2 - el martes y así sucesivamente.
El juego completo incluye todas las fases siguientes según dos formas de jugar:
A) EL CAMINO RECTO
IDA:
quien juega arroja el tejo a la casilla P, se une a él andando con un solo pie
y se lo lleva de una casilla a otra a la pata coja. Al llegar al número 4 puede
descansar apoyando ambos pies en el suelo antes de continuar su camino; y en el número 7 vuelve a descansar antes de salir. Después debe
arrojar el tejo a la casilla 1 saltar a la casilla P con un solo pie, luego al
número 1, y empujar el tejo como en el caso anterior.
VUELTA: se juega del mismo modo que a la ida,
pero partiendo de la casilla número 7 y saliendo por la casilla P, las pausas
tienen lugar en los números 3 y P.
B) EL
CAMINO DE LOS ESCOLARES
IDA: La casilla P es el punto de partida en
tanto que las demás representan los días de la semana, el tejo se arroja en
primer lugar al lunes, de allí debe empujarse al viernes y después al miércoles,
donde se puede descansar, luego se empuja hasta el jueves y desde allí hasta el martes y en el sábado
se descansa para finalizar en la casilla P.
VUELTA; repetir los mismos desplazamientos
pero en sentido contrario.
domingo, 3 de julio de 2022
PLASMANDO HISTORIAS A LO LARGO DE LA HISTORIA
Durante el Maratón de Cuentos de Guadalajara tuve la suerte de volver a encontrarme con Ana Griott (Ana Cristina Herreros) un referente en el arte de contar y escribir historias.
Además recorre países diferentes recopilando historias de aquí y de allá.
En su fb nos contaba el 1 de junio de este año, como trabajaban en el taller de las mujeres diversas de Kolda (Senegal) que han hecho de su diferencia una razón para trabajar juntas. y nos dice : "Ellas cosen nuestros libros de tela El niño que siempre perdía el bastón, que encontraréis en Libros de las Malas Compañías"…
Hablando de este tema, le comenté la experiencia que había tenido con lo que llamábamos "Los cuentos cosidos a mano" y quedé en enviarle la referencia de un libro que tenía en casa que se llama HISTORIAS.
Además como he encontrado cuatro libros más sobre tapices pues también han volado los títulos, a sus manos por si pueden serle de alguna ayuda en la preciosa tarea que realiza.
En el libro Historias he encontrado un tapiz que relata esta suceso histórico

El tapiz de Bayeux siglo XII
Las imágenes cuentan lo que ocurrió en una de la batalla de Hastings una de las más famosas de la historia. Fue la lucha entre el rey Harold de Inglaterra y Guillermo, duque de Normandía.
Hacia el final del tapiz se representa la muerte del rey Harold ya que a pesar de su valentía y el coraje que mostraron sus guerreros no pudieron con el poderosos ejercito del rey Guillermo que fue, desde su victoria, proclamado Guillermo el Conquistador.
El libro muestra además historias contadas en platos, jarrones, collages, cajitas rusas, miniaturas, recortados, estampaciones...
Un libro para no parar de aprender, crear y soprender,,, se.









