miércoles, 28 de septiembre de 2022

FUROSHIKI




Las tradiciones japonesas nunca dejan de asombrarme y este verano he tenido la oportunidad de conocer esta. 
En el siglo VIII, en Japón, el doblado y anudado de telas se empleaba para tareas cotidianas como el empaquetado y el transporte de mercancías. 
En el siglo XVII, estas telas empezaron a utilizarse para proteger los objetos personales en los baños públicos (furo).
Hoy en día, se transforman en bolsos, fulares, turbantes o manteles para adaptarse a tus necesidades.

Gracias al MIYAKO, asa de cuero, se pueden crear bolsos personalizados a partir de un cuadrado de tela. 



Para mas información www.miyako-design.fr

martes, 27 de septiembre de 2022

SAPOS Y PRINCESAS

 

Portada del mes de abril

Hace más o menos un año cayó en mis manos la revista que os muestro a continuación. 
Se trata de una publicación gratuita editada por Nora Kartin, fundadora de la revista en la que encontraréis un montón de información referida a la vida de las criaturas. Cometarios sobre libros, películas, teatros, exposiciones de gran interés  y otras actividades son las que llenan las páginas de esta peculiar  publicación.
Es mensual, gratis y se mantiene por medio de la publicidad.

Por ejemplo la del mes de junio de este año dedicaba el tema a las vacaciones presentando tanto diversos campamentos como lugares de ocio interesantes para viajar en familia. 
La revista ha recibido varios galardones el PREMIO INFANCIA, PREMIO ALFA MPAZM (Mensajeros de la paz) de la Comunidad de Madrid y el PREMIO NACIONAL de Alares (a la conciliación familiar)   
Yo la he encontrado siempre en librerías o jugueterías.
En este blog podéis seguirla


 


jueves, 4 de agosto de 2022

RAYUELA (TERCERA PARTE)

 

Matías ha dibujado su primera rayuela en la playa

LA RONDA DE LAS HORAS

La figura es un círculo dividido en doce figuras convergentes con un pequeño círculo central que es el Paraíso.

El juego: La entrada y la salida tienen lugar por la primera casilla del reloj, y de la docena se pasa al Paraíso. Se juega de la misma manera que el juego de El Caracol. 



RECTANGULO GRIEGO

Figura: Un rectángulo grande dividido en otros ocho o diez rectángulos pequeños

El juego.

1.-Quien juega se sitúa ante la casilla 1 y empuja el tejo hacia el interior de la misma, saltando a pata coja. Empuja el tejo de una casilla a otra sin que caiga en las líneas divisorias. Cuando está cansado o pierde el equilibrio, tiene derecho a  “hacer punta” es decir apoyar la punta del pie inactivo sobre el otro. Puede hacerlo hasta cinco veces por cada vuelta completa. Cuando todo el grupo que juega (seis como máximo) termina de recorrer el circuito se vuelve a empezar (partiendo siempre del exterior) esta vez pateando la piedra para que caiga en la casilla numero 2.

En las siguientes partidas el tejo deberá caer en la casilla número 3, después en la 4 y así sucesivamente. Quien comete error debe esperar el turno siguiente .

2.-Hace el mismo recorrido a la pata coja pero con el tejo en la  mano, se empieza yendo de un rectángulo al siguiente pero la segunda vuelta se debe saltar de dos en dos, del 1 al 3, del 3 al 5, del 5 al 6, del 6 al 8 y del 8 al 10.

3.-La piedra se empuja con el pie derecho o con el izquierdo pero siempre en diagonal: del uno al nueve, del nueve al tres, del tres al siete, del siete al cinco, después del cinco al seis, para volver del seis al cuatro, del cuatro al ocho y así sucesivamente. Las jugadores que consigan salir airosas tras todos estos recorridos son  ganadores mientras que los otros deben repetirlos para aprender a hacerlo bien.

Rayuela griega

EL CUADRADO CHINO

La figura es un cuadrado dividido en cuatro triángulos por sus dos diagonales.

El juego, arrojar el tejo al interior del triángulo número 1 empujando con el pie al número dos, tres y cuatro, otra vez número uno y hacerlos salir del cuadrado. A continuación arrojarlo al número 2 luego al 3 y luego al cuatro y empujarla a la siguiente casilla hasta llegar al 1 y hacerlo sin salir del cuadrado.



(Prometo mejorar los dibujos)
En el siguiente enlace podeis ver como se juega a la Rayuela del caracol

 


martes, 2 de agosto de 2022

EL ENCALIJO

 


Cuando empezaban los frutales a llenarse de flores y los campos a cubrirse de margaritas, se removía el pueblo en un frenesí inquieto. Terminaba el invierno, las casas en aquellos desconsolados aguaceros, heladas mañaneras y alguna que otra ligera nevada habían perdido su elegancia. Era el momento de enjalbegarlo todo, volver a recuperar la luz de antaño anunciando así la llegada de una nueva estación.

Desde la mañana a la noche, las mujeres, como si se volvieran locas de repente se llenaban de un extraño frenesí, interpelaban a gritos a sus hombres apresurándolos a que fueran a por cal, que revisaran los útiles de pintura, vigilaran si hacían falta brochas nuevas, les indicaban donde estaban los desconchones que había que tapar y de paso exigían que repararan los maltrechos tejados y para ello, que sacaran las escaleras altas de los graneros.

La segunda fase, en la que todos los niños contribuíamos, en una casi fiesta, era retirar las macetas de geranios y de petunias de las fachadas y de las rejas. Macetas que iban pasando de mano en mano a otras zonas provisionales en las que la fiesta blanqueadora no les afectara.

Aquel extraño jaleo, puntual año tras año, olvidado y de nuevo recuperado, nos sacudía  de la apatía del invierno y, con alegría y esperanza, empezábamos a rememorar las aguas frescas del verano y, por supuesto la inminente llegada de las vacaciones.

Terminadas las pequeñas tareas en las que nos dejaban participar nos retirábamos satisfechos de aquella algarabía, conscientes de que esa intensa actividad no iba con nosotros. Hartos de las regañinas que nos caían por aquello de  estar siempre en los lugares más inoportunos, recuperábamos con placer nuestros papel de  niños y nos metíamos de lleno en otros juegos, mil veces inventados y no por ello menos nuevos, sabiendo que por el momento éramos aun más libres que de ordinario.

En ese frenesí que inundaba el pueblo nos tocaba, a veces, ocuparnos de los más pequeños de la casa y alejarlos de aquella peligrosa operación, según señalaban nuestros mayores, correspondiente al apagado de la cal que se realizaba en aquellos enormes barreños de zinc. Desde lejos y expectantes observábamos como los polvos blancos empezaban a bullir y a soltar extraños humos cuando las mujeres, cabellos protegidos con pañoletas, removían aquellos baldes con unos gruesos palos de madera, era un proceso casi mágico en el que aquellas piedras traídas de la calera pasarían a ser el líquido lechoso con el que nuestras casas recuperarían sus aspectos de antaño.

A los pocos días, el pueblo convenientemente blanqueado aparecía luminoso y alegre, las mujeres iban calmando su excitación y aprovechaban para arreglar sus plantas y compartir esquejes de los geranios que se habían librado de las heladas.

Los  días se alargaban, según decía mi madre, al paso de una gallina, y podíamos jugar en la plaza hasta que aparecían las primeras estrellas, acunados por aquel blanco resplandeciente que confería una belleza especial a nuestros  estrenados pueblos.

Las macetas volvían a sus lugares, las escaleras a sus graneros, se empezaba a enredar la parra, los grillos cantaban con intensidad y la primavera asomaba con más fuerza con un cielo tan luminoso que hasta dañaba.

Yo era una chicuela feliz, normal y corriente, que según supe por mis padres marqué mi primera infancia enganchando una enfermedad tras otra. Además de pasar por todas las epidemias propias de la edad como el sarampión, la tosferina o las paperas, estuve, a los dos años, a punto de irme al otro barrio debido a la difteria. Aun de aquello pude salvarme y, aunque flacucha y desgarbada, era una niña inquieta llena de vida con muchas ganas de imitar las travesuras de todos los muchachos del pueblo.

No supe hasta muy mayor, gracias a mi hermano Rafael, que se ocupa de acordarse de las cosas más nimias de nuestra infancia, que había una frase en torno a mí que alertaba a la familia:

—¡Mamá, Tere está chupando las paredes!

Mi madre, inevitablemente y para mi asombro, comprendía muy bien lo que estaba pasando y se apresuraba a adquirir varios botes de Calcio 20,  líquido blanquecino que tenía un delicioso sabor, una cucharada sopera cada día le aseguraría que yo no siguiera estropeando su reciente trabajo. Mis hermanos entonces, hacían cola para recibir también una dosis del preciado líquido. No eran conscientes que bastaba un lametón en un muro para reclamar una dosis extra.

Crecimos con el Calcio 20, la botella transparente de largo gollete, que mis padres tenían que esconder en el rincón  más difícil de la casa, mejor bajo cuatro llaves, porque no era extraño que, al ir a buscarlo, más de un día ya se hubiera acabado. 

A pesar de que el blanco no es uno de mis colores favoritos, que nunca conseguiré el blanco nuclear en mis coladas y que el Ariel siempre me fallará, a pesar de que no me identifico ni con la pureza, ni con la virginidad, ni con el odioso término inmaculado, guardaré en mi memoria el recuerdo de nuestros pueblos blancos andaluces, tan significativos, tan nuestros y nombres tan sonoros y maravillosos como: encalijo, enyesar, blanquear, enjalbegar, enlucir, revocar, pintar, lucir, emblanquecer, y encalar, estarán siempre conmigo y, por supuesto, el Calcio 20.

Relato realizado en el taller de escritura creativa con Alfonso Salazar, basado en  un color de nuestra elección.

martes, 26 de julio de 2022

EL TEJO ( RAYUELA, SEGUNDA PARTE)

 

Rayuela festiva en una plaza del barrio de Gracia

A pesar del calor seguimos jugando a la rayuela, desde la publicación anterior me han ido llegando muchas aportaciones de los nombres que recibe este juego en muchos lugares de España, por ejemplo; Tocaté en Jerez de la Frontera,  Sambori en Valencia, Regaña en Córdoba, La Xarranca en Cataluña, La Muñeca en Salamanca, Mariola en Galicia,  La Chángana en Jaén, El Corro en Huelva.... esperamos seguir ampliando esta información con vuestras aportaciones.  


Así describe Julio Cortázar al juego en su novela Rayuela, publicada en 1963:
"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita , un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo".


Notas extraídas del blog https://salaamarilla2009.blogspot.com/2009/06/otro-juego-tradicionalla-rayuela.html#:~:text=La%20rayuela%20se%20denomina%20diferente,%2C%20pitajuela%20%2C%20mariola%20%2C%20etc.

 En este blog encontrareis una gran cantidad de información sobre el tema, así como dibujos y modelos con los que podemos ponernos a jugar.

Otra Xarranca festiva de una plaza en el barrio de Gracia



miércoles, 13 de julio de 2022

JUGAMOS A LA RAYUELA

Rectángulo español

 El avioncito, sambori o rayuela es un juego tradicional infantil, el cual fue extendido por todos los países de habla hispana y también por gran parte de Europa latina, la península ibérica y algunos lugares del Caribe. Según el país o la región el juego se conoce con distintos nombres.


 





Se  trata de un juego inmemorial que se ha mantenido de generación en generación.

Recuperarlo y llenar patios escolares, plazas y plazuelas con estos trazados, sería una forma muy divertida de mover el cuerpo, divertirse y socializar.

Existen infinidad de trazados, pero las reglas son casi siempre las mismas. Esto no quiere decir que no podamos modificarlas para hacer juegos más creativos y participativos.

Estas son las normas más comunes del juego

Reglas tradicionales de la Rayuela

Primera; ni el pie ni el tejo pueden quedar nunca sobre una línea, en tal caso, quien juega pierde.

Segunda; en cada casilla se puede saltar a la pata coja tantas veces como sea necesario para situar bien el tejo antes de hacerlo pasar a la siguiente casilla, excepto si previamente se establece un máximo de saltos.

Tercera; el tejo avanza en dirección a la casilla desde la que se espera regresar a Tierra. Puede atravesar una casilla que le permita circular más cómodamente en dirección a su meta.

Cuarto;  quien juega pierde cuando se equivoca en la sucesión de casillas que debe visitar, o si apoya el otro pie cuando no puede hacerlo, o si arroja mal el tejo.

Quinta; se avanza sin ninguna interrupción a través de las distintas casillas siempre que no se cometa ningún error.

Sexta; cuando quien juega incurre en falta debe esperar que le toque nuevamente el turno y empezar por el lugar en que perdió.

Séptimo; gana quien completa airosamente todo el ciclo, respetando en todo momento las reglas del juego.

Estos son dos juegos basados en la rayuela española

EL RECTÁNGULO ESPAÑOL

La figura es un largo rectángulo, dividido longitudinalmente en dos y transversalmente en cuatro, formando así ocho pequeños cuadrados. Estos, pueden numerarse del 1 al 8, y utilizarse sin más, o bien cada uno de ellos puede representar un día de la semana.  En este caso el primer cuadro representaría el punto de Partida y de llegada, el número 1- el lunes, el 2 - el martes y así sucesivamente. 

El juego completo incluye todas las fases siguientes según dos formas de jugar:

A)  EL CAMINO RECTO

 IDA: quien juega arroja el tejo a la casilla P, se une a él andando con un solo pie y se lo lleva de una casilla a otra a la pata coja. Al llegar al número 4 puede descansar apoyando ambos pies en el suelo antes de continuar su camino; y en el número 7 vuelve a descansar antes de salir. Después debe arrojar el tejo a la casilla 1 saltar a la casilla P con un solo pie, luego al número 1, y empujar el tejo como en el caso anterior.

VUELTA: se juega del mismo modo que a la ida, pero partiendo de la casilla número 7 y saliendo por la casilla P, las pausas tienen lugar en los números 3 y P.

 

B) EL CAMINO DE LOS ESCOLARES

IDA: La casilla P es el punto de partida en tanto que las demás representan los días de la semana, el tejo se arroja en primer lugar al lunes, de allí debe empujarse al viernes y después al miércoles, donde se puede descansar, luego se empuja hasta el  jueves y desde allí hasta el martes y en el sábado se descansa para finalizar en la casilla P.

 VUELTA; repetir los mismos desplazamientos pero en sentido contrario.

 



domingo, 3 de julio de 2022

PLASMANDO HISTORIAS A LO LARGO DE LA HISTORIA

Durante el Maratón de Cuentos de Guadalajara tuve la suerte de volver a encontrarme con Ana Griott (Ana Cristina Herreros) un referente en el arte de contar y escribir historias. 

Además recorre países diferentes recopilando historias de aquí y de allá.  

En su fb nos contaba el 1 de junio de este año, como trabajaban en el  taller de las mujeres diversas de Kolda (Senegal) que han hecho de su diferencia una razón para trabajar juntas. y nos dice : "Ellas cosen nuestros libros de tela El niño que siempre perdía el bastón, que encontraréis en Libros de las Malas Compañías"…

Hablando de este tema, le comenté la experiencia que había tenido con lo que llamábamos  "Los cuentos cosidos a mano" y quedé en enviarle la referencia de un libro que tenía en casa que se llama HISTORIAS.

Además como he encontrado cuatro libros más sobre tapices pues también han volado los títulos, a sus manos por si pueden serle de alguna ayuda en la preciosa tarea que realiza.

En el libro Historias he encontrado un tapiz que relata esta suceso histórico 

El tapiz de Bayeux siglo XII

  Las imágenes cuentan lo que ocurrió en una de la batalla de Hastings una de las más famosas de la historia. Fue la lucha entre el rey Harold de Inglaterra y Guillermo, duque de Normandía.

Hacia el final del tapiz se representa la muerte del rey Harold ya que a pesar de su valentía y el coraje que mostraron sus guerreros no pudieron con el poderosos ejercito del rey Guillermo que fue, desde su victoria, proclamado Guillermo el Conquistador.


El libro muestra además historias contadas en platos, jarrones, collages, cajitas rusas, miniaturas, recortados, estampaciones...

Un libro para no parar de aprender, crear y soprender,,, se.