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miércoles, 6 de mayo de 2026

La magia de Carambolo

A carambolo no le falta ni un detalle

Después de empezar con la presentación del cuento de Carambolo nos han ocurrido un montón de cosas bonitas. 

Una de ellas ha sido el entusiasmo de Juan no solo por el personaje sino porque dos personas de su entorno fueran las escritoras y las ilustradoras de un cuento.  

Fue tal la emoción que le provocó que cuando nos encontramos dias después de la presentación me estuvo haciendo preguntas sobre como se escribe un libro, quien lo publica y muchas cosas más mientras hacia dibujos de sus propias creaciones.
La magia es que Juan tiene 8 añitos recién cumplidos  y un hermano de 5 que se llama Manuel con el que comparten un vocabulario y un entusiasmo vital maravilloso.
Juan acabó por preguntarme si Marta, él y yo podríamos hacer una historia conjunta. La idea nos entusiasmó a las dos y no la descartamos.
De ahí surgió otro dibujo de Carambolo, como echamos mano al libro para tener ideas Juan le puso el diente colgado del cuello y lo disimuló con una medalla, solución que le dio a la nueva imagen; Carambolo llegando a la meta con la medalla en su sitio.

Carambolo campeón

El caso es que desde aquel día se nos ocurrió que podríamos iniciar una galería de Carambolos  y así añadimos el de Noa, que con sus seis años nos hizo este magnífico dibujo.
Carambolo en el primer cuento que Marta hizo con su mejor amigo; un pajarito.

Nuestro querido personaje no ha parado, ni tiene intención de hacerlo. Seguro que muchos de nuestros oyentes nos seguirán ampliando la preciosa galería de Carambolos y así sus aventuras serán cada vez más variadas y divertidas.



martes, 24 de marzo de 2026

Presentación de Carambolo en la Biblioteca Central de Almería

 

Cartel realizado por la Biblioteca para dar a conocer el acto

Presentación de Bárbara, maestra mecepera y gran amiga:

Antes de empezar nuestro cuento, vamos a conocer a las personas que lo han hecho posible… porque detrás de cada historia hay alguien que la imagina, la escribe… ¡y también alguien que la dibuja!

Este libro, “Carambolo perdió su corona”, ha sido creado por Marta Flores y Teresa Flores, estas dos autoras no solo tienen conexiones de vida sino que también forman un gran equipo.

Por un lado, tenemos a Marta Flores, la ilustradora. Es profesora de Dibujo en el Instituto de Arte de Motril, en Granada, y siente una auténtica pasión por crear imágenes. No es la primera vez que ilustra libros, ya que ha colaborado en otros relatos, pero en este cuento ha hecho algo muy especial: ha utilizado collage y pintura, mezclando materiales, colores y formas para conseguir unos resultados realmente sorprendentes. Gracias a su trabajo, cada página del libro no solo se lee… ¡también se percibe y se disfruta como una obra de arte!

Por otro lado, encontramos a Teresa Flores, la autora del texto. Ha sido maestra durante muchos años y tras jubilarse no ha dejado de crecer ni de crear. Porque además de acompañar a muchos chicos y chicas en su camino para crecer, siempre ha sentido un gran amor por las historias. La escritura se convirtió en otra gran pasión, lo que la ha llevado a imaginar cómo contar cuentos de una forma diferente. Le encanta utilizar objetos, cosas que se puedan tocar y sentir y colmarles de voz para dar vida a las historias. Así no solo mantienen viva la tradición de la narración oral, esa que se transmite de generación en generación sino que logran -y lo vais a ver en directo -que tanto criaturas como adultos disfruten escuchando y contando historias.

Un momento del cuentacuentos

El papel que se transforma

Teresa Flores ha escrito varias obras relacionadas con el mundo de la narración, como Materiales y objetos tradicionales para contar cuentos, Cuentos que caben en un bolsillo, Entredades, Sinfonía para un cepillo roto e Infancia, familia y otras locuras.

Por su parte, Marta Flores también ha desarrollado su propio camino artístico con obras como Vera (2020) y Cinco gotas de agua.

 



Juntas han creado este cuento, publicado por Agprograf, en el que se unen la creatividad de las palabras y la fuerza de las imágenes.

Así que ahora que ya sabemos quiénes están detrás de esta historia… solo queda una cosa: abrir bien los ojos, afinar los oídos… y descubrir qué le pasó a Carambolo con su corona.

Las dos autoras 

Cartel publicitario realizado por Marta


miércoles, 25 de febrero de 2026

Si los tiburones fueran hombres

 Cuento de  Bertolt Brecht

 

— Si los tiburones fueran hombres —preguntó al señor K. la hijita de su casera— ¿serían más amables con los peces pequeños?

— Seguro que sí respondió el señor K.Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar enormes cajas para los peces pequeños, y las llenaría de alimentos, tanto vegetales como animales. Se cuidarían de que el agua de las cajas se renovara continuamente y, en general, adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lesionara alguna aleta, en seguida le aplicarían un vendaje para que no se les muriera antes de tiempo. 

Para que los pececitos no se pusieran tristes, organizarían, de vez en  cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres son más sabrosos que los tristes. Por supuesto que también habría escuelas en esas grandes cajas. En ellas, los pececitos aprenderían cómo hay que nadar en las fauces de los tiburones. Necesitarían, por ejemplo, cursos de geografía para que pudieran encontrar a los grandes tiburones, que holgazanean tumbados en cualquier sitio. Lo principal sería, claro está, la formación moral de los pececitos. Les enseñarían que no hay nada más hermoso y sublime para un pececito que sacrificarse alegremente, y que todos ellos deberían tener fe en los tiburones, sobre todo cuando éstos les prometieran velar por su felicidad futura. 

Se inculcaría a los pececillos que ese futuro sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Tendrían que guardarse bien de cualquier propensión baja, materialista, egoísta y marxista, y si veían que en alguno de ellos se manifestaba algunas de estas tendencias, deberían comunicárselo enseguida a los tiburones. 

Si los tiburones fueran hombres, por supuesto que también harían guerras entre sí para conquistar cajas y pececillos extranjeros. Y enviarían a combatir a sus propios pececillos y les enseñaría que entre ellos y los pececillos de los otros tiburones hay una enorme diferencia. Pregonaría que los pececillos son mudos, como todo el mundo sabe, pero callan en lenguas muy diferentes y por eso les resulta imposible entenderse. A cada pececillo que, en la guerra, matara a unos cuentos pececillos enemigos, de los que callan en otra lengua, le impondrían una pequeña condecoración de algas marinas y le darían el título de héroe. 

Si los tiburones fueran hombres, también tendrían su arte, naturalmente. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones con gran profusión de colores, y sus fauces como auténticos vergeles en los que se podría retozar deliciosamente. En el fondo del mar, los teatros mostrarían una serie de heroicos y valerosos pececillos nadando con entusiasmo hacia las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, y precedidos por la orquesta, los pececillo se precipitaría, ensoñadores a las fauces de los tiburones, arrullados por los pensamientos más encantadores. 

También habría una religión si los tiburones fueran hombres. Enseñaría que los pececillos empiezan a vivir realmente en el vientre de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como ahora lo son. Algunos de ellos obtendrían cargos y quedarían por encima de los otros. A los que fueran un poco más grandes se les permitiría comerse a los más pequeños. Esto sería agradable para los tiburones que así podría comerse con más frecuencia bocados mayores. Y los pececillos más grandes, los que tuvieran más cargos, velarían porque reinase el orden entre los más pequeños, y llegarían a ser maestros, oficiales e ingenieros constructores de cajas. 

En una palabra, sólo surgiría una civilización en los mares si los tiburones fueran hombres.

Encontrado en: 

https://elhistoriador.com.ar/si-los-tiburones-fueran-hombres/ 


miércoles, 28 de enero de 2026

Presentación del libro Infancia, Familia y otras locuras (Primera parte)

Cartel anunciador del acto


Ante una veintena de personas realizamos la presentación del acto. Mariángeles Lamolda hizo una intervención sobre mi persona que no puedo más que estarle agradecida:
 
"Teresa Flores es maestra, pedagoga y contadora de cuentos. Ha contado y cuenta cuentos por todo el mundo. Así que no es raro verla rodeada de peques y grandes, de libros y otros materiales narrando historias y haciendo que todo el mundo las narre. Esa es la imagen que me viene a la mente cuando pienso en Tere, la veo rodeada de personas y personillas riendo, jugando y contando juntas.

Ha participado y participa en talleres de escritura para poner negro sobre blanco esos cuentos que se le escapan de la boca y de la punta de los dedos. Ha publicado cuentos en obras colectivas, relacionadas con dichos talleres, y varios libros en solitario:

-Materiales y objetos tradicionales para contar cuentos, donde recoge sus trabajos de investigación sobre contar historias (2004), traducido al italiano

-Sinfonía para un cepillo roto, ilustrado por Pepa Mora (2006)

-Entredades, libro de poemas con fotografías de su hermana Pilar Flores (2006)

-Cuentos que caben en un bolsillo, segundo volumen de sus investigaciones (2011), también traducido al italiano

-Carambolo perdió su corona, ilustrado por su sobrina Marta Flores (2025). Que se acompaña del papel que se puede doblar para contar el cuento

Además, desde 2013 escribe un blog “Cuentos que caben en un bolsillo” donde comparte sus cuentos, nos informa de sus actividades cuentísticas y de los viajes de su exposición sobre Caperucita Roja, que ahora está aparcada. Aunque toda la familia, cuando vemos una Caperucita en nuestros viajes, le seguimos trayendo objetos relacionados como contribución a la exposición.

Infancia, familia y otras locuras, (2025) en cuya portada vemos una ilustración de Marta Flores, está dividido en tres partes, como anuncia su título. Las dos primeras recogen cuentos en los que los protagonistas son las niñas y los niños, por un lado, y la familia, por otro. Una familia numerosísima que quienes la conocemos reconocemos historias y personas en esos cuentos. En la última, recoge otras historias que se ha encontrado en el día a día, en sus viajes, en sus paseos y en todos los coles en los que ha trabajado.

Con sus cuentos nos reímos, nos asustamos, sentimos la pena de la niña monja, viajamos por el desierto para llegar a la Europa idealizada por la migración, conocemos la historia de amor de los abuelos cordobeses, vivimos el frío y el hambre de la guerra y la posguerra, viajamos al pueblo y vivimos travesuras veraniegas, aprendemos todos los sinónimos de encalar, nos angustiamos al teléfono, nos tomamos ese café despertador, vemos salir volando un sofá e imaginamos historias de varios personajes con los que nos cruzamos por la calle, entre otros cosas".




Presentación del libro Infancia, Familia y otras locuras (Segunda parte)

 

Un momento del dialogo entre la presentadora y la autora

Este es el resumen de las preguntas que Mariángeles me realizó:

-¿Recuerdas cuándo y cómo empezaste a escribir?,

Lo relaciono con la escuela que debió de ser para mí una tortura. Nada más llegar, escuchar: cállate y siéntate, -con apenas cuatro años- no debió de sentarle muy bien a mi carácter inquieto.

Tenía una ortografía horrorosa, creo que no la mejoré del todo hasta que no tuve que enseñarla como maestra, pero esto no me impidió nunca escribir.

Dice mi hermana Pilar que suelto las comas como el que va sembrando trigo, a voleo. Claro, después me toca recogerlas y ponerlas en el sitio adecuado.

Pero era una lectora empedernida y ese es un binomio que no se puede separar.

-¿Por qué te interesa y que te aporta personalmente escribir?

Son tantas las cosas que nos pasan por la cabeza, las experiencias que una persona vive, los sueños, los deseos. La escritura calma la mente, ayuda a organizar el pensamiento, es como tener cerca a una buena oyente que te deja hablar sin decir nada, sin opinar, sin dar consejos. Difícil de conseguir ahora, en este momento en que todo el mundo sabe tanto.

El papel, o el ordenador lo admite todo; las locuras, los errores, el vacio del papel en blanco, lo puedes dejar reposar o regresar a él. Incluso a veces te preguntas, ¿pero esto lo he hecho yo? No es posible, es demasiado bonito o espantosamente triste y a lo mejor acaba en la papelera.

-¿Qué le está aportando a tu escritura la participación en los talleres de creación?

Los talleres son geniales por varios aspectos; primero por lo que aprendes, a veces simplemente es volver a recordar cosas elementales y lo mejor es que  te va a plantear retos que sola no harías. Por ejemplo narrar en tercera persona, o desde una posición de alguien que sabe todo lo que pasa, o simplemente tienes que hacer una descripción lo más detallada posible…

Lo segundo es que compartes tus textos, recibes las aportaciones del grupo además de la persona que coordina el taller, con todo el enriquecimiento que esto supone

y la tercera, no menos importante, es que constituye un tiempo en que te relacionas con unas personas con las que compartes el mismo hobby. Además del lujo de conocer personas tan interesantes como; Andrés Newman y Miguel Ángel Cáliz con quienes hice el primer taller hace ya más de veinte años, Juan Madrid, Alfonso Salazar y actualmente Cristina Gálvez.

Y bueno- hay que decirlo-  las cervezas de después.

-La escritura y la actividad de contar cuentos oralmente, ¿cómo se complementan y alimentan la una a la otra?

Para mi van de la mano, tal vez porque me he criado a base de cuentos y de personas que me han ofrecido la historia narrada y a la vez el cuento. Lectura y escritura no pueden existir la una sin la otra.

Yo creo que he contado cuentos desde que jugaba con la gente menuda de la familia, y puedo decir que eran muchos. Solo repetía lo que había vivido y ya de ahí empecé a ser yo la que escribiera.

Mi primera novela, que lamento haber perdido, la hice con mis compañeras de colegio, en el patio del recreo, ellas me dictaban y yo escribía. No se nos ocurrió otra cosa que basarnos en los personajes de una serie que había entonces en la tele sobre las aventuras de un submarino, todavía recuerdo que se llamaba el Seaview, y hacerle pasar mil penalidades al capitán de la nave, que era muy guapo y todas debíamos estar un poco enamoradillas de él. Teníamos doce o trece años y nos llevó casi un año acabar la novela. 

Después escribí varias obras de teatro que aun guardo y que llegamos a representar, y empecé con los cuentos. Ahora me río al leerlos… son tan malos.

-¿Qué te inspira a la hora de escribir? ¿Puedes contarnos como te inspiraste para alguno(s) cuento(s) concreto(s)?

Algunos relatos salen de experiencias verdaderas como la del sofá volador, me pareció digna de un cuento, estar de traslado y perder un sofá en la curva de un camino puede ocurrir, pero que sigas viaje y no te enteres hasta que no llegues a destino… Es genial, el cuento está dado, después falta ver quien lo cuenta, dónde está, qué pasa a su alrededor.

El cuento de “Er muñeco”, pasó de verdad, salió en los periódicos el suceso de que se había quemado un paso de una Virgen… y un amigo siempre dice esas cosas divertidas se les ha quemado “ermuñeco”… ya estaba el hilo conductor…

Los relatos de la infancia, parten de cosas que vivimos, están recreadas, cambiadas de situación o de protagonistas. Me gusta mucho cuando la gente me dice, me he acordado tanto de mis abuelos, me ha emocionado. Es la infancia de muchas de nosotras.

Los relatos de la familia algunos son exactos, partiendo de lo traidora que es la memoria. Yo digo que los recuerdos de mi infancia son prestados, porque en cierto modo, ¿me pasó a mi?, ¿fue a mi hermano, a mi primo, me lo contaron?…No importa.

La parte de las locuras son esos textos que te permiten salir de lo habitual. Me encanta escribir ciencia ficción, es como relatar sueños deseados. 

 -En esta sala seguro que hay personas que quieren escribir y/o que están planteándose hacerlo, ¿qué recomendaciones les haces?

Observar, observar y observar, llevar una libreta siempre encima, el móvil, grabar, anotar después, un diario, hacer una foto…Aprovechar cualquier momento para disfrutar de todo lo que pasa a nuestro alrededor, sacar la imaginación de paseo… Preguntarnos continuamente sobre lo que ocurre a nuestro alrededor: ¿Qué se dicen aquellos dos, son padre e hijos, son hermanos, amigos, están enfadados, por qué se ríen?...

 En definitiva ser curiosos... estar abiertos, expectantes, hay tanto que contar...

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Deciros que el acto fue muy divertido y lo pasamos genial... yo al menos.

lunes, 5 de enero de 2026

CARAMBOLO PERDIÓ SU CORONA





El sábado día tres, recién comenzadito el año Marta Flores la ilustradora y yo, autora del cuento CARAMBOLO PERDIÓ SU CORONA lo presentamos ante una treintena de personas mayores y diversas personajillas

Una historia popular que se relata mientras se van haciendo los personajes con origami. 

La aprendí,  hace un montón de años, de una estudiante de magisterio mientras participaba en una de nuestras innumerables jornadas freinetianas.

Estas fueron las palabras que mi hermano Pablo, padre de Marta, hizo en la presentación del libro:

Buenos días a todas y todos, y gracias por acompañarnos en este acto.

Hoy se presenta un libro, un cuento, unas ilustraciones, unas figuras de papel.

En una familia amplia unida, que ha compartido muchas vivencias, alegrías, experiencias, afectos ... y lo demás, surgen tres aspectos artísticos que dan lugar a lo que hoy se presenta.

Unión conlleva cariño por los niños. Somos una familia de "niñeros". Compartimos con los niños, jugamos, hablamos, los oímos, los jaleamos y alborotamos, y … nos contamos cuentos. Hemos vivido cuentos en nuestra infancia, valoramos lo que nos aportaban, y … lo reproducimos con las nuevas generaciones.

Mi hermana, Teresa Flores, la más pedagoga de una familia de 8 hermanos, 7 de ellos docentes, cuenta cuentos, los recrea, y los escribe.

Nos ha mostrado, enseñado y compartido su afición y habilidad por los "cuentacuentos".

Además de la narración, oral en la infancia, y luego lectora, el dibujo ha surgido como una habilidad que se ha desarrollado en la familia. Aun guardamos dibujos de mi madre y de nuestro tío Pablo. Mi hija Marta Flores, también profesora, lo es de dibujo, pues eligió Bellas Artes. Pero además ejerce como pintora-ilustradora, tanto de libros propios, como este en colaboración.

Y a estas cualidades artísticas (narración y dibujo), mi padre añadió una plástica, la papiroflexia. En mi casa aprendimos a hacer pajaritas, burros con aguaderas, ranas que saltan, etc. Teresa era de las más habilidosas y ha sabido compartirlo con Marta, para lleva a cabo esta obra que hoy nos presentan, aunando estas tres artes.

Espero que les guste...

Una de las páginas del libro

Mientras Marta se encargó de la papiroflexia yo iba leyendo el cuento ante un público asombrado. 

Hay que decir que la sala estaba llena de dibujos de Carambolo, coronas, palomas... y más elementos del cuento que mi sobrina había preparado con todo su cariño e ilusión. 

Esperamos que llegue a muchas criaturas y que disfruten con él, tanto como nosotras lo hemos hecho primero haciéndolo posible y de ahora en adelante contándolo y manipulándolo.


Collage, dibujos, papiroflexia... el arte de Marta es increíble 

 






martes, 9 de diciembre de 2025

La verdadera historia del Gallo Kiriko


Versión de Nico chico (8 años)

Hace mucho tiempo empecé a preparar, (gracias a los dos Nicos de mi familia -que son unos artistas-) los dibujos necesarios para poder contar el cuento de El Gallo Kiriko.

Estos días que me he puesto a ordenar mis materiales los he encontrado. Lo complicado ha sido conseguir la versión del cuento en la que me basé para solicitarles los dibujos. 
Esta es la más versión más cercana, solamente que la cabra, en nuestro caso, era una oveja y el burro una vaca.  

Versión de Nico grande

Esta es la verdadera historia del gallo Kiriko que iba a la boda del tío Perico, y en el camino encontró una boñiga de burro que tenía muchos granos de cebada, tenía mucha hambre, y era muy goloso. 

-“¿Que hago, si la pico me mancharé el pico y no podré ir a la boda del tío Perico? ¿Qué hago, pico o no pico?, ¿pico o no pico?, ¿pico o no pico?”, y al final picó, y claro, su pico se manchó.

Andando andando se encontró a una hierba, y le pidió: —Hierba, hierbita, límpiame el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico. Y le contestó la hierba: —¡No quiero!
Andando andando se encontró una cabra y le pidió: —Cabra, comete la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y le contestó el animal: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un lobo y le pidió: —Lobo, mata a la cabra que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el lobo le dijo: —¡No quiero! \ Andando andando se encontró a un perro y le pidió: —Perro, muerde al lobo que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el perro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un palo y le pidió: —Palo, pégale al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el palo dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un fuego y le pidió: —Fuego, quema al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el fuego le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un charco y le pidió: —Agua, apaga el fuego, que no quiere quemar al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la oveja, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el agua le dijo: —¡No quiero!.
Andando andando se encontró un burro y le pidió: —Burro, bébete el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el burro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un cuchillo y le pidió: —Cuchillo, pincha al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el cuchillo le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un herrero y le pidió: —Herrero, rompe el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el herrero le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a la muerte y le pidió: —Muerte, llévate al herrero, que no quiere romper el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y la muerte le dijo: —Muy bien.
Entonces la muerte se fue a llevar al herrero, que salió corriendo a romper el cuchillo, que brincó a pinchar al burro, que trotó a beberse al agua, que fluyó a apagar al fuego, que voló a quemar al palo, que rodó a pegarle al perro, que corrió morder al lobo, que saltó a matar a la cabra, que brincó a comerse la hierba, que deprisa deprisa le limpió el pico al gallo Kiriko, para que fuese a la boda del tío Perico.
Pero como se había entretenido tanto, llegó tarde cuando ya no quedaba carne y cuando vieron un gallo tan hermoso… Corriendo lo mataron y a la olla lo echaron.
Y todos comieron y a mi no me dieron.


 Nico grande

Cuento encontrado en:

https://www.salamon.es/doku/doku.php?id=cuentos:el_gallo_kiriko


 Nico chico


¿Verdad que  los dibujos son geniales?



lunes, 17 de noviembre de 2025

Hay algo más aburrido que una princesa rosa. Raquel Díaz Reguera

 


Siguen apareciendo cuentos sin contar de mis estanterías. En este caso Raquel Díaz Reguera nos aporta esta publicación bastante interesante.

Qué le pasa a Carlota, una princesa rosa, con su vestido rosa, su armario lleno de ropa rosa, habitación con cama, sábanas y almohada rosas ...si empieza a hartarse del rosa y de ser una princesa.


¿También tendrá que besar sapos para encontrar su principe azul?

¿Habrá algo más aburrido que un principe azul? si ella quiere cazar dragones, ser astronauta, surcar los mares...

Y es que ella no es una rosa, ni quiere que la traten como una delicada flor.

¿LOGRARÁ CONVENCER A LOS DEMÁS? 

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Un cuento muy interesante para trabajar en clase sobre los estereotipos, defender tu personalidad y tus sueños. 

Y es que no hay nada más aburrido que nos digan constantemente cómo y quienes debemos ser.

 De esta autora encontrareis un montón de títulos, de ellos mi favorito YO VOY CONMIGO.  

  


viernes, 14 de noviembre de 2025

LA PEQUEÑA WU-LI

 

Portada del libro


Ahora que tengo más tiempo voy recuperando cuentos que tengo en casa y que siempre quise contar. Este es uno de los favoritos, tanto de Clara como mío.
Nos encantan no solo la sencillez de sus dibujos sino la historia en sí. 
Y es que la pequeña Wu-li es la menor de una camada de gatitos hijos de una orgullosa gata siamesa, que viven en una casa normal y corriente. 
Mientras van creciendo y haciéndose más y más independientes la pequeña gatita es la que tiene menos fuerza y menos empuje para seguirles.
Hasta que un día...



Wu- li se enfrenta a lo que le depara el futuro


¿Podrá conseguirlo?


Es un cuento ideal para hablar de los retos y para asumir las diferencias y evitar los prejuicios.
El texto es muy poético y los dibujos son de una gran sencillez y ternura, invitando a toda la clase a copiarlos y poder recrear una preciosa camada de gatitos. También darle nombre a cada uno, jugar con ellos y especificar una cualidad distinta para cada uno que les haga especiales y únicos.
 


 
  


domingo, 5 de octubre de 2025

Eso no se hace


María Ortiz

Tiempo de espera, tiempo detenido de palmas, palmitas y cinco lobitos. Mamá, no quiero más sopa si no me la traes en avión y dile al Coco que no venga a buscarme que ya me duermo sola. A la nana, nanita nana, nanita ea, mi niña tiene sueño, bendito sea. Aplaude la familia mis primeros pasos agarrada al filo de los muebles. Todo es descubrimiento. Tantos hermanos para jugar. Pilar me deja su cuna, su biberón y su espacio junto a la cama de mis padres. Miro y aprendo las primeras normas…

¡Eso no se toca!
 
Los primeros juegos con los primos y las primeras travesuras. Me encanta correr por el campo, subirme al trillo y saltar desde las pacas de paja. Mamá, ¡me pica todo! Qué sabrosas las brevas de la higuera. Ya tengo quince cromos. Mi hermano me ha roto mi preciosa muñeca de porcelana. Lloro desconsolada. Por mucho que me lo repitan: el patio de mi casa no es particular. No quiero jugar más al corro de la patata, prefiero que me cuentes un cuento, no el de las asaúras no, que me asusta pero a la vez me encanta.
¡Eso no se hace!
 
De la mano a mi primera escuela con mi primer babero. “¡Calladita estás más guapa!”. A rezar como una niña buena: «Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro hermanitos que me esperaban...». Así no es, “Vamos a contar mentiras”, esa canción me gusta mucho. Papá saca el coche y nos lleva al campo con la tortilla de patatas y los filetes empanaos. Hacemos cabañas con ramas. Jugamos al escondite inglés. “Esto era un rey que tenía tres hijas, las metió en tres botijas y las echó cuesta abajo”. No, ese no, cuéntame mejor el cuento del “Gallo pelao”. 
¡Eso no se dice!
 
Nos vamos a la ciudad, atrás se quedan los abuelos en el pueblo. Nueva escuela, nuevos uniformes grisáceos. Domingos de misa obligatoria. Mamá, ¡me aburro! No se dice me aburro, se dice orina caballo. Papá compra el periódico para él y los tebeos para nosotros. Se hace una espera agradable. Me pido leerlos la prime. Me gusta sobre todo “la familia Ulises”. Sábados por la tarde recorridos mágicos con el tranvía, nos vamos a Dúrcal, a Dílar… Descubrimos los pueblos de los alrededores de Granada con meriendas de pan y chocolate. Mamá nos contagia su pasión por el campo, silbatos con hojas, barcos de juncos; la diferencia entre la retama y la gayumba; el sabor del pan y quesico y el dulzor de la madreselva.      
¡Eso no se cuenta!      
 
Primeros cursos en aquel enorme colegio lleno de niñas que no saben pronunciar la jota. Flores, dice la monja, repite delante de toda la clase: Jaime, baja la jícara, la jaula y el botijo. ¡Qué tontería! No soy un monito de feria. Mis primeras mejores amigas. Mis primeros libros. Encontrar el escondite perfecto para entregarme a mi mayor pasión que saca de quicio a mi madre: la lectura. Tebeos de Tintín; Matilde, Perico y Periquín; novelas ejemplares... Después llegarían las de aventuras de Enid Blynton,  releídas cada verano —aún descansan en la estantería de mi casa—. “¡Quisiera ser tan alta como la luna!”. Música de zarzuela para desayunar. Rezar, rezar, rezar… Aburridos rosarios diarios. ¿Cuántas misas?, qué lejos se iba mi mente con tanto mantra soporífero. ¡Al pueblo, nos vamos al pueblo! Visitas al despacho de mi padre. Cuando te sientes, las rodillas cerraditas. ¡No, a los árboles no te puedes subir!
¡Eso no es de niñas!
 
Crecer, espejo que muestra lo que la ropa camufla. “Cinco semanas en globo”, me gusta Julio Verne aunque me salto tanta descripción. Leo las primeras novelitas rosas.  De la biblioteca de papá solo me quedan por leer los libros cristianos o los prohibidos; El diario de Daniel, El diario de Ana María… Un libro para los chicos y otro para las chicas. No aclaran ninguno de ellos los líos que pasan, a esta edad, por el cuerpo y por la cabeza. Para más confusión, en el manual “Pureza y hermosura”, la religión censura aún más cada acto cotidiano. Escribo mi primer diario y mi primera obra de teatro. También mi primera novela colectiva en el patio del colegio durante los recreos. Me fascina Agatha Christie. Consigo mi primera guitarra y canto de María Ortiz “Mi amiga Catalina”.
¡Eso no se mira!
 
Ropa censurada, “Burda” censurada, palabras censuradas, conversaciones censuradas. El instituto llega a mi vida como un torbellino, clases mixtas, risas contenidas, pandillas de excursiones domingueras en el tranvía de la sierra. El aire empieza a oler a nuevo. Cantos con la guitarra en maravillosas tardes de amigos. “En la mesa se habla de flores y de amores”. El rosario diario se hace cada vez más odioso. Surgen las mentiras necesarias para justificar las salidas con los amigos, con la pandilla o con el primer amor. “Tú no puedes volver atrás” palabras escritas para mí. Visito Cabo de Gata y leo “Campos de Níjar”, fiel reflejo de aquella tierra por extraño que parezca. El teatro, una nueva pasión que llega a mi vida y la hace su centro. Sería la más joven de la compañía haciendo el papel de la más mayor en “Doña Rosita la soltera”. Me inundo de poesía: “Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres”, recital que presentamos de Miguel Alarcón “Palabras de amor y muerte”.
¡Eso no se discute!
 
Universidad, reuniones clandestinas en fines de semana con consignas surrealistas. Panfletos escondidos, libros prohibidos que se compran bajo el mostrador de la librería Alarcón después de decir una palabra clave… Emoción y a la vez miedo. Paco Ibáñez nos sacude en el Crucero del Hospital Real, “¡A la calle que ya es hora!”. Vivaldi,  Mozart y otros músicos, irrumpen en casa gracias a mi hermano mayor y se llenan las habitaciones con los ecos de “La consagración de la primavera”. Canción folk, canción protesta, cantautores… los Beatles, Miguel Ríos,  cada hermano aporta sus gustos musicales. Pachanga con el dúo dinámico y tardes de guateques. Canta Joan Báez “El preso número nueve”, Quilapayún nos pide que “Unamos todas las manos” y rompamos todas las murallas, Raimon nos acerca “La cara al vent”.
Eso sí se puede.
 
Primer trabajo, primera casa propia, primera escuela. Compromiso político, pedagógico. Libros y más libros de amigos o de bibliotecas. “Muerto el perro se acabó la rabia”, brindamos por los tiempos que vienen, lloramos por los que no están. Irrumpen las voces del pueblo, ¡A la calle! ¡A la calle!, “¡El pueblo unido jamás será vencido”, “Libertad, ¿por qué sin ira?”…Trabajo, reuniones y más reuniones. ¿Esto es la democracia? Formar parte de la Asociación de vecinos del Zaidín, las fiestas. Luchar para recuperar los derechos que se perdieron. Queda tanto por hacer. Optimismo y alegría, mucha alegría, “Perquè el temps està canviant”.
¡ESO SÍ!

 

domingo, 28 de septiembre de 2025

Cuentos a mares

 Hoy la Asociación Amigos del Mar de la Herradura, ha organizado unas preciosas jornadas en torno al Mar.

Cartel de las jornadas

Con un programa muy variado e interesante y, a pesar del viento reinante se ha podido llevar a cabo llenando la playa de la Herradura de participantes ávidos por aumentar sus conocimientos sobre el Mar, ver a sus amistades y pasar una agradable mañana de domingo.

Programa de actividades


Mi amiga Rosario, con la que compartí escuela y cuentos allá por los años noventa se puso en contacto conmigo, me contó el proyecto y, rápidamente caí en sus redes cuenteras.

Ella, como quien recoge caracolas y guijarros blancos de la playa, ha organizado una preciosa colección de libros sobre el mar y con ellos ha montado, hoy, una ilustrada mesa con 29 ejemplares diferentes. El objetivo era que se pudieran ojear e incluso leer, entre actividad y actividad.

Esta semana Vicky, que ha compartido conmigo la actividad, hemos buscado  cuentos sobre el mar y la verdad es que, sin sospechar que los teníamos, han aparecido un puñado.
Así que llevábamos una hermosa maleta con estos títulos:

 1.- El mar de la trola. (Láminas)
Además habíamos preparado nuestros mágicos cuentos con cuerdas... porque si hay algo que se usa en el mar son las cuerdas.
El día se ha levantado con viento, tanto viento que un poco más y los libros del tenderete salen volando a jugar con las gaviotas.
Conforme ha avanzado el día se han ido acercando más y más criaturas y allí hemos ido pescando a nuestros oyentes; de dos en dos, en solitario, peques, grandes, madres, padres y todos aquellos que hemos ido capturando con nuestros relatos desgranando así las historias que hemos visto más apropiadas para cada momento.

Nuestro rincón cuentero y volandero

2.-La camiseta del capitán. (Papiroflexia

3.- La ostra que perdió su perla. (Láminas)

4.-Moun. Rascal Sophie (Láminas)

5.-Un trocito de horizonte. Arturo Abad.

6.-El pez de oro. https://cvc.cervantes.es/ensenanza/luna/luba/cuento.htm

7.- El espejo mágico. A.R. Almodovar

8.-La princesa y el pirata. Alfredo Gómez Cerda https://youtu.be/PSzOS29lsJw?si=IdWGhenx28fOBvJd

9.-Sous la lagune de Venise. Maury, Paravel, Zavrel

10.-El rey el mar y el delfín. Pablo Escalante y otro

11.-Arc-en-ciel et le petit poisson perdu. Marcus Pfister

 


Por ejemplo: 
El mar de la trola ha resultado tan entretenido como siempre y lo hemos contado un montón de veces.
Lo tenéis en este mismo blog

Y por supuesto los cuentos con cuerdas que han hecho las delicias de peques y grandes, personas de diferentes países han venido con nosotras a recordar estos maravillosos juegos de infancia, asombrándole sobre manera que sirvieran para contar cuentos.
Rosario y la cuerda 

Estos han sido algunos de los cuentos que hemos contado con las cuerdas, partiendo, eso sí, de tener en nuestra mano siempre una CUERDA MÁGICA
La niña traviesa
El granjero
La cunita
Marinero enamorado

Habíamos preparado poemas sobre el tema, pero esos prometo subirlos otro día.
En definitiva una mañana muy provechosa y movida. 
Una pena que no hubiéramos hecho fotos al kiosco de los libros y a los adornos que Rosario había preparado, siempre cargados de un gran colorido e imaginación, antes que que el viento travieso se los robara.
Para despedirme de esta particular experiencia, un poema que a mí me gusta mucho, en referencia a todos los barquitos de papel realizados en mis andanzas cuenteras.

Por el Mar de las Antillas
anda un barco de papel:
Anda y anda el barco barco,
sin timonel.

De La Habana a Portobelo,
de Jamaica a Trinidad,
anda y anda el barco barco
sin capitán.

Una negra va en la popa,
va en la proa un español:
Anda y anda el barco barco,
con ellos dos.

Pasan islas, islas, islas,
muchas islas, siempre más;
anda y anda el barco barco,
sin descansar.

Un cañón de chocolate
contra el barco disparó,
y un cañón de azúcar, azúcar,
le contestó.

¡Ay, mi barco marinero,
con su casco de papel!
¡Ay, mi barco negro y blanco
sin timonel!

Allá va la negra negra,
junto junto al español;
anda y anda el barco barco
con ellos dos.

Esperemos que más iniciativas como esta se lleven a cabo.
 

Un son para niños antillanos

Nicolás Guillén

 


jueves, 18 de septiembre de 2025

Un culete independiente

 


He traído este libro que tiene ya un montón de años por diversos motivos, primero por que es uno de los políticamente incorrectos que ya nunca podré contar y segundo porque es muy, pero que muy divertido.
Fijaros si llegó a ser un éxito, que desde 1992 en que vio la luz se llegaron a hacer 26 ediciones hasta 2007 en que pasó al baúl de los recuerdos. 

El caso es que a Cesar Pompeyo, su protagonista, se porta tan mal que recibe de vez en cuando un manotazo en el culo por parte de sus progenitores y así un día su culete, harto de tanto castigo, se escapa de su lado y lo deja sin asentaderas. 
Cómo se las va a arreglar el pobre Cesar Pompeyo si no puede sentarse a desayunar, ni montarse en el columpio ni subirse a los caballitos en la feria. Tanta es su tristeza y su enfado que reflexiona que no tiene más remedio que portarse bien a partir de ya. Su culete regresa a su sitio y desde ese día, Cesar Pompeyo es muy encantador con su familia y su culete el más mimado del mundo.

Cada vez que lo contábamos en clase el alumnado se tronchaba de la risa; por un lado lo de hablar de culos es algo que siempre divierte a la gente menuda, y por otro la versión que hizo mi maravillosa amiga Rosario, con la que compartí muchas sesiones de cuentos, con su clase fue mucho más allá, terminando siempre con la cantinela de "¡porque no tenía culete!" cada vez que relataban el cuento a otras clases y hablaban de las dificultades de Cesar Pompeyo para hacer lo que deseaba. 

Creo que lo voy a rescatar y contaré a mi público algunas cosas de nuestro pasado y nuestra forma de ser educados. A ver que dicen ellos y ellas...


El culete de Cesar Pompeyo, ha desaparecido


jueves, 28 de agosto de 2025

El príncipe Manolito

 















  



Este cuento lo realizó mi hija Clara hace un montón de años, tantos que puedo decir que sacó una nota estupenda cuando, entonces, la asignatura en que lo presentó se llamaban Manualidades. Revisando mis cuentos he encontrado esta joyita y he querido darlo a conocer porque no solo me parece precioso sino que es una forma de mostrar como hacer un cuento con collage y mucha paciencia e imaginación. 
Deciros también que uso materiales que había en casa, desde cortina de baño , papel de plata, restos de cartulinas y folios, hasta pedacitos de lana.