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martes, 24 de marzo de 2026

Presentación de Carambolo en la Biblioteca Central de Almería

 

Cartel realizado por la Biblioteca para dar a conocer el acto

Presentación de Bárbara, maestra mecepera y gran amiga:

Antes de empezar nuestro cuento, vamos a conocer a las personas que lo han hecho posible… porque detrás de cada historia hay alguien que la imagina, la escribe… ¡y también alguien que la dibuja!

Este libro, “Carambolo perdió su corona”, ha sido creado por Marta Flores y Teresa Flores, estas dos autoras no solo tienen conexiones de vida sino que también forman un gran equipo.

Por un lado, tenemos a Marta Flores, la ilustradora. Es profesora de Dibujo en el Instituto de Arte de Motril, en Granada, y siente una auténtica pasión por crear imágenes. No es la primera vez que ilustra libros, ya que ha colaborado en otros relatos, pero en este cuento ha hecho algo muy especial: ha utilizado collage y pintura, mezclando materiales, colores y formas para conseguir unos resultados realmente sorprendentes. Gracias a su trabajo, cada página del libro no solo se lee… ¡también se percibe y se disfruta como una obra de arte!

Por otro lado, encontramos a Teresa Flores, la autora del texto. Ha sido maestra durante muchos años y tras jubilarse no ha dejado de crecer ni de crear. Porque además de acompañar a muchos chicos y chicas en su camino para crecer, siempre ha sentido un gran amor por las historias. La escritura se convirtió en otra gran pasión, lo que la ha llevado a imaginar cómo contar cuentos de una forma diferente. Le encanta utilizar objetos, cosas que se puedan tocar y sentir y colmarles de voz para dar vida a las historias. Así no solo mantienen viva la tradición de la narración oral, esa que se transmite de generación en generación sino que logran -y lo vais a ver en directo -que tanto criaturas como adultos disfruten escuchando y contando historias.

Un momento del cuentacuentos

El papel que se transforma

Teresa Flores ha escrito varias obras relacionadas con el mundo de la narración, como Materiales y objetos tradicionales para contar cuentos, Cuentos que caben en un bolsillo, Entredades, Sinfonía para un cepillo roto e Infancia, familia y otras locuras.

Por su parte, Marta Flores también ha desarrollado su propio camino artístico con obras como Vera (2020) y Cinco gotas de agua.

 



Juntas han creado este cuento, publicado por Agprograf, en el que se unen la creatividad de las palabras y la fuerza de las imágenes.

Así que ahora que ya sabemos quiénes están detrás de esta historia… solo queda una cosa: abrir bien los ojos, afinar los oídos… y descubrir qué le pasó a Carambolo con su corona.

Las dos autoras 

Cartel publicitario realizado por Marta


lunes, 5 de enero de 2026

CARAMBOLO PERDIÓ SU CORONA





El sábado día tres, recién comenzadito el año Marta Flores la ilustradora y yo, autora del cuento CARAMBOLO PERDIÓ SU CORONA lo presentamos ante una treintena de personas mayores y diversas personajillas

Una historia popular que se relata mientras se van haciendo los personajes con origami. 

La aprendí,  hace un montón de años, de una estudiante de magisterio mientras participaba en una de nuestras innumerables jornadas freinetianas.

Estas fueron las palabras que mi hermano Pablo, padre de Marta, hizo en la presentación del libro:

Buenos días a todas y todos, y gracias por acompañarnos en este acto.

Hoy se presenta un libro, un cuento, unas ilustraciones, unas figuras de papel.

En una familia amplia unida, que ha compartido muchas vivencias, alegrías, experiencias, afectos ... y lo demás, surgen tres aspectos artísticos que dan lugar a lo que hoy se presenta.

Unión conlleva cariño por los niños. Somos una familia de "niñeros". Compartimos con los niños, jugamos, hablamos, los oímos, los jaleamos y alborotamos, y … nos contamos cuentos. Hemos vivido cuentos en nuestra infancia, valoramos lo que nos aportaban, y … lo reproducimos con las nuevas generaciones.

Mi hermana, Teresa Flores, la más pedagoga de una familia de 8 hermanos, 7 de ellos docentes, cuenta cuentos, los recrea, y los escribe.

Nos ha mostrado, enseñado y compartido su afición y habilidad por los "cuentacuentos".

Además de la narración, oral en la infancia, y luego lectora, el dibujo ha surgido como una habilidad que se ha desarrollado en la familia. Aun guardamos dibujos de mi madre y de nuestro tío Pablo. Mi hija Marta Flores, también profesora, lo es de dibujo, pues eligió Bellas Artes. Pero además ejerce como pintora-ilustradora, tanto de libros propios, como este en colaboración.

Y a estas cualidades artísticas (narración y dibujo), mi padre añadió una plástica, la papiroflexia. En mi casa aprendimos a hacer pajaritas, burros con aguaderas, ranas que saltan, etc. Teresa era de las más habilidosas y ha sabido compartirlo con Marta, para lleva a cabo esta obra que hoy nos presentan, aunando estas tres artes.

Espero que les guste...

Una de las páginas del libro

Mientras Marta se encargó de la papiroflexia yo iba leyendo el cuento ante un público asombrado. 

Hay que decir que la sala estaba llena de dibujos de Carambolo, coronas, palomas... y más elementos del cuento que mi sobrina había preparado con todo su cariño e ilusión. 

Esperamos que llegue a muchas criaturas y que disfruten con él, tanto como nosotras lo hemos hecho primero haciéndolo posible y de ahora en adelante contándolo y manipulándolo.


Collage, dibujos, papiroflexia... el arte de Marta es increíble 

 






martes, 9 de diciembre de 2025

La verdadera historia del Gallo Kiriko


Versión de Nico chico (8 años)

Hace mucho tiempo empecé a preparar, (gracias a los dos Nicos de mi familia -que son unos artistas-) los dibujos necesarios para poder contar el cuento de El Gallo Kiriko.

Estos días que me he puesto a ordenar mis materiales los he encontrado. Lo complicado ha sido conseguir la versión del cuento en la que me basé para solicitarles los dibujos. 
Esta es la más versión más cercana, solamente que la cabra, en nuestro caso, era una oveja y el burro una vaca.  

Versión de Nico grande

Esta es la verdadera historia del gallo Kiriko que iba a la boda del tío Perico, y en el camino encontró una boñiga de burro que tenía muchos granos de cebada, tenía mucha hambre, y era muy goloso. 

-“¿Que hago, si la pico me mancharé el pico y no podré ir a la boda del tío Perico? ¿Qué hago, pico o no pico?, ¿pico o no pico?, ¿pico o no pico?”, y al final picó, y claro, su pico se manchó.

Andando andando se encontró a una hierba, y le pidió: —Hierba, hierbita, límpiame el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico. Y le contestó la hierba: —¡No quiero!
Andando andando se encontró una cabra y le pidió: —Cabra, comete la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y le contestó el animal: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un lobo y le pidió: —Lobo, mata a la cabra que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el lobo le dijo: —¡No quiero! \ Andando andando se encontró a un perro y le pidió: —Perro, muerde al lobo que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el perro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un palo y le pidió: —Palo, pégale al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el palo dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un fuego y le pidió: —Fuego, quema al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el fuego le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un charco y le pidió: —Agua, apaga el fuego, que no quiere quemar al palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la oveja, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el agua le dijo: —¡No quiero!.
Andando andando se encontró un burro y le pidió: —Burro, bébete el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el burro le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró un cuchillo y le pidió: —Cuchillo, pincha al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el cuchillo le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a un herrero y le pidió: —Herrero, rompe el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y el herrero le dijo: —¡No quiero!
Andando andando se encontró a la muerte y le pidió: —Muerte, llévate al herrero, que no quiere romper el cuchillo, que no quiere pinchar al burro, que no quiere beberse el agua, que no quiere apagar el fuego, que no quiere quemar el palo, que no quiere pegarle al perro, que no quiere morder al lobo, que no quiere matar a la cabra, que no quiere comerse a la hierba, que no quiere limpiarme el pico, que me lo he manchado y no puedo ir a la boda del tío Perico.
Y la muerte le dijo: —Muy bien.
Entonces la muerte se fue a llevar al herrero, que salió corriendo a romper el cuchillo, que brincó a pinchar al burro, que trotó a beberse al agua, que fluyó a apagar al fuego, que voló a quemar al palo, que rodó a pegarle al perro, que corrió morder al lobo, que saltó a matar a la cabra, que brincó a comerse la hierba, que deprisa deprisa le limpió el pico al gallo Kiriko, para que fuese a la boda del tío Perico.
Pero como se había entretenido tanto, llegó tarde cuando ya no quedaba carne y cuando vieron un gallo tan hermoso… Corriendo lo mataron y a la olla lo echaron.
Y todos comieron y a mi no me dieron.


 Nico grande

Cuento encontrado en:

https://www.salamon.es/doku/doku.php?id=cuentos:el_gallo_kiriko


 Nico chico


¿Verdad que  los dibujos son geniales?



martes, 2 de diciembre de 2025

Sorpresa, sorpresa


 Este es otro de los preciosos cuentos de Richard Thompson para contar mientras se va dibujando en un papel.
Como no he encontrado el texto me he ido inventando la historia en razón al orden en que se va haciendo el dibujo.

Ryan es un conejo hermoso y saltarín que vive en una madriguera (1) muy espaciosa. 

Una mañana corriendo a través del campo (2) se acercó a la sombra de su árbol preferido desde donde le gustaba observar el paisaje (3), trepó y trepó por el tronco hasta la copa y allí asomó su cabeza entre la hojarasca (4).

¡Qué bonito se divisaba el horizonte!, sobre todo el lago azul (5) redondito como una aceituna en donde navegaban en ese momento tres barcos, uno de vela y dos pequeñas canoas (6). 

Distinguió también los dos cipreses majestuosos que rodeaban el lago (7) y echando a correr se detuvo a mordisquear un poco de hierba ya que tenía mucha hambre pues no había desayunado todavía (8).

Con la barriga por fin llena dio un salto tremendo por encima del árbol (9) y corrió asombrado a ver si atrapaba a aquel conejo gigante que no era otro que un ....(10).


 

jueves, 28 de agosto de 2025

El príncipe Manolito

 















  



Este cuento lo realizó mi hija Clara hace un montón de años, tantos que puedo decir que sacó una nota estupenda cuando, entonces, la asignatura en que lo presentó se llamaban Manualidades. Revisando mis cuentos he encontrado esta joyita y he querido darlo a conocer porque no solo me parece precioso sino que es una forma de mostrar como hacer un cuento con collage y mucha paciencia e imaginación. 
Deciros también que uso materiales que había en casa, desde cortina de baño , papel de plata, restos de cartulinas y folios, hasta pedacitos de lana. 


domingo, 27 de julio de 2025

MARA Y SUS GATITOS

   Cuento para contar con vasitos de papel realizados en origami.                                                                                                                                                                        

Las cinco gatitas

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Mara, es la gata mamá. Le gusta tanto el té que lo bebe en vez del agua durante todo el día y persigue a sus gatitos para que lo beban también. La verdad es que a todas les parece pipí caliente.

Mira, es la gata mayor. Nació exactamente a las 12 de la mañana de un caluroso día de agosto, por eso siempre tiene calor. Su lugar preferido es dentro de la nevera de la casa donde vive con sus hermanas, más de un día la han encerrado allí  y se ha dormido plácidamente junto a la leche y a la mortadela.

Lira, es la segunda. Una gata ligera y musical que siempre se pasea tirando de su bolsa de los tesoros donde esconde aquellas cosas que no quiere compartir con nadie. Es muy misteriosa.

Zira, es una tragona. Le encanta el pescado crudo y el sushi. Rebusca siempre por los rincones a ver que encuentra para comer y a veces se mete donde no debe 

Tira y Vira, son gemelas. Nacieron dentro de la misma bolsa y se quieren con locura, nunca encontraras a una sin la otra, si una va a por el plato la otra seguro que trae la comida, se lamen mutuamente y duermen juntitas en el mismo cajón.

Rira es la peque. Es lista como el hambre y maneja a sus hermanas a su antojo, siempre sabe cómo jugar y a qué. De mayor quiere poner un estudio de jardinería para gatos.

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Un día que la mamá salió a comprar Tira volcó sin querer, con el rabo, una vela encendida y la cortina del comedor se prendió. 

Todo comenzó a llenarse de humo. Intentaron abrir la puerta para escapar pero no llegaban a la manivela. Maullaban como locas muy asustadas,  temblaban aterradas y tosían muchísimo.  

Por fin a Zira se le ocurrió una idea estupenda. Puso a todas sus hermanas en orden, las tranquilizó e hizo que treparan unas encima de otras,  hicieron así una hermosa y fuerte torre, Rira logró abrir el picaporte y así pudieron salir corriendo a la calle.

La torre  de gatas

Las bomberas gatas apagaron pronto el incendio y lograron salvarles la casa y los muebles.

Desde ese día aunque se siguen peleando, como todos los hermanos,  se consideran las mejores amigas del mundo mundial. Cuando tienen frío o miedo sus mamá las cobija y las esconde de todos los peligros que les puedan ocurrir.


La mamá y sus gatitos 

Video para hacer los vasitos.

  https://youtube.com/shorts/9P7VpgdloPc?si=c9B8HG9QxZlC_Veo                                                                                                                                                            Una entrada de este blog relatando como realicé una actividad con este material en un aula.

https://cuentosquecabenenunbolsillo.blogspot.com/2018/06/despidiendo-el-curso-en-el-colegio-san.html                                                                                                       

miércoles, 17 de enero de 2024

NARANJAS AMARGAS PARA MERENDAR

 

El delantal que mi amiga Elisabeth me regaló y que dio pie a la elaboración del cuento
      

  Celia y Bruno se miraron, miraron la naranja y se miraron de nuevo, una naranja de un naranjo loco debe ser algo interesante….

Mira, podemos hacer una pócima con la naranja Celia y Bruno estaban muy enfadados con su profesor de matemáticas, porque les daba una asignatura que odiaban a muerte, ya que no se enteraban de nada.

Por más que escuchaban atentamente, por más que miraban los números escritos en la pizarra, cuando el profe preguntaba, los números salían volando de las cuentas, se escapaban por las ventanas y, cuando terminaba la clase,  se preguntaban alucinados como es que no se habían enterado de nada.

Así que, una mañana muy cansados de suspender examen tras examen, decidieron hacer algo.

Pensaban y repensaban, pero Celia y Bruno no saben (como otros niños) ser malos  y por ello, se detuvieron bajo el naranjo loco que hay en el huerto del Tío Paco, se encaramaron en las ramas y hablaron durante horas de que podían hacer para solucionar su problema.

Dijo Bruno, con una naranja en la mano,  si nos lo pudiéramos quitar de encima una temporada, tal vez podríamos aprobar el trimestre… y miró la naranja loca que tenía en la mano…

, mejor un zumito rico y si no funciona, probaremos con helado de naranja o con naranjas al caramelo,  seguro que con algo de esto, conseguimos volverlo tarumba…

¡Qué delicia!… dijeron los dos muertos de risa, y se marcharon a casa con un cargamento de fruta.

En la cocina sacaron todos los utensilios para hacer  zumo, y de pronto, en un descuido, la jarra se volcó y parte del líquido se cayó sobre el libro de matemáticas y todos los números enfadados se borraron como por arte de magia. 

Salieron volando las ecuaciones y los polígonos, las raíces se pegaron al techo (Celia y Bruno se quedaron asombradísimos), la verdad es que la mayoría de los números le parecían chino.

Al único que conocían bien era el cero, ya que tenían los cuadernos de deberes llenos de ellos.

Del susto que se llevaron y esperando la regañina que les iba a caer, salieron corriendo a esconderse en el árbol de las naranjas locas. Treparon a las ramas más altas en espera de que pasara la tempestad.

Pero quien se acercó a buscarlos fue exactamente el profe odioso. Los vio encima del árbol y les dijo  que por favor le dieran unas cuantas naranjas, que a él le gustaba un montón la mermelada de cáscaras de naranjas amargas, pero que desde que murió su abuela no había vuelto a hacerla.

Cuando Celia y Bruno escucharon tal disparate, les entró una risa espantosa, tanto que se cayeron del árbol, menos mal que lo hicieron encima del profe, al que le dio también la risa y acabaron los tres rodando por el suelo.

EL profe les comentó que había ido a decirles que les daría clase todas las tardes un rato y que seguro que un día las matemáticas no se les atragantarían tanto…

Juntos recogieron (para hacer mermelada) 30 hermosas naranjas, que son exactamente dos veces quince, y la mitad de sesenta y la tercera parte de noventa… y así sin darse cuenta se pasaron la tarde en el huerto del tío Paco, recogiendo y contando naranjas la mar de a gusto.

Cuando volvieron a casa, el profe vio el desastre que  había ocurrido con el libro de matemáticas, pero no se asustó ni nada, sino que los tres con un viejo caza mariposas se fueron a pasear a la luz de la luna a buscar los polígonos y los polinomios, que dormían entre las flores del jardín.

Los números al empezar a oscurecer y verse solos, volvieron corriendo a meterse en el calentito libro.

Y de postre, en la cena comieron la famosa tarta de la abuela Constantina (que había pasado la receta a su nieto), que les salió riquísima  y que les supo a los tres no bien, sino cuatrocientas veces elevado al cubo, de bien.

 



Este cuento lo podéis encontrar en mi libro "Cuentos que caben en un bolsillo"

domingo, 14 de enero de 2024

BARRIENDO, BARRIENDO

 


Barriendo mi cuarto me encontré un dinero.

Con aquel dinero compre una gallina,

que me puso un huevo.

Con aquella gallina y con aquel huevo,

me compré una oveja que me dio un cordero.

Con aquella oveja y con aquel cordero,

me compre una cabra que me dio un chotuelo,

con aquella cabra y con aquel chotuelo

me compre una vaca que me dio un ternero.

Con aquella vaca y con aquel ternero,

me compre un molino con su molinero.

Con aquel molino y su molinero,

me compre una aldea con su torre en medio.

 

Y estaba allá arriba mirando hacia el cielo,

cuando las campanas borraron mi sueño.

Y ahora bien despierto, barre que te barre

y por más que barro, ¡dinero no encuentro!

 

 

A. S. Almodóvar  (Cuentos de la media lunita)

Para contar este cuentecillo tan simple utilicé unos dibujos realizados por mi compañera Carmen. Plastificadas las imágenes daban mucho juego pues se prestaban a ampliar el cuento hasta limites inenarrables si se añadían otros animales.

 

martes, 26 de diciembre de 2023

QUE VIENE EL CORREO

 Estas fechas son muy apropiadas para recibir cartas y para escribirlas. Detrás de ellas suele haber peticiones de regalos o recuerdos y abrazos de los amigos y familiares que tenemos lejos...

Tengo que confesar que a mi no me ha hecho falta escribirla ya que mi gente  conoce bien mis aficiones y he recibido un montón de libros para entretenerme en estas vacaciones.

Mi amiga Viki que es lectora empedernida como yo, a quien le chifla la literatura infantil y que hace una tarea supermegagenial con la asociación UGURUBÚ, me ha traído un libro muy requetechulo

El libro esconde un conjunto de sobres que Mumin recibe  de sus seres queridos.


Por ejemplo una carta de su amigo Snufkin, que le anima a realizar un juego de pistas y así nuestro protagonista va encontrando más y más mensajes y pequeños rastros... ¿ A dónde le llevarán?


Es un libro muy divertido y lo más curioso es que este personaje no nació precisamente antes de ayer. buscando en mi biblioteca he encontrado una edición de 1976, debí de robárselo a mi hermana pequeña, porque enfonces yo era una jovencita que estaba empezando a trabajar con criaturas pequeñas y no compraba esos cuentos.

Los mismos personajes e incluso los mismos dibujos

Me gustó mucho el regalo y me acordé de otro librito que usaba mucho en clases de primaria y que era muy apreciado. Se trata del...

El libro tiene sobres auténticos dirigidos a personajes de cuentos clásicos 

Por ejemplo la invitación a Ricitos de Oro al cumpleaños de Osito pequeño, a pesar de las trastadas que la niña realizó cuando se metió en su casa... eso sí se disculpó, la pequeña, en otra carta llena de faltas ortografía.


Los dos libros se prestan a jugar con ellos e inventar nuestra propia historia con todas aquellas cartas de personajes que nos gustaría ser o que nos gustaría que nos escribieran. Podemos partir de una temática determinada o hacerlo completamente libre. Una buena encuadernación y el éxito de nuestro volumen está asegurado.

Ya me contaréis...







  

  

jueves, 24 de marzo de 2022

RECONTANDO


 Me encanta cuando soy capaz de contagiar el entusiasmo por recortar y por recontar y ya veis la alegría con que Carmen se puso de lleno a jugar con las tijeras y un material que le regalé.

Siempre busco libros sencillos para hacer papiroflexia que puedan servir para niños y niñas de corta edad y me parece que acerté, porque Carmen en los tiempos de pandemia se lo pasó pipa y tuvo a bien enviarme estas preciosas fotos para que viera lo manitas que es en este oficio. 



Seguro que acabará siendo una gran contadora.


lunes, 7 de marzo de 2022

EL VIENTO

 



Utilizar una guía de teléfonos y papeles de seda de colores alegres. Se recortan previamente pequeños pedacitos de papel. Es una historia para contarla en grupo con todos alrededor sentados en el suelo. Se puede enriquecer con los elementos marcados que aparecen en la historia o dibujarlos después y pegarlos acabando con un gran mural.

 

Os voy a contar una historia:

 

Era una vez el sol, el viento, las estrellas, el silencio y la paz. En un lugar lejano una música suave (hacer vibrar una cinta de papel con los labios de manera que salga un sonido suave) sonaba constantemente y la tierra cantaba sin parar día y noche.

Una mañana, el viento recogió una pequeña semilla (soplar cada uno un papelito) de la tierra y jugó con ella durante toda el día trasportándola de una parte al otra de la Gran Esfera. Llevándola a ver desde las nieves perennes del norte hasta los  desiertos más cálidos, mostrándole la lluvia, los ríos, los granos de arena y las gotas  saladas de los mares. (Se juega con el papel de seda moviéndolo de un lado a otro).

Los dos; el viento y la semilla, se hicieron pronto grandes amigos. Pasaban los días y las noches girando por el mundo, jugando con la Tierra, cantando con ella. (Música con papel y papeles volando)

Con el paso del tempo la semilla comenzó a pedirle al viento que volara un poco más bajo, siempre más cerca del suelo. Sentía la necesidad de dejar crecer las flores que tenía en el  corazón y quería encontrar un lugar especial donde  poder vivir y seguir allí cantando con el viento y con la Tierra. (Soplar las semillas acercándolas cada vez más al  suelo)

El viento sufría  en silencio, amaba mucho a la semilla, era especial y no quería separarse de ella, pero comprendía que el destino de su amiga era el de dejarla convertirse en una esplendida flor.

El viento (hacemos vibrar el papel, jugando con la intensidad y los ritmos) acompañó  a la semilla  a ver el mundo más de cerca para poder elegir bien el lugar más bello en el que  quedarse, pero ésta no lograba decidirse.

Al principio miraba con atención y emoción las montañas, los ríos, los mares y los animales, después comenzó a ver los hombres, una especie de animales que estaban por todas partes y eran de muchos colores.

Había quienes sonreían, otros sufrían, algunos mataban, muchos morían y otros no comprendían.  

  

La semilla se asustó. En aquella parte del mundo en la que vivían los hombres el canto de la Tierra era débil y desesperado. El viento sufría y se enfadaba, reinaba el ruido y el aire quemaba los ojos. (Sinfonía caótica  con la música, vibración con cintas de papel, soplidos con la boca, pataditas en el suelo, papeles estrujados)  Sabía que sus espléndidas flores habrían sufrido en medio de aquel caos.

Pero la Tierra continuaba llamándola. Seguía escuchando el canto del mundo. Parecía que todos sus habitantes se habían olvidado de ella. Hubiera querido quedarse en el aire para siempre y pedirle al viento que la llevara de nuevo lejos, muy lejos, pero aquel canto desgarrador que pedía ayuda con voz sofocada le había llegado al corazón.

La semilla (se vuelven a volar las semillas hasta que van cayendo al suelo) se dejó caer en medio de un desierto y después de mucho tiempo y muchas penurias consiguió que brotara una rosa roja. No pasaron muchas personas por allí, pero cada una de las que la vieron se enamoraron  de su belleza y se detuvieron a contemplarla.

Por eso la flor cantaba contenta de haber cumplido su misión. (Música con papel)

Los pocos animales que habían visto la rosa roja en el desierto descubrieron la ilusión que llevaban dentro, aprendieron a escuchar el canto de la Tierra e hicieron florecer todos los desiertos del mundo. (Se van recortando flores de papel de seda de todos los colores)

Cada semilla cantaba la misma canción y el coro crecía. (Con los papelitos y las voces se va unificando un coro) La música era cada vez más fuerte y el viento la transportaba a todos los lugares, hasta que poco a poco, en el corazón de todos los habitantes de la Tierra, (se van echando las flores mientras suenan el coro de voces muy bajito para que se pueda escuchar  el final de la historia)  floreció de nuevo la esperanza.

 

Keti Argentelli

domingo, 6 de marzo de 2022

EL PAJARILLO PRESUMIDO

 

        Un pequeño de la escuela Louis Bouton de Aicenay, contando el cuento

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Cuenta la historia, que un día un pajarillo estaba muy alegre posado en una rama cantando contento y feliz. Era un pájaro orgulloso y  presumido que se sabía elegante gracias a sus plumas de colores extraordinarios.

Por aquellos parajes vivía un lobo, que la mayoría de las veces no tenía nada que llevarse a la boca. Aquella tarde cuando oyó el aleteo del pajarillo y sus trinos, pensó que aunque era un pequeño bocado siempre sería  mejor que nada, así que poniéndose a los pies del árbol le dijo:

-¡Oye pajarito, baja que te pueda ver!

-¡Oh!- le dijo el pajarito, ¿no pretenderás engañarme?

-Por favor ¡qué tontería! Es que estoy escuchando esos trinos y no me puedo creer que seas tu quien los entonas.

-Pues si- dijo el pájaro- e inició una nueva canción

-Mira- dijo el lobo,- la verdad es que con la edad me estoy quedando cada vez más sordo, porque no bajas un poco más y te colocas en las primeras ramas,  para que pueda escucharte mejor.

El pajarito bajó una rama, pero seguía todavía demasiado alto para que el lobo pudiera atraparle, y el lobo prosiguió con su cantinela.

-La verdad poco te oigo, pero si que de debe ser hermoso tu canto, y tus plumas me parece que brillan un montón, baja más para que pueda observarlas en todo su esplendor, es que con la edad estoy ya tan cegato.

El pajarillo inocente y pagado de si mismo, fue bajando de rama en rama cada vez que el lobo le iba engatusando con sus halagos, hasta que al tenerlo cerca de un salto se lo tragó.

Fue así que el pajarillo llegó al interior del lobo enterito, con su plumas completas, con su piquito y sus patitas, y desde allí dentro se dio cuenta que había caído en una trampa y pensó cual sería la mejor forma de escapar

¡Ay lobo!- le dijo-, ¡mira que eres tonto!

-¿Por qué?- dijo el lobo.

-Porque al haberme tragado todo entero te has perdido lo mejor.

 -¿Si, el qué?- respondió el animal.

-Pues mira me podías haber sazonado, aliñado, lamido, mordisqueado, chuperreteado, masticado, tragado... para después haberme digerido y saboreado con paciencia y así te habrías dado un buen festín.

El lobo empezó a pensar en todo lo que le estaba diciendo el pajarillo,” lamido, chupado, masticado…” y se le hizo la boca agua.

-Yo creo- dijo el pajarillo- que lo mejor es que lo hagas bien. Reconozco que me has engañado, pero por lo menos cómeme como me merezco.

 El lobo se dejó convencer y con un golpe de tos escupió al pajarillo de su barriga, que rápidamente echó a volar y se subió a la rama más alta del árbol.

El lobo de nuevo inició su perorata: 

-¿Pero bueno?- le dijo.- ¿no me habías prometido que te dejarías comer?

-¡Ah!- respondió el pájaro, ya me dejé engañar una vez por orgulloso y presumido, ahora no me volverás a pillar.

Y allí esta el lobo todavía bajo el árbol, aullando de hambre…


El cuento lo escuché contar por el niño de la foto en una preciosa escuela Freinet en Francia.

No sé de quien es la autoría. Los materiales los había preparado el equipo que relataba el cuento y lo más divertido es que al lobo, que está en la foto en la parte de abajo del árbol se le abría la barriga y entraba y salía el pajarillo.