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miércoles, 25 de junio de 2025

*EL SEÑOR RELOJ de Lucía Condal




Para este poema encontré un magnifico puzzle de un reloj con números y agujas extraíbles, lo pegué en cartulina y dejé los números y las agujas en relieve para que al tocarlas se pudieran mover e  identificar.

También se puede hacer lo mismo con cartulina, usar un reloj viejo de agujas móviles o un plato de cartón y fabricarse cada uno su pequeño o gran reloj.

Se calzó las botas
el Señor Reloj.
Se calzo las botas
para andar mejor..
 
Las doce, la una.
la una y las dos.
Redondo es el mundo
del Señor Reloj.
 
Dos patitas negras
le dio su creador.
dos patitas negras
que iguales no son.
 
La patita larga
mide la extensión
con agiles brincos
de pez volador.
 
La patita corta
siempre se quedó,
este es el secreto
del Señor Reloj.
 
Las doce, la una,
las dos y las tres,
las tres y las cuatro,
las cinco y las seis.
 
La siete, las ocho,
las nueve y las diez,
las once, las doce.
¡de nuevo otra vez!
 
Gorrita de armiño,
botas de charol,
por la esfera blanca
va el Señor Reloj...
 
  

 

 

domingo, 18 de mayo de 2025

ESTA ES LA HISTORIA DE UN CIEGO

 Escrita por Pedro Transmonte. Podéis encontrar cosas muy interesantes en su blog:https://efdeportes.com/efd49/aviones.htm



Esta es la historia de un ciego
de muy pobre condición,
que beber ya no podía
por no tener un tazón.
 
Llegó su hada madrina
y una cuerda le entregó,
deja que los dedos guíen
susurrando comentó.
 
Lazó arriba, lazo abajo
va soplando alrededor
y en las manos de aquel ciego
un tazón apareció.
 
Ya puedo beber la leche
¡Que alegría, qué ilusión!
¿Me daréis otro deseo?
y el hada le contestó:
 
Te concedo otro deseo
ya que sois ciego, señor
y no podéis ver las cosas,
con su belleza y color.
 
Quisiera ver una estrella
en el cielo, o mejor
tenerla delante mía
para sentir su calor.
 
Tu deseo te concedo
pero antes sin temor
debes subir a una torre
y cantar esta canción:
 

Estrellita tu que brillas
en la noche con dulzor
con esta cuerda —imagino—
que más cuerda es cordón,
dejaré de ser un ciego
y recobré la ilusión 

de poder ver la estrella

mientras uso mi tazón.

Este poema es para recitarlo mientras se va manipulando una cuerda y se van llevando a cabo los diferentes movimientos, en dos partes. 
Primero, la elaboración de un tazón y 
Segundo, la estrella.

Estos son los cinco pasos para la elaboración del tazón:







Las imágenes son del libro Cat´s Cradle

Para la Estrella...













jueves, 1 de mayo de 2025

Minimaratón en la Biblioteca Francisco Ayala

 El pasado 23 de este abril celebramos un precioso Minimaratón de cuentos en la Biblioteca Francisco Ayala del Zaidín. 

Gracias a Pedro, el bibliotecario, pudimos realizar este acto que fue muy divertido y en el que asistieron criaturas y mayores de edades muy variopintas.

Cartel que el ingenioso Alejandro Correa nos preparó para publicitar el acto

A las cinco de la tarde, después de la entrega de premios a los leones y leonas del barrio comenzamos nuestra andadura: 

Maese Strómboli el primero en entrar en acción

Le siguió:

 

Leticia Peña con el Kamishibai

Seguimos con... 

Towanda Cuentacuentos

A continuación participó...

Yolanda Fernández con su delantal cuentero 

 Seguimos con más cuentos y después de un breve descanso para que el nuevo público que se acercó a la biblioteca se fuera acomodando...

Retomamos con... 


Teresa Flores y el Gallo Kiriko

Y sin parar...

                                   Vicky Navarro con un cuento con láminas 

Y además...

El Mago ABC que nos relató un cuento fantástico...

Y terminamos el acto con el cuento de Caperucita Roja en versión musical interpretado por...




Clara Lillo y su guitarra.


El acto fue muy bien acogido y nos divertimos tanto que pensamos repetir el año que viene con muchos más cuentos, más tiempo, más cuenteras y más cuenteros.




jueves, 17 de abril de 2025

Cuando barre Lola

 Este bonito poema de Celeste Abril, se presta a contarlo con una escoba en las manos haciendo los mismos gestos que el texto relata.



Cuando el salón barre la pequeña Lola

mejor que barrer, baila con la escoba.
La coge del talle con delicadeza,
con gran cortesía baja la cabeza.
Da cuatro saltitos: retrocede, avanza;
y la escoba sigue con Lola su danza.
Barre del derecho, barre del revés
y un aire de polca trenza con sus pies.
Gira, gira y gira en vuelta de vals,
luego salta y brinca a ritmo de jazz.
Después más pausada recorre el salón,
¿Aire de pavana o de rigodón?
y de tanta danza al vivo compás, 
el polvo enemigo va dejando atrás.
Cuando el salón barre la pequeña Lola.
más limpio que el oro lo deja su escoba.


sábado, 22 de marzo de 2025

Alegría, alegría que vienen las poesías

Ayer día de la poesía, tuvimos el grandísimo honor de ir a contar cuentos y poemas a la Escuela Infantil Belén.

Vicky y yo preparamos un estupendo programa. La clase de cuatro años, la Pecera, nos esperaba con los brazos abiertos y con Rocío su profe que es, como nosotras, otra amante de la literatura.


El cuento preferido de la sesión

Este fue nuestro programa:

*Empezamos con

Esta es la portada del libro de Silvia Dupuis 

*Vicky contó el poema Las diez gallinas con ayuda de diez gallinas de papiroflexia y luego seguimos rimando, rimando y rimando con otras gallinas que se salieron del cuento...

 *Continuamos con el poema de Las cinco vocales de Carlos Reviejo. 


Las letras están recortadas de las bandejitas de poliuretano del super, dibujadas las caras y unidas las manos con velcro, de manera que nos posibilite el poder irlas separando.


*El cuento de El Chupete de Gina, tuvo un éxito rotundo. Tanto que tuvimos que contarlo otra vez al final de la sesión.

                                
 
              
La foto de arriba es uno de los momentos en que mi compañera está contando este cuento. Lo hace tan bien y escupe el chupe con tanta gracia que siempre es el preferido.

*El mar de la Trola, es un poema precioso de Carlos Reviejo que preparé para trabajarlo con una niña invidente ya que todas las láminas están realizadas en relieve. 

Allá en una isla del mar de la Trola 
había una princesa muy triste y muy sola...

*Continuamos con el poema del Lápiz, una de mis poesías preferidas escrita por Morita Carrillo, que relato con la ayuda de un lápiz gigante que fabriqué hace ya algunos años con un rulo de cartón.

*Seguimos con La casa que Pedro ha construido, que es de los cuentos interminables, muy divertidos, que permiten la participación  de toda la clase.

Los personajes de la casa de Pedro

*Con el libro Adivinacuentos estuvimos jugando la mar de contentos, ya que por medio de pequeñas poesías teníamos que reconocer de que cuento se trataba... Descubrimos que son geniales escuchando y tienen muchas tablas en materia cuentera. 




Un reto del libro Adivinacuentos para amantes genuinos de las historias:

Es tan, pero tan pequeño
que cena en un dedal de sopa
y cuando le viene el sueño
se recuesta en una copa.

A sus padres ama tanto
que al mundo quiere abrazar,
aunque medido a lo largo
no es más grande que un pulgar.

*Y terminamos con el cuento El bebé, que siempre me gusta contar.



A falta de fotos del momento, lo ilustro con la imagen realizada en otra clase de mayores, de un centro de primaria, que hicieron para recordar el cuento y sus personajes: el papá, la mamá, el abuelo, la abuela y la hermana... y por supuesto en la palma; El Bebé.

 Y no terminó aquí nuestra participación, en el patio con el grupo de El Tren,  peques de dos a tres años, hicimos una sesión más reducida. 
Eso si el éxito volvió a ser para el Chupete de Gina, y es que participantes de nuestro público reconocieron que aún usaban este chisme consuelapenas. 

Una mañana animada y divertida. 
De caritas asombradas,
ojazos iluminados 
y carcajadas sentidas

Muchas risas y sonrisas 
antes un chupe que escapaba 
                        y una rima que volaba... 

Nos encantó, volveremos... seguro. 


lunes, 17 de marzo de 2025

Maravilloso León Felipe



 El sábado tuve la oportunidad de ver a Hector Alterio recitando tangos, se atrevió incluso a cantarlos y para mi sorpresa declamó genialmente poemas de León Felipe, Otro de mis poetas preferidos.

Este gran actor tiene 91 años y ha vivido lo suyo. Está claro que los escenarios le tiran y será seguramente de los que estarán allí arriba hasta su último momento. Algunas veces se perdía en el texto, volvía a empezar el párrafo y así recuperaba el hilo. Yo creo que el público en general, en esos momentos, dejábamos de respirar unos segundos como para darle ímpetu y que continuara con su recitación.

He buscado esta mañana el texto de León Felipe, olvidado poeta, que mi cabeza lleva barruntando desde ayer, por escuchado, o incluso leído en los textos escolares y que desde luego es de una actualidad palpable.

Ahí va, en homenaje a este gran autor y a este gran actor... Gracias León Felipe por haber estado y Hector Alterio por seguir estando.

https://www.zendalibros.com/lastima-leon-felipe/

¡Qué lástima!, de León Felipe

Para Alberto López Argüello

¡Qué lástima
que yo no pueda cantar a la usanza de este tiempo
lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar
con una voz engolada esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma,
la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra,
desde una raza a otra raza,
como pasan esas tormentas de estío
desde ésta aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña en la estepa castellana

Y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:

pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la montaña.
Después… ya no he vuelto a echar el ancla
y ninguna de estas tierras me levanta ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla.
¡Qué lástima que yo no tenga un abuelo
que ganara una batalla, retratado
con una mano cruzada en el pecho,
y la otra mano en el puño de la espada!
¡Qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!

Porque… ¿qué voy a cantar
si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada?

¡Qué voy a cantar si soy
un paria que apenas tiene una capa!

Sin embargo…
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también.
Y todo mi ajuar se halla en una sala muy amplia
y muy blanca que está en la parte más baja
y más fresca de la casa. Tiene una luz muy clara
esta sala tan amplia y tan blanca…
Una luz muy clara que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas leyendo en mi libro y viendo
cómo pasa la gente al través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen
arrastrando sus miserias de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana siempre,
y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia tiene su cara en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa…
Ella entonces me llama ¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de mala gana,
ni se para en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala, muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.
Y en una tarde muy clara, por esta calle tan ancha,
al través de la ventana, vi cómo se la llevaban
en una caja muy blanca… En una caja muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana…
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre
el cristalito de aquella caja tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana…
Y la muerte también pasa…

¡Qué lástima!
Que no pudiendo cantar otras hazañas,

porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria que apenas tiene una capa…
venga forzado a cantar, cosas de poca importancia!

martes, 5 de noviembre de 2024

LA FIESTA DE LOS DIFUNTOS

Precioso mural realizado  para la fiesta de los muertos

 La fiesta de los muertos se celebra en Bolivia, Perú, Colombia y parte de Centroamérica, entre otros. Lo hace único el caso mexicano que “nacionalizó” con orgullo estas costumbres como símbolo del país. 
A parte de disfraces, altares, murales, puestos de artesanías, desfiles, visitas al cementerio, comidas propias de las fechas, están también la música y las canciones. 

Las décimas de Fernando Árabe Guadarrama Olivera son un claro ejemplo de las historias y poemas de estas fechas. 



 


Fernando Guadarrama es un gran poeta, y en el siguiente enlace podéis encontrar un ejemplo de su arte:

https://www.facebook.com/fernandoarabe.guadarramaolivera/

domingo, 20 de octubre de 2024

EL RECOLECTOR DE PLANTAS Teresa F

 
 





En sinfonía de verdes
mis ojos afiebrados,
otean el paisaje
sin mirar,
y descubro,
entre espacios,
inexplorados,
aromas nuevos.
 
Registro lo evidente
mientras domino estremecido
la sorpresa.
¿Qué sorpresa?
 
El vuelo de una fugaz mariposa
parece esconder la magia
de un indescriptible presagio.
 
El silencio, a mí alrededor
se rompe con el latir doloroso
de mis sienes,
el aullido de un pájaro
y el atormentado crujir
de mis libélulas.
 
 
Entre el hule,
un brillo extraño
acapara el fragor
de mis cansadas retinas.
 
Mi mano inquieta
y a la vez pequeña y decidida
determina el impreciso gesto,
de relegar unas hojas,
hasta  llegar
donde mi frágil instinto
me señala.
 
Una minúscula florecilla
azulada,
centellea valiente
al rocío incipiente de la mañana.
Sus tiernos pétalos
parecen lágrimas
calientes de la amanecida.
 
Mi corazón necesitado
parpadea,
con un clamor tan intenso,
que somete
mi cerebro,
aún joven de esperanzas,
a una respiración entrecortada.
 
No quiero entusiasmarme.
 
Es tan fácil el vanidoso error
de un paso en falso,
por una alucinación
      inesperada.
 
En mi morral
esperan angustiados
fragmentos prensados
de verde.
 
Tal vez, un día,  
aparezca mi nombre
en el letrero gris
del Jardín Botánico
en el futuro incierto
del breve vergel
que conforma
mi vida.

__________________

 

sábado, 28 de septiembre de 2024

miércoles, 10 de enero de 2024

CUENTOS CONTADOS AL CUBO

Este material se usa con peques para hacer torres y encajar un elemento dentro de otro. Está formado por diez cubos que van haciéndose más y más pequeños hasta llegar al último de apenas dos cm de arista.

Consta por tanto de cinco caras decoradas cada una de ellas con elementos que siguen una determinada secuencia, podemos encajarlas tal como están previstas para el juego o bien variarlas y tener así mil y una historias. También se prestan para jugar en grupo de manera que el que que juega la coloca, según su elección, y dice algo relacionado con la imagen.

La primera que se me ha ocurrido ha sido esta:



Con los zapatos morados 
medias que tengan mil rayas,
mi vestidito a lunares
y coletas bien peinadas,
me sujeto a cuatro globos
y me marcho a pasear
a ver si el azul y amarillo
lejos me puedan llevar.





Usando la cara que corresponde a la numeración me ha salido....

 Tengo:

10 canicas que son de cristal,            
azules, rosadas
con las que jugar.

9 coches con los que  viajar
tan lejos, tan lejos
que llegue hasta el mar.
 
8 pollitos, dulces y amarillos
que corren seguro
más cien chiquillos.
 
7 lindas flores hay mi jardín
margaritas, nardos
y un vasto jazmín.
 
6 lapiceros para dibujar
y en todos los muros
proclamar la Paz.
 
5 pececillos van a tu bañera
y te harán cosquillas
donde no te esperas.
 
4 estrellas tontas les dio por reír
querían las pobres
echarse a dormir.
 
3 mariquitas salen a jugar
su madre les dijo:
-¡niñas a callar!
 
2 llaves doradas, están encantadas
serán de una puerta
que esté bien cerrada.
 
1 perro marrón lanudo y callado
se puso muy serio
algo había tragado…
 
Nueve canicas ….
 
Y así podemos seguir y seguir inventando….
 


lunes, 4 de diciembre de 2023

LLEGÓ TARDE

 


Llegó tarde como aquel otoño del año 23 que se resistía a dorarse. Desde el primer día, el primer anhelo, la primera sonrisa, la nena llegó tarde. Hija de una madre añosa cercana a los cincuenta, padre ausente y futuro incierto, decidió llegar tarde hasta a su propia historia. Tal vez, supo desde la placenta, que medio mundo andaba en guerra y que en menos de un siglo quizás, el planeta dejaría de existir. El caso es, que hasta a su propio nacimiento, Luna llegó tarde.

Se hizo esperar treinta y ocho largas horas, para acabar siendo extraída gracias a una cesárea, urgente, que no comprometiera aun más su existencia.

Llegó tarde al primer lamento, al primer abrazo y llegó tan tarde al pecho de su madre que tuvo que criarse entre biberones.

Parecía que su sino sería el ser extraña, diferente, anómala, otra… Criatura delicada de ojos negros y enormes que miraban, ingenuamente miraban.

Entre exámenes, revisiones y batas de hospital, llegó tarde también a sus primeros gorjeos, sus primeros pasos, su primera palabra, hasta que un día su madre cansada de tanta peregrinación absurda, decidió que esta criatura era sencillamente un ser distinto y como tal había que aceptarla.

Desde ese instante la bebé emprendió la vida plácida que había elegido: confiada, paciente, tranquila, callada, mirada cercana de ojos desmayados, insondables y a la vez presentes.

Poco a poco Luna se fue incorporando al mundo de otras criaturas, siempre a su ritmo, con su calma innata, su liviandad en el gesto, como queriendo en todo momento relajar cada inocente movimiento. Gateó, caminó, habló… siempre más tarde que los demás pero en definitiva, a su ritmo.

En la escuela se ausentaba en sus juegos, tranquila como el mar en calma. Si alguien ocupaba su burbuja personal, ella livianamente se retiraba, no mucho, lo suficiente como para concederle un amable hueco, siempre con el mismo gesto entre complaciente y comedido.

No fue hasta los ocho años que no descubrieron su capacidad innata de expresión. Cuando Pablo, su profesor de plástica, le puso en las manos una caja de ceras brillantes y un enorme espacio de papel. Luna, tímida al principio, se llenó los ojos de lápices, los acarició varias veces desde la punta a la base, se los acercó a la cara, los olió con complacencia como si de aromáticas papayas se tratase, se manchó cada uno de los dedos y después de este exhaustivo reconocimiento, trazó un ligero vuelo azul en la inmaculada superficie de la hoja…

Pasaron dos maravillosas horas en que la niña Luna, sumergida en su particular mundo de color, saturó el inmenso mar de papel hasta que no quedó libre ni un solo centímetro. Había descubierto su excepcional universo.