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lunes, 17 de noviembre de 2025

Hay algo más aburrido que una princesa rosa. Raquel Díaz Reguera

 


Siguen apareciendo cuentos sin contar de mis estanterías. En este caso Raquel Díaz Reguera nos aporta esta publicación bastante interesante.

Qué le pasa a Carlota, una princesa rosa, con su vestido rosa, su armario lleno de ropa rosa, habitación con cama, sábanas y almohada rosas ...si empieza a hartarse del rosa y de ser una princesa.


¿También tendrá que besar sapos para encontrar su principe azul?

¿Habrá algo más aburrido que un principe azul? si ella quiere cazar dragones, ser astronauta, surcar los mares...

Y es que ella no es una rosa, ni quiere que la traten como una delicada flor.

¿LOGRARÁ CONVENCER A LOS DEMÁS? 

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Un cuento muy interesante para trabajar en clase sobre los estereotipos, defender tu personalidad y tus sueños. 

Y es que no hay nada más aburrido que nos digan constantemente cómo y quienes debemos ser.

 De esta autora encontrareis un montón de títulos, de ellos mi favorito YO VOY CONMIGO.  

  


viernes, 14 de noviembre de 2025

LA PEQUEÑA WU-LI

 

Portada del libro


Ahora que tengo más tiempo voy recuperando cuentos que tengo en casa y que siempre quise contar. Este es uno de los favoritos, tanto de Clara como mío.
Nos encantan no solo la sencillez de sus dibujos sino la historia en sí. 
Y es que la pequeña Wu-li es la menor de una camada de gatitos hijos de una orgullosa gata siamesa, que viven en una casa normal y corriente. 
Mientras van creciendo y haciéndose más y más independientes la pequeña gatita es la que tiene menos fuerza y menos empuje para seguirles.
Hasta que un día...



Wu- li se enfrenta a lo que le depara el futuro


¿Podrá conseguirlo?


Es un cuento ideal para hablar de los retos y para asumir las diferencias y evitar los prejuicios.
El texto es muy poético y los dibujos son de una gran sencillez y ternura, invitando a toda la clase a copiarlos y poder recrear una preciosa camada de gatitos. También darle nombre a cada uno, jugar con ellos y especificar una cualidad distinta para cada uno que les haga especiales y únicos.
 


 
  


miércoles, 25 de junio de 2025

Pequeño amarillo y pequeño azul

 


Una de las técnicas mas bonitas que pude encontrar para  relatar cuentos con arena fue el uso del retroproyector... (hoy arrinconado en nuestras escuelas)

Para ello se puede utilizar de diferentes maneras por una lado es:

 A.- Utilizar el  foco de luz como proyector de teatro de sombras.

B.- Usar arena como explico en mis dos libros.

C.- Usar transparencias por medio de acetatos coloreados o de plásticos de colores trasparentes, que se recortan haciendo las figuras adecuadas.

D.- Usar elementos de la vida cotidiana que colocadas sobre las pantalla nos sirvan para representar personajes de manera que con ellos podamos contar un cuento.

 

 

 

 PEQUEÑO AMARILLO Y PEQUEÑO AZUL

Para relatar esta historia me he servido de las figuras recortadas en acetatos de color tal como vienen en el cuento.

El resultado es espectacular. 

 

1.- Este es pequeño azul

2.- Esta en su casa con mamá azul y papá azul

3.- Pequeño azul tiene muchos amigos

4.- Pero su mejor amigo es pequeño amarillo

5.- Que vive justo en la casa de enfrente

6.- Les gusta jugar al escondite

7.-Y al corro

8.-Pero en clase tienen que estar tranquilos y silenciosos

9.-Aunque después corren y saltan

10.-Un día, mamá azul le dice: voy a salir, espérame en casa

11.-Pero pequeño azul quiere jugar con pequeño amarillo y va a buscarle a la casa de enfrente

12.- Se encuentra la casa vacía

13.- ¿Dónde estará mi amigo? lo busca por aquí y

 por allá?

15.- Y por todos sitios hasta que lo ve venir por una esquina de la calle

16.- ¡Hola!

17.- Se abrazan tan contentos

18.- Y tan apretado

19.- Que se funden en un abrazo de color verde

20.- Y juntos van a divertirse al parque

21.- Hacen un túnel

22.- Se encuentran al pequeño violeta

23.- Suben una colina

24.- Y cuando están muy cansados

25.- Vuelven a casa

26.- Pero papá y mamá azul dicen: no eres nuestro pequeño azul, tú eres verde

27.- Papá y mamá amarillos dicen: no eres nuestro pequeño amarillo, tú eres verde

28.-Pequeño amarillo y pequeño azul se ponen tristes, muy tristes…

29.- Tan tristes que comienzan a llorar y a llorar -tanto-

que se derriten en lágrimas amarillas y azules

30.-Por fin una vez tranquilos se ven como antes

¿Nos reconocerán ahora? se preguntan

31.- Mamá azul y papá azul se ponen muy contentos al ver a su hijo

32.- Y lo abrazan y lo aprietan muy fuerte

33.- Y abrazan también muy apretado a pequeño amarillo y cuando se abrazan se ponen de color verde.

34.-Y entonces comprenden lo que ha pasado

35.- Y corren a la casa de al lado a contarles la buena noticia

36.-Todos se abrazan con alegría

37.- Y los niños se divierten en la calle hasta la hora de la cena.

 

miércoles, 18 de septiembre de 2024

Las sonrisas perdidas (Taller)

 Las sonrisas perdidas



 

Introducción 

Sabéis que la sonrisa es una reacción normal a ciertos estímulos, independiente de cuál sea la cultura de las personas.

La sonrisa es una poderosa expresión facial con la que generalmente los seres humanos reflejan un sentimiento de placer o entretenimiento.

          La sonrisa es la expresión facial más fácilmente reconocible ya que se puede llegara a distinguir desde casi 100 metros de distancia

Los adultos suelen reír entre 15 y 100 veces al día, una incidencia “muy baja” si se compara con los niños, que ríen una media de 300 veces diarias.

Tres cosas muy importantes de la sonrisa

1.-Mientras más sonríes más sano estás

 2.-La sonrisa te ayuda a ser más positivo

3.- Los bebés nacen con la capacidad de sonreír

1ª Parte

Lectura del cuento la señora Julieta   (En este blog en la fecha 11 de diciembre del 2020)

 

Material del que hemos partido para hacer rostros sonrientes

2ª Parte

Comentarios sobre el cuento, qué podemos hacer a partir de esta motivación? ¿A qué personas ve la señora Julieta? ¿Por qué consideramos que la historia de Julieta es particularmente importante hoy?..

 

3º Parte

Qué significa la sonrisa, qué transmite; alegría, sentirse bien, saludo, bienvenida, paz, emociones, deseos de comunicación…

 

4ª Parte

Hemos perdido las sonrisas. Cómo podemos transmitir las sonrisas; con gestos de nuestras manos, de nuestro cuerpo, con un poema, con una carta, con música, con los ojos, con una palabra, con un verso, con un dibujo… 

 

5ª Parte

 Taller de caras, o las sonrisas que repartió la Señora Julieta

 

·       Presentar el material, hablar de la editorial, de las edades a que está destinado.

·       Hablar de nuestras caras, que identifiquen los diferentes rasgos  de cada uno, color de ojos, de pelo, forma y largo del cabello, color de piel, rasgos de ojos, pecas, nariz…

·       Hacer las caras, (presentar diversos modelos) colorearlas, las van haciendo ir sugiriendo; poner un nombre a nuestras caras, dibujar flores en el pelo, recortar los cabellos, poner una cinta… indistintamente a chicos y chicas, poner brillo, colocar sombreros, pendientes…

·       Otra forma de hacer caras, rasgando con las manos, cortándolas con tijeras, cómo facilitar la tarea a los más pequeños o a criaturas que tienen alguna dificultad; usar un folio entero, dar el cuadrado hecho, señalar la cara..

·       Motricidad fina, orden del origami

·       Pintamos las sonrisas en las caras

·       Ponemos mascarillas a nuestras caras, podemos escribir mensajes en ellas

·       Actividades que podemos hacer a partir de las caras; regalarlas, ponerlas por los pasillos, adornar la clase, escribir mensajes, unirlas unas a otras, llenar la escuela de caras  

 


6ªParte

Turno de preguntas y solucionar cuestiones que se hayan planteado durante el taller. Mostramos las caras realizadas por algunas personas, recogemos las ideas de unos y otras

 

7ª Parte

Valoración final del taller. Abrir un turno de palabra para llevar a cabo la evaluación.

 

Canciones en torno a la sonrisa

 

En español https://youtu.be/JFyEx-DGvfk  La sonrisa

En italiano

https://youtu.be/7uqLvmFbkg4  Proba a sorridere

 

https://youtu.be/XSVQg6Ihigk  Il segreto di sorriso

 

https://youtu.be/5wP8m-xR3tw  Sorridi amori vai, 

 

https://youtu.be/aB42kiahHA4  Te regalo in sorriso

 

 

lunes, 5 de febrero de 2024

NUBE SECA

 


                                                                          

Érase una vez, allá en el alto cielo, una nube blanca siempre estaba triste porque no poseía lluvia. Todas sus hermanas, sus amigas, cuando lloraban, cuando reían, cuando jugaban, cuando corrían… llovían. Lanzaban agua al espacio y, en forma de tormenta a veces, suavemente otras, el agua llegaba a la tierra, regaba los campos, hacía florecer los jardines, llenaba los pantanos, cubría de nieve las montañas y la vida crecía, crecía…

Nuestra nube no entendía por qué ni sus juegos, ni sus risas, ni sus bailes se convertían en agua y cada día lloraba más, pero sus lágrimas se quedaban dentro, raspándole como arena su interior blandito e hiriendo su frágil corazón.

“¿Por qué no soy como las demás? ¿Por qué no lluevo?”, le preguntó al viento.

“Yo te muevo de aquí para allá, como a todas las demás. Ese es mi trabajo… pero no sé por qué no llueves.” Le contestó éste.

Le preguntó a su hermana mayor, una grande y gris que revoloteaba a su lado. Y está le respondió, enfadada: “Yo no sé lo que te pasa, pero sí sé que, cuando yo me haga más grande y gorda, y tropiece contigo, se abrirán mis ventanas y lloveré fuerte, y me haré pequeñita y después desapareceré… y, en cambio, tú siempre seguirás aquí. Deberías estar contenta y no triste. ¡Pareces, tonta! Todas nosotras te tenemos envidia”.

Nubeseca se quedó todavía más apenada. Necesitaba saber y necesitaba tener amigas y nada tenía…

Le preguntó al Sol, y éste, brillante, amarillo y presumido, le contestó: “Yo no sé lo que te sucede, pero sí sé que, ante mi presencia, todas se van haciendo finitas, suaves, ligeras, esponjosas, todas menos tú, que sigues igual, como si fueses la única indiferente a mis encantos.”

Y ella siguió triste, preocupada, sin entender… Cada día que pasaba perdía brillo, ilusión. Hasta que un día vio llegar, desde abajo, una hermosa cometa de colores.

La cometa bailaba sin ton ni son hacia arriba. El viento se había enamorado y la empujaba risueño jugando con ella, hasta que el hilo de la cometa se enredó en la punta de nube seca y se paró.

¿Quién eres? –preguntó cometa.

Soy Nubeseca, una nube triste que nunca llueve.

Y, ¿por qué estás triste?

Porque todas mis hermanas y amigas llueven y yo no.

La cometa realizó una pirueta con su hilo y abrazó a Nubeseca.

No estés triste. No quieras ser como las demás. En la Tierra, allí de donde vengo, allá abajo, en aquel Redondito azul, hay un niño que no puede andar, ni correr, ni jugar con sus amigos, que, a veces, antes,  se reían de él. No tiene piernas y está siempre sentado en su silla de ruedas. Al principio también estaba triste, hasta que su madre le compró un cuaderno y lápices de colores y empezó a pintar. Ahora se ha especializado en pintar nubes, nubes de todas las formas y colores, nubes de noche y de día, nubes rosadas, azules, amarillas… ahora es feliz y siempre sonríe y sus amigos le piden que les pinte nubes de colores… Y ¿sabes quién es su modelo? La nube modelo que siempre pinta… eres TÚ.

Desde entonces, Nubeseca guiña el ojo cada noche, mientras se inclina hacia abajo. Y no ha vuelto a llorar.

Y, colorín colorado.                                           

                                    Teresa Costas

 

viernes, 29 de diciembre de 2023

RONDOS Y DRADOS

 Para contarlo se utilizan papeles recortados de forma redonda y cuadrada.

En un maravilloso mundo donde no se permiten los errores vivían unos curiosos seres. No era un planeta de aquí ni ahora, no se puede decir que viniera del espacio, estaba más allá de los confines de cualquier lado y más allá de las letras, porque solo se puede decir que existían en la imaginación de un ser perfecto. Pues en este maravilloso mundo había dos tipos de seres, unos de cuatro ángulos rectos y cuatro lados iguales más o menos grandes, eran los DRADOS.

Papel recortado a mano

Por otro lado, estaban los RONDOS de cuerpo circular y distancia perfecta a un centro…

Los DRADOS vivían en el lado derecho de este extraño y curioso lugar, justo por donde cada mañana se alzaba la luna de Posistrón y los RONDOS en el lado izquierdo, por donde cada noche Posistrón se despedía.

En el centro, señalando y diferenciando los dos territorios, una alta y preciosa muralla de bosque fosilizado de apetules.

Los RONDOS no conocían a los DRADOS y los DRADOS no conocían a los RONDOS…

Como bien podéis imaginar cada especie se reproducía por su cuenta, eran seres en un principio muy perfectos, sus lados eran muy iguales sus ángulos muy noventeros… pero las cosas fueron cambiando y las generaciones segundas y las terceras, primos de primas y hermanos de primos hermanas empezaron a tener defectos, los DRADOS no eran tan cuadrados y los RONDOS no eran tan redondos...

Las autoridades haciéndose eco de las clases más poderosas, ocupadas por los seres de los dos países más perfectos en su condición de RONDOS y DRADOS, optaron por crear un nuevo reino.

El país fue puesto en pie de guerra. Enormes máquinas, dirigidas por los militares, establecieron un nuevo y tridimensional espacio, allí fueron llevados por la noche, los expulsados de ambos países los RONDOS y DRADOS que padecían alteraciones de la línea Circular, los del Centro Imperfecto, los Rompedores del espíritu 365º, los del 90 Desangulado y los de la Cuadratura Equivocada.

RONDOS imperfectos y DRADOS imperfectos, se encontraron en su nuevo país a la salida del sol.

Nunca antes se habían visto, se miraron con mucho recelo, asustados, incluso con odio. Oyeron las sinfonías de gloria de las fronteras marcadas que indicaban que los proscritos e imperfectos habían sido desalojados.

Al principio RONDOS, se trataban con RONDOS y los DRADOS con DRADOS, pero fue difícil que los rondines y dradines no jugaran en el poco espacio concedido, que treparan a los árboles fosilizados de la nueva muralla y les trajeron noticias, tristes, de los padres abandonados a un lado y al otro de la primera muralla.

DRADOS y RONDOS, aunque imperfectos comenzaron a comunicarse… Nunca habían hablado entre sí, por lo que comenzaron a organizarse.

Los DRADOS metieron sus ángulos en tierra y cavaron durante toda la noche, los RONDOS, organizados en escuadras, hicieron rodar sus formas para socavar la muralla.

RONDOS perfectos abandonaron su antigua tierra para estar con sus hijos y  sus nietas.

Durante algunos días no hablaron al ver aquellos extraños seres con aristas pensando que podían hacerles daño… Igual ocurrió con los DRADOS que pensaban que los RONDOS eran monstruosos.

Mientras, los dradines y los rondines jugaban cada vez con más ganas sin que nunca se produjeran graves accidentes, siempre sabían acomodar sus formas. Los árboles fosilizados que hacían de muralla también recibieron el bienestar de sus bendiciones, y en la parte baja por donde llegaba el rumor de la risa de los pequeños y sus roces, empezaron a brotar hojas.

En los mundos anteriores solo quedaron un RONDO y un DRADO viejos y enfadados.

De qué les valía un mundo sin soldados a los que mandar, sin nadie a quien echarle la culpa, sin criaturas a las que subir a sus aristas o balancear en sus curvas…

Entre todos abrieron los setos, hicieron nuevas viviendas….

Un día una extraña figura apareció; tenía dos lados rectos en forma de ángulo y un tercer lado semicircular, era como un precioso cucurucho de helado. Su papá RONDO y su mamá DRADO lo mostraron con orgullo a todo el pueblo, digo bien ¡a todo el país! porque desde aquel día se llamó la morada de los RANDROS y todos tuvieron una vida redronda…

lunes, 4 de diciembre de 2023

LLEGÓ TARDE

 


Llegó tarde como aquel otoño del año 23 que se resistía a dorarse. Desde el primer día, el primer anhelo, la primera sonrisa, la nena llegó tarde. Hija de una madre añosa cercana a los cincuenta, padre ausente y futuro incierto, decidió llegar tarde hasta a su propia historia. Tal vez, supo desde la placenta, que medio mundo andaba en guerra y que en menos de un siglo quizás, el planeta dejaría de existir. El caso es, que hasta a su propio nacimiento, Luna llegó tarde.

Se hizo esperar treinta y ocho largas horas, para acabar siendo extraída gracias a una cesárea, urgente, que no comprometiera aun más su existencia.

Llegó tarde al primer lamento, al primer abrazo y llegó tan tarde al pecho de su madre que tuvo que criarse entre biberones.

Parecía que su sino sería el ser extraña, diferente, anómala, otra… Criatura delicada de ojos negros y enormes que miraban, ingenuamente miraban.

Entre exámenes, revisiones y batas de hospital, llegó tarde también a sus primeros gorjeos, sus primeros pasos, su primera palabra, hasta que un día su madre cansada de tanta peregrinación absurda, decidió que esta criatura era sencillamente un ser distinto y como tal había que aceptarla.

Desde ese instante la bebé emprendió la vida plácida que había elegido: confiada, paciente, tranquila, callada, mirada cercana de ojos desmayados, insondables y a la vez presentes.

Poco a poco Luna se fue incorporando al mundo de otras criaturas, siempre a su ritmo, con su calma innata, su liviandad en el gesto, como queriendo en todo momento relajar cada inocente movimiento. Gateó, caminó, habló… siempre más tarde que los demás pero en definitiva, a su ritmo.

En la escuela se ausentaba en sus juegos, tranquila como el mar en calma. Si alguien ocupaba su burbuja personal, ella livianamente se retiraba, no mucho, lo suficiente como para concederle un amable hueco, siempre con el mismo gesto entre complaciente y comedido.

No fue hasta los ocho años que no descubrieron su capacidad innata de expresión. Cuando Pablo, su profesor de plástica, le puso en las manos una caja de ceras brillantes y un enorme espacio de papel. Luna, tímida al principio, se llenó los ojos de lápices, los acarició varias veces desde la punta a la base, se los acercó a la cara, los olió con complacencia como si de aromáticas papayas se tratase, se manchó cada uno de los dedos y después de este exhaustivo reconocimiento, trazó un ligero vuelo azul en la inmaculada superficie de la hoja…

Pasaron dos maravillosas horas en que la niña Luna, sumergida en su particular mundo de color, saturó el inmenso mar de papel hasta que no quedó libre ni un solo centímetro. Había descubierto su excepcional universo.

lunes, 7 de marzo de 2022

EL VIENTO

 



Utilizar una guía de teléfonos y papeles de seda de colores alegres. Se recortan previamente pequeños pedacitos de papel. Es una historia para contarla en grupo con todos alrededor sentados en el suelo. Se puede enriquecer con los elementos marcados que aparecen en la historia o dibujarlos después y pegarlos acabando con un gran mural.

 

Os voy a contar una historia:

 

Era una vez el sol, el viento, las estrellas, el silencio y la paz. En un lugar lejano una música suave (hacer vibrar una cinta de papel con los labios de manera que salga un sonido suave) sonaba constantemente y la tierra cantaba sin parar día y noche.

Una mañana, el viento recogió una pequeña semilla (soplar cada uno un papelito) de la tierra y jugó con ella durante toda el día trasportándola de una parte al otra de la Gran Esfera. Llevándola a ver desde las nieves perennes del norte hasta los  desiertos más cálidos, mostrándole la lluvia, los ríos, los granos de arena y las gotas  saladas de los mares. (Se juega con el papel de seda moviéndolo de un lado a otro).

Los dos; el viento y la semilla, se hicieron pronto grandes amigos. Pasaban los días y las noches girando por el mundo, jugando con la Tierra, cantando con ella. (Música con papel y papeles volando)

Con el paso del tempo la semilla comenzó a pedirle al viento que volara un poco más bajo, siempre más cerca del suelo. Sentía la necesidad de dejar crecer las flores que tenía en el  corazón y quería encontrar un lugar especial donde  poder vivir y seguir allí cantando con el viento y con la Tierra. (Soplar las semillas acercándolas cada vez más al  suelo)

El viento sufría  en silencio, amaba mucho a la semilla, era especial y no quería separarse de ella, pero comprendía que el destino de su amiga era el de dejarla convertirse en una esplendida flor.

El viento (hacemos vibrar el papel, jugando con la intensidad y los ritmos) acompañó  a la semilla  a ver el mundo más de cerca para poder elegir bien el lugar más bello en el que  quedarse, pero ésta no lograba decidirse.

Al principio miraba con atención y emoción las montañas, los ríos, los mares y los animales, después comenzó a ver los hombres, una especie de animales que estaban por todas partes y eran de muchos colores.

Había quienes sonreían, otros sufrían, algunos mataban, muchos morían y otros no comprendían.  

  

La semilla se asustó. En aquella parte del mundo en la que vivían los hombres el canto de la Tierra era débil y desesperado. El viento sufría y se enfadaba, reinaba el ruido y el aire quemaba los ojos. (Sinfonía caótica  con la música, vibración con cintas de papel, soplidos con la boca, pataditas en el suelo, papeles estrujados)  Sabía que sus espléndidas flores habrían sufrido en medio de aquel caos.

Pero la Tierra continuaba llamándola. Seguía escuchando el canto del mundo. Parecía que todos sus habitantes se habían olvidado de ella. Hubiera querido quedarse en el aire para siempre y pedirle al viento que la llevara de nuevo lejos, muy lejos, pero aquel canto desgarrador que pedía ayuda con voz sofocada le había llegado al corazón.

La semilla (se vuelven a volar las semillas hasta que van cayendo al suelo) se dejó caer en medio de un desierto y después de mucho tiempo y muchas penurias consiguió que brotara una rosa roja. No pasaron muchas personas por allí, pero cada una de las que la vieron se enamoraron  de su belleza y se detuvieron a contemplarla.

Por eso la flor cantaba contenta de haber cumplido su misión. (Música con papel)

Los pocos animales que habían visto la rosa roja en el desierto descubrieron la ilusión que llevaban dentro, aprendieron a escuchar el canto de la Tierra e hicieron florecer todos los desiertos del mundo. (Se van recortando flores de papel de seda de todos los colores)

Cada semilla cantaba la misma canción y el coro crecía. (Con los papelitos y las voces se va unificando un coro) La música era cada vez más fuerte y el viento la transportaba a todos los lugares, hasta que poco a poco, en el corazón de todos los habitantes de la Tierra, (se van echando las flores mientras suenan el coro de voces muy bajito para que se pueda escuchar  el final de la historia)  floreció de nuevo la esperanza.

 

Keti Argentelli

viernes, 17 de diciembre de 2021

RAUL Y LOS ESTORNINOS

Raúl era un niño viejo de mirada inquieta que no pudo siquiera perseguir sus sueños. Siempre silencioso, queriendo corresponder con una sonrisa perenne a su incapacidad de movimiento. Siempre abrumado por el peso de haber nacido en el momento inoportuno una noche estrepitosa de cristales apagados.

Quién elige haber nacido muerto y  sobrevivir gracias a los aldabonazos recibidos en su corazón parado. Quién elige los brazos de los demás como cuna y movimiento. Quién prefiere la palabra callada de otros a la suya.

Destino inevitable de no ser nunca pájaro. Atado al irremediable destino de una incómoda silla. Permanentemente cuidado, alzado, lavado, sometido a manos agriadas, que a veces rechazaban sostenerle. Besos recibidos de algodón metálico.

Raúl era solo mirada azul helado, que frente a la ventana perseguía en la aurora nocturna, el vuelo del estornino silente que venía a entonarle su rojo canto.

Días ácidos para tan pequeño cuerpo. Palabras que nunca deben escucharse. Caricias amargas que tanto expresan.

Ocho traicionero, ocho años. Demasiada edad para quien se ha equivocado de morada.

Raúl, nos devuelve su triste sonrisa.

Los estorninos se retiran en silencio, nunca más volverán a esa ventana.

Un rayo negro atraviesa la noche. 

Raúl se apaga.


A Raul que supo llenarnos el alma con su sonrisa azulada.  


martes, 14 de diciembre de 2021

SOÑANDO SUEÑOS

Este original libro -poster está realizado por EL BUEL ÁRBOL, que es la conjunción de Chelo Araque, Lucas Carrillo con las ilustraciones de Raúl Ruiz que no es otro que el NIÑO DE LAS PINTURAS.


Fragmento a fragmento se va desgranado este libro, abriendo paso a paso los sueños de Uriel un niño que supo desde el principio que TU NO PUEDES es una frase equivocada para guardar en el cajón de las palabras prohibidas. Por que sí que pudo.
 

Y siguió y siguió avanzando, con su madre que le dio voz y la ayuda de Lucas y muchos más, y sobre todo de Raúl, ese NIÑO DE LAS PINTURAS que sabe llenarnos las calles de Granada de color y que supo ilustrar con tanto mimo esta historia hasta que llegó como en un vuelo a nuestras manos.

Tamaño del poster final de un metro



Encontrado en la librería UN MUNDO FELIZ




 

domingo, 15 de agosto de 2021

LA SOLEDAD

 


Me levanto sola, me quito el pijama sola, me doy una ducha sola, me visto sola, me tomo un café solo con una tostada sola, cojo las llaves sola, me pongo la chaqueta sola, abro la puerta sola, bajo las escaleras sola, llego al portal sola, salgo a la calle sola, veo un banco solo, encuentro un mendigo solo, me aproximo  al kiosco sola,  compro un periódico solo, me acerco al metro sola, bajo las escaleras sola, tropiezo con un bordillo sola, me agarro a la pared sola, me coloco a la derecha sola, busco en la estación sola, encuentro la máquina expendedora sola, saco dinero del monedero sola y ....

compro dos billetes, porque siempre me han dicho que la soledad es un estado pasajero..

Relatado por Esmeralda en el encuentro del Taller del Cuerpo. Albitana. Noviembre 2019

 Este cuento se puede alargar todo lo que queramos y representarlo.


sábado, 15 de mayo de 2021

LA CASA DE LOS DIMES Y DIRETES

 

 La señora Remansa se ocupa del taller de las palabras de la mansión de piedra donde duermen los dichos.

Su casa está permanentemente abierta, no tiene puertas ni ventanas. Está siempre abierta a todas las voces que pasan a lo lejos o se acercan; el balido de una oveja, el tontón de una vaca, la chavalería del pueblo cuando juega en la era o las motos cuando rugen por la carretera.

A veces su casa se llena de palabras, tantas y tantas aparecen como por ensalmo, que no es extraño encontrar un monosílabo en el espejo del baño o una esdrújula bajo las sábanas. Un día, incluso, una tilde remolona se le coló a la señora Remansa en un ojo y se le quedó completamente acentuado.

Con los estornudos provocados por un ataque de alergia que le duró tres días, puso perdida la casa de bisílabos graves, por lo que se vio obligada a invitar a las personas que asistían a su taller a merendar, y les preparó; un bizcocho de chocolate que da para mucho juego, una tarta de ruibarbo para atreverse con lo desconocido y un helado de zarzamora que es como muy largo y duradero.

Cuando terminaron de comer les entregó a cada cual una bayeta realizada con un ligero fragmento de gasa color blanco, para evitar las interferencias, y durante toda la tarde recogieron vocablos de toda la casa para luego sacudirlas en sus cajas particulares de palabras.

Como terminaron con las cabezas llenas de frases sin sentido, jugaron al aire libre al píllame- píllame y a contar canciones de locura, en que la única norma es no decir nada que merezca la pena ser oído pero en que la risa esté asegurada.

A veces, Remansa recibe en su casa a niños y a niñas, incluso a adolescentes,que vienen de muy lejos y que sufren de escepticismo palabril o de silencio retardado. Se trata de criaturas a las que las palabras le producen alergia, les salen ronchas en presencia de un libro y sufren de somnolencia aguda ante una conversación interesante.

Remansa les deja vagabundear a su aire por la casa de las palabras,  por el huerto de las plantas asombrosas y adentrarse sin normas por el jardín del rumor.

En su taller nunca se ha producido un solo fracaso.

Al principio cuando llegan a la casa de las palabras se quedan en estado de “pasmés aguda”, limitándose durante las primeras horas a mirar con aire escéptico un punto fijo de la gran estancia esperando que salgan imágenes a entretenerles. O bien se sientan en un rincón con cara de aburrimiento, extrañados de que  su móvil haya dejado de funcionar y hayan olvidado el nombre del aparato y su utilidad.

A los pocos días encuentran como por descuido, alguna palabra en su calcetín, en un bolsillo o debajo de la almohada (que son las más eficaces) y después con una inmensa tarta de zanahoria cubierta de chocolate malteado, una gran mesa rodeada de chicos y chicas como ellos, poco espacio, sin platos, ni cucharas, empiezan a meter las manos en la fuente, a rozarse con quien tienen al lado, a protestar, a asustarse, a chuparse los dedos y como por arte de magia les surge la necesidad de saciar su  curiosidad por escuchar términos nuevos y aparecen así las primeras respuestas a las preguntas de Remansita.

Al comienzo sólo bisbisean monosílabos, emiten onomatopeyas, apenas movimientos tenues de cabeza, miradas de reconocimiento alrededor y se van escapando algunas risas….

Y poco a poco se van incorporando al taller. Miran con reticencia, sonríen por lo bajini, hasta que emiten una sonora “CARCAJADA”, enorme palabra llena de tantos monosílabos, comienzo inequívoco de que los bisílabos biensonantes y bienhacientes están por llegar.

    

 

sábado, 27 de febrero de 2021

BENI, PLUMA Y YO

         Marta Flores hace estos preciosos dibujos y a mi se me ocurrió esta historia sobre la amistad

        Mi amigo se llama Beni, es alegre como una pluma y su mente vuela  como las hojas del otoño.  Siempre sonríe mucho y por eso me gusta. 

A veces lo saco de paseo con la correa porque se me puede perder en uno de sus planeos mentales, por eso yo voy el primero, le marco el camino y así nada malo puede ocurrirnos.

Hoy cerca del bosque donde siempre acabamos nuestra ruta, se nos acercó un pajarillo, Beni como siempre lo saludó, como hace con todo el mundo, con esa sonrisa suya llena de dientes descolocados que parecen teclas de un viejo piano.

Me dio un poco de pelusa, porque enseguida se pusieron a charlar y a veces si Beni habla bajito yo no escucho lo que dicen y me enfadé. Después recordé la capacidad que tiene mi amigo, para amar a todas las cosas, a todos los seres de la tierra y la rabia inicial se me aligeró.

Parecía que él  hubiera notado lo que pasaba por mi mente y sujetando al pájaro con una mano posó la otra con suavidad sobre mi cabeza, como queriendo borrar  los tristes  pensamientos que me estaban llenando.

Ahora somos tres Beni, Pluma y yo.  




Beni le ha hecho a Pluma una casa preciosa. Una casa pequeñita, de madera, con su agujero para que entre y salga cuando quiera.  Yo miraba atento por si necesitaban mi ayuda. Estaban tan contentos que cantaban y reían, yo también sentía ganas de acompañarlos y ladraba bajito para no molestarlos.

Antes de dormir Beni nos contó un cuento, Pluma dentro de su casa, con la cabeza escondida en su cuello, y yo en mi delicado almohadón, escuchábamos encandilados sus palabras.

Cuando Beni lee, el mundo puede pararse porque ya nada es importante.

Ahora somos tres, tres que compartimos la comida, y montamos en bicicleta, Beni se alegra cuando pasamos por los baches y yo salto y me aferro asustado a su espalda, él parece  no enterarse, y se ríe tan fuerte, tan fuerte, que los tres acabamos a carcajadas por el suelo.

 

   


miércoles, 9 de diciembre de 2020

El pájaro pañuelo Teresa Flores

Dibujo de Marta Flores 

    Dio cuatro pasos sobre la superficie de la mesa, los suficientes para colocarse en el centro. Juntó sus piececitos calzados con unas sandalias blancas, sencillas, iguales a las que llevaba todos los veranos.
    Giró y los miró desde su escasa altura. Allí estaban; sus tíos, primos y demás familia y escondidos entre ellos, como queriendo pasar desapercibidos, sus padres.
    Esta vez no iban a conseguir hacerla rabiar. Esta vez ella sería más fuerte y más lista, aunque sintiera la boca pastosa, le picaran los ojos, las mejillas se le tintaran de amapola, y le diera ganas de hacer pipí.
   Se permitió otro giro.
  Levantó la cabeza desafiante dentro de sus difíciles cinco años, presintiendo que serían muchos los momentos de su vida, en que se encontraría en una situación parecida.

     Confusa, metió las manos en los bolsillos de su vestido nuevo. Su vestido amarillo, de flores coloradas, que tanto le gustaba y que hoy estrenaba con motivo de la fiesta de presentación de su hermanita.

      Si el zumbido que había en sus oídos pudiera callarse, seguro que escucharía las risas y los murmullos de su espontáneo público. — ¡Canta Laura, canta!, que nos han dicho que lo haces muy bien—.

     —No mejor que baile— dijo una voz de chico, seguramente su primo Carlitos, al que tanto odiaba.

     Se sacudió el flequillo. Sacó las manos de los bolsillos sujetando el pañuelo que aquella mañana su papá le había dado. Lo amasó haciendo una bola, una bola redonda, perfecta, y la mostró sobre sus palmas abiertas a todos los que tenía a su alrededor.

     Ante la desenvoltura de la niña se hizo un absoluto silencio. 

     De pronto el pañuelo en sus manos tomó vida. La pelota redonda, chiquita empezó a agitarse y poco a poco se abrió, extendiendo sus alas y emprendió el vuelo.

     Picoteó por encima de la mesa algunas miguitas de pan, alisó el bigote de su tío Manolo y acabó posándose en el sombrero de su querida madrina.

     En solo cinco minutos, sin una palabra, el pájaro pañuelo voló por encima de la mesa, se detuvo expectante ante los postres, acarició goloso una guinda del pastel, y acabó posándose en el hueco de su cuello desde donde le susurró al oído una conversación que la hizo sonreír, responder que sí, luego que no, para acabar alzando los hombros. 

    Una conversación que todos hubieran querido compartir.

     Después de otro vuelo corto se acurrucó en la panera, volvió a hacerse huevo, se durmió, y allí se quedó medio olvidado.

     El aplauso que recibió fue tan grande que cuando su madre la levantó de la mesa cogiéndola en sus brazos tuvo la sensación de que volaba.

     Mientras que la ceñía en un abrazo pleno de ternura le dijo emocionada — Laura, ¡serás la mejor contadora de historias que exista en la tierra! y no te preocupes si nunca puedes contarlas con palabras—