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sábado, 14 de junio de 2025

SI TUVIERA UN MARTILLO

 

Canción de Victor Jara 

                 https://videoele.com/CancionEle/el-martillo-victor-jara.html

Si tuviera un martillo,
golpearía en la mañana,
golpearía en la noche
por todo el país.
 
Alerta el peligro
debemos unirnos
para defender la paz.
 
Si tuviera una campana,
tocaría en la mañana,
tocaría en la noche
por todo el país.
 
Alerta el peligro
debemos unirnos
para defender la paz.
 
Si tuviera una canción,
cantaría en la mañana,
cantaría en la noche
por todo el país.
 
Alerta el peligro
debemos unirnos
para defender la paz.
 
Ahora tengo un martillo
y tengo una campana
y tengo una canción
que cantar por todo el país,
martillo de justicia,
campana de libertad
y una canción de paz
y una canción de paz.
 
 
 

jueves, 29 de mayo de 2025

EL CARPINTERO

 Dedicado a mi amiga Alena que va por el mundo formando carpinteros.

  
    No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes y mantenían una buena relación comenzaron a tener problemas. Era la primera vez que no se ponían de acuerdo después de cuarenta años cultivando hombro con hombro, compartiendo maquinarias e intercambiando cosechas y bienes de forma continua.

Esta larga y provechosa colaboración terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a provocar una seria diferencia entre ambos, tanto que finalizó con un intercambio de reproches amargos y dolorosos a los que les siguió un profundo silencio.

Una mañana, alguien llamó a la puerta de Juan. Al abrir se encontró con un hombre que llevaba en la mano una caja de herramientas de carpintero y que le dijo:

-Estoy buscando trabajo para unos días, si necesita una serie de reparaciones quizás pueda serle de ayuda en su granja.

-Si-, le dijo el mayor de los hermanos- tengo un trabajo para usted. Mire aquella granja al otro lado del arroyo, ahí vive mi vecino que de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él cogió su buldócer y desvió el cauce del río para que separara nuestras fincas. Seguro que lo hizo para molestarme, pero yo le voy a devolver el agravio con creces. ¿Ve usted aquella pila de troncos junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, entre nuestras fincas, para no tener que volver a verlo nunca más.

 

El carpintero respondió:

-Comprendo la situación. Muéstrenme donde están los clavos y la pala para los hoyos de los postes y le haré un trabajo que estoy seguro le dejará satisfecho.

El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir los materiales necesarios y aprovechó para irse durante todo el día al pueblo a realizar las compras de la semana.

El carpintero trabajo muy duro durante la jornada; midiendo, cortando y clavando. Al atardecer cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado su tarea. Juan, al contemplarla, se quedó con los ojos y la boca completamente abiertos. Allí, no había ninguna cerca de dos metros, en su lugar lucía un puente, un puente que unía a las dos granjas por encima del arroyo. Era una maravillosa obra de arte, con pasamanos y todo.

En ese momento su hermano salió corriendo de su granja y abrazando a Juan comentó:

-Qué grande eres hermano, mira que construir un hermoso puente después de lo que te he hecho y dicho.

Mientras se reconciliaban vieron al carpintero que cogía sus herramientas dispuesto a marcharse.

-No, espera- le dijo Juan, quédate unos cuantos días, tengo muchos proyectos para ti.

-Me gustaría quedarme -respondió el carpintero- pero tengo muchos puentes que construir.

 https://theearthstoriescollection.org/el-viejo-joe-y-el-carpintero/

Anónimo.

domingo, 16 de febrero de 2025

LA PAZ, UN LUGAR DE ENCUENTRO

Son las 10 de la mañana de un año que comienza. Un año redondo, completo, que ya se anuncia esquinado. No habrá libretas, agenda, ni folios en blanco para anotar los propósitos habituales en estas fechas, no habrá una sola línea… nada, mientras no corrijamos los errores del pasado.

Aquí, desde esta habitación, mientras comienza a entrar el sol de invierno los convoco, a los tres, a los tres grandes, los tres Pablos. Viajeros incansables, artistas, habitantes de diferentes rincones del planeta. No llegaron, si acaso, a conocerse y si lo hicieron es lo mismo, no es eso lo que nos ocupa, o al menos lo que me ocupa hoy,  aquí, en mi sala de trabajo.

No habrá concierto de año nuevo, no lo quiero. No quiero valses vieneses ni señoritas edulcoradas en sus trajes de fiesta, me quedo  con los acordes del Himno para la paz de Pau Casal, compositor reconocido por su activismo en la defensa de la paz, la democracia, la libertad y los derechos humanos. Con los acordes de su música los sigo convocando, a cada uno en su lugar del mundo, cada uno el primero en lo suyo, artes tan distintas, tan diversas y sin embargo, unidos los tres por el mismo deseo… 

Mientras, admiro la pintura que el Pablo, el otro Pablo, el chicuelo malagueño que pintarrajeaba guijarros a la orilla de un mar que no era el suyo, llenaba de carboncillo cualquier muro encalado para acabar, un día, creando esa increíble litografía conocida como la  Paloma de la Paz… No fue la única paloma, hubo muchas palomas, 20, 30… ¿quizás más? Dibujos, grabados, pinturas, a veces cuatro trazos livianos en un simple papel, tras una búsqueda perenne. Así se  declaraba pacifista, con este símbolo que sería ya para siempre el nuestro. La paloma; una llamada a la Paz, el Guernica; un grito desgarrador del después, para mostrar los  desastres de una guerra. Recordar para no repetir.

Pájaros… Pintó suficientes pájaros para llenar cien cielos, cómo si no hubiera suficientes aves en el planeta para que no llegara su mensaje:

"La pintura no fue inventada para decorar las casas. Es un arma de guerra para defenderse del enemigo", decía.

 

Y volando, en mi mente nueva de año nuevo, que parece viejo ya de tan masacrado, atravieso continentes para llegar a Chile… donde otro Pablo, ¡Pablo querido!, que acompañó mis dudas y llantos adolescentes, fiel amigo a la puerta de una mano, tardes de amor,  melancolía, risas ante cebollas odalificadas, recurso perenne de belleza, ¿qué decirle?  Yo también puedo llorar los versos más tristes esta noche y los seguiré llorando mientras acompaño, en la calle, las luchas cotidianas que reclaman la Paz.

Poeta grande, pacifista, concienciado.

Con los ecos del chelo de Casal,  dejándome acariciar por el vuelo ligero de la paloma picassiana, releo una y mil veces el hermoso poema de Neruda: 

 Oda para la Paz

Paz para los crepúsculos que vienen,
paz para el puente, paz para el vino,
paz para las letras que me buscan
y que en mi sangre suben enredando
el viejo canto con tierra y amores,
paz para la ciudad en la mañana
cuando despierta el pan, paz para el río
Mississippi, río de las raíces:
paz para la camisa de mi hermano,
paz en el libro como un sello de aire,
paz para el gran koljós de Kíev,
paz para las cenizas de estos muertos
y de estos otros muertos, paz para el hierro
negro de Brooklyn, paz para el cartero
de casa en casa como el día,
paz para el coreógrafo que grita
con un embudo a las enredaderas,
paz para mi mano derecha,
que sólo quiere escribir Rosario:
paz para el boliviano secreto
como una piedra de estaño, paz
para que tú te cases, paz para todos
los aserraderos de Bío Bío,
paz para el corazón desgarrado
de España guerrillera:
paz para el pequeño Museo de Wyoming
en donde lo más dulce
es una almohada con un corazón bordado,
paz para el panadero y sus amores
y paz para la harina: paz
para todo el trigo que debe nacer,
para todo el amor que buscará follaje,
paz para todos los que viven: paz
para todas las tierras y las aguas…
 

Oda a mis amigos defensores de la Paz, guerreros contra el odio y la barbarie. A su manera cada uno, con su arma personal: su chelo, su pincel o su pluma.

Los tres se fueron el mismo año… Nonagenarios los dos Paus, el otro Pablo, herido de muerte por el golpe de estado chileno, decidió tal vez, abandonarnos antes de tiempo. Es posible que los otros Pablos le estuvieran llamando desde donde quiera que acaben los grandes maestros, para hacer juntos aun algo más para terminar con estas malditas guerras y quienes las consienten.

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sábado, 18 de enero de 2025

Collioure. Enero 1939

Esta carta pretende ser un homenaje a los hermanos Machado, nuestros dos grandes poetas y escritores.


                                                                                Collioure. Enero 1939

15 de Enero

Mi querido Manuel, espero que a la llegada de esta te encuentres bien.

Por aquí las cosas son complicadas y paso a relatarte, muy a mi pesar, los últimos  acontecimientos.

Desde que partimos de Barcelona el pasado diciembre, todo han sido penalidades. Antonio, nuestro querido Antoñito cayó enfermo, muy enfermo, pues a las dificultades del viaje se le unieron las bajas temperaturas sufridas durante la ruta y la terrible humedad de estas tierras.

A pesar  de la buena acogida de estas gentes, que rápidamente supieron acomodarnos en sus humildes moradas, y la atención y el cuidado que nos ofrecieron, la enfermedad siguió su curso. 

Nuestro querido hermano, según subía o bajaba la fiebre, intercalaba instantes de delirio con momentos más tranquilos en que, con sus sabias palabras minimizaba su enfermedad, pretendiendo tranquilizarnos.

¡Cuánto sentí tu ausencia, cómo eché de menos tu firmeza y cariño en esos duros instantes!

Era increíble escucharlo hablar, cuando estaba lúcido, incluso  sonriente, fantaseando con la idea de que, en un futuro próximo, volveríamos a encontrarnos. Repasamos, con madre, vuestros mejores años juntos, riéndonos de las travesuras de la infancia, los juegos en los patios de nuestra casa de Sevilla, los misterios ocultos, que nunca descubrimos del palacio de Dueñas, los viajes a París y tantas otras cosas que nos mostraban un atisbo de esperanza

De repente, a media tarde, cuando la fiebre arremetía de nuevo, Antonio, pasaba a mezclar Madrid con Baeza en un calidoscopio difícil de descifrar. Su cabeza entonces, en un delirio permanente, empezaba a perderse y de su amor a Leonor lloraba a Pilar,  mientras deslavazaba alguno de sus poemas  más bellos, entremezclando versos de diferentes libros con muchas lágrimas amargas.

Cada momento era un enigma sobre cómo sería el siguiente, para regresar, de nuevo, a instantes de calma en que, el Antonio ingenioso, nos hacía reír con alguna broma sobre sus dolencias para evitar preocupar más a madre.

Uno de esos días, ¡imagínate!, llegó a representarnos, desde la cama, como si fuéramos sus más fervientes espectadores, aquel  paseo por Sevilla en la pequeña y vieja calesa que el abuelo tuvo a bien regalarte, la famosa y sonada navidad de tus 10 años, ¿recuerdas? Cómo nos hizo reír con sus salidas tan oportunas, imitando los gritos de padre enfadado por tu travesura, cuando enfilaste, al trote, el caballito contra los puestos del mercado.

Por desgracia, a partir de ese día, en que nos dejó tan esperanzados, entró en un duermevela profundo en el cual aun permanece.

Día 22

Nuestro Antoñito se fue poco a poco extinguiendo, querido hermano, se apagó como un pajarillo herido y agotado.

Para qué indagar si lo que se lo llevó por delante fue la pulmonía, la tristeza de saberos lejos o la de tener que abandonar la amada patria, por desgracia, irremediablemente dividida.

Cuando madre encontró la cama de Antonio solitaria, no hubo explicación posible que pudiera consolarla. Desde ese momento  pena por los rincones de la casa, rezando a todas horas,  entrelazando Aves Marías con un llanto casi perpetuo.

¿Dónde estás Manuel? ¡Cuánto nos faltas! ¡Cuánto notamos tu ausencia!

Releo los poemas de nuestro querido Antonio, buscando en sus palabras un consuelo que no hallo, le leo a madre sus libros y aumenta su tristeza y nos envuelve en un presagio pegajoso.

Temo que tanto dolor la enferme irremediablemente, ya cumplió, sin saberlo su increíble vaticinio, “viviré más que mi hijo Antonio”.

Lo ha cumplido.

Día 25 de enero

Madre acaba de fallecer, exactamente tres días más tarde que nuestro querido hermano, cumplía hoy 95 años.

Juntos dormirán en este país de extraña  acogida. Que la tierra les sea leve.

No habrá más carreras nuestras por las calles soleadas de Sevilla, ni viajes a París, ni amores inciertos.

Desapareció el aroma de los limoneros de nuestro patio, jugar a  las escondidas en las cuadras, su callada sonrisa, tu sonrisa, nuestra sonrisa… la de todos.

Cuídate, por favor, cuidaros mucho. Partimos de Francia, abandonamos esta tierra que nos acogió, necesitamos olvidar tanto dolor y tanta tristeza.

Te escribiré, lo prometo.

Te queremos, te quiere, tu hermano                                            

José

miércoles, 6 de noviembre de 2024

LA PORTERÍA

  


La portería donde viven, lo tiene todo para ser un cuchitril; consta de una sola habitación situada en un semisótano con poca luz, mucha humedad y excesivo ruido. Tres resbaladizos escalones conducen —la desvencijada puerta de entrada—, al interior de la vivienda.

No es el sitio donde espera acabar sus días —no lo hubiera elegido nunca—, pero Úrsula, la portera, no es una mujer que se arredre ante nada. Esto es lo que le ha tocado vivir y, con los tiempos que corren, no puede sino agradecer al “régimen”, a Dios o al destino, tener un techo donde cobijarse con su pequeña familia. 

Hay cosas que se escapan a sus entendederas y no es porque no sea lista —que lo es—, sino porque ante la situación imperante lo mejor es no  preguntar. Lo que le ha llegado lo toma y ya está. Bien que ha aprendido a bajar los ojos con falsa modestia y con cara de no haber roto un plato en su vida. Arrastrarse si hace falta y agradecer, agradecer servilmente las migajas que va consiguiendo y que le permiten vivir, a ella y a los suyos, de una forma más o menos decente.

Úrsula, es viuda de guerra, una viudez que aun no termina de encajar. La idea de no volver a ver a Rodrigo, el amor de su vida, la tiene en una continua desazón. Si cierra los ojos, aun lo recuerda el último día que lo vio: pañuelo rojo al cuello, gorra de miliciano y fusil al hombro, presto para partir al frente de Madrid, allá por noviembre del 36. A esa imprevista despedida solo le siguió el silencio. 

Los rumores que escuchó al terminar la guerra eran que Rodrigo se había pasado al ejército franquista, incluso que tuvo tiempo, antes de ser abatido, de llevar a cabo una gesta memorable por la que obtuvo la Cruz del Mérito. Parece ser que salvó la vida de un regimiento incluido su capitán.

No comprende el giro de esa historia, ni conoce en profundidad los hechos, por eso es consciente de que la portería le ha venido caída del cielo. Imagina que su tía la monja, abadesa de uno de los conventos de la capital, muy cercana por amistad y por fe, a Pilar Primo de Rivera, tiene mucho que ver con su buena suerte.

Con algunas verduras que le mandan del pueblo, menudencias que saca de aquí y de allá en sus recados diarios para las vecinas, sus largas esperas en las colas de racionamiento desde la amanecida,  su inteligencia y su saber estar, va sacando adelante a su pequeña familia.

Rodriguín, su mayor, está ya aprendiendo las letras y Gonzalo, su eterno bebé, vive permanente pegado a ella o mejor dicho a su enjuto seno.

Con paciencia y esfuerzo ha sabido ir adecentando la triste vivienda; un buen fregado, en el que casi se ha dejado las manos, un colchón de borra sobre cartones, para aislarlo de la humedad, donde los tres se arrebujan cada noche, una mesa desvencijada, dos sillas, una sencilla hornilla y un barreño de zinc constituyen, por ahora, su escaso mobiliario.

La luz entra temerosa por los dos ventanucos enrejados que dan a la calzada. La calzada, nunca mejor dicho, porque desde allí lo que se divisa son solo los pies de los paseantes. Una cortina azul y otra rosa, recortes de trapos viejos regalo de la vecina del 4º, permiten ocultar la vivienda a las miradas indiscretas.

Úrsula ve pasar el tiempo con una mezcla entre el terror y la esperanza. Cada día se asombra de seguir viva, temerosa como está ante la llegada  de algún viejo amigo de su marido, o que, los del otro bando, le exijan ser una delatora, función que -sabe bien- desempeñan la mayoría de las porteras.

Intenta mantenerse al margen de todo, lo que no quita que se paralice cuando identifica, al anochecer, los movimientos que escucha en el inmueble; los pasos de los que llegan a horas intempestivas al 2B, el resoplido asmático del anciano profesor que sube corriendo hasta el ático, las señales misteriosas en las puertas o las botas militares que, en tropel, parecen tirar la escalera a cualquier hora del día o de  la noche.

No sabe, no quiere saber.

Cuando no puede dormir, se deja mecer por las sombras que las cortinas de sus ventanucos reflejan en las paredes de la portería y, acuna a sus pequeños con el repiqueteo de los pasos que avanzan en la oscuridad. Mientras, les va contando, en susurros, lo bueno que fue su padre y, cuales fueron sus incumplidos sueños.

Teresa Flores

viernes, 11 de octubre de 2024

NO DUDARÉ EN DEFENDERME

.


 Se fue padre.

Se fue de madrugada, silencioso, como siempre, pensando que yo no lo escuchaba, que no percibía los crujidos de sus pasos por la casa, recorriendo el pasillo profundo, que separó siempre nuestras alcobas.

Se fue calladamente, como si así hiciera menos daño, como si en cada ausencia no se llevara un fragmento de cada uno de nosotros.

¿Cree acaso que no notamos cuando comienza los preparativos? ¿Qué estamos ciegos ante la ligereza de sus gestos, sordos a los cuchicheos de los criados, los movimientos en las caballerizas o el piafar de su yegua favorita, que presiente alegre el fragor de futuras batallas?.

Cómo puede ser tan ingenuo, tan irresponsable, tan insensible, tan insensato.

 Se fue padre.

¿No sabe acaso que deja a madre en una profunda tristeza? Que, ante su ausencia, acompasa su respiración cotidiana al ritmo del telar y nos despierta en las noches insomnes con su monótono zis zas perpetuo.

Ni siquiera las doncellas se atreven a reírse y transitamos los días como almas en pena, vagando por corredores soñolientos, penando entre páginas de la enorme biblioteca, desordenando el cuarto de juegos, bajando y subiendo escaleras  para intentar otear desde las almenas… Vigilando emocionados el horizonte, por si vuelve, por si un día vuelve o si alguien, acaso, regresa con sus nuevas.

Se fue padre.

Apenas las cinco de la mañana. El cielo en lontananza, comienza a poblarse de azulrojos y a escondidas de la nodriza, descalza y en camisa, me aproximo a la alcoba de madre, queriendo asirme de su mano. Esa blanca mano que nadie acogerá en mucho tiempo. Pretendiendo acunarla en mis torpes catorce años, con la cabeza, aun, inundada de imágenes relatadas, en noches frente al fuego, de aquellas aventuras que padre nos traía de sus guerras inútiles pobladas de cadáveres sangrientos.

Maldigo no haber nacido varón para impedirle el paso, para obligarle a que me llevara con él, a donde fuera, poder enarbolar con orgullo su estandarte y huir así del silencio de las estancias en los próximos días, meses y, puede, que hasta años.

Quisiera suprimir el color ceniciento del castillo, siempre a media luz, y, las tardes odiosas bordando sábanas inútiles que nunca conocerán el amor verdadero.

Se fue padre.

No recibiremos nada más que migajas de palabras devanando contiendas, inútiles misivas, relatando pasajes que, por sabidos, no resultaran más esperanzadores. Al final de cada carta un liviano epitafio. Apenas tres palabras para dedicarnos un: “te quiero”, dulce, un “os amo a todos”. Ternura para su bella esposa, besos y abrazos para sus pequeños hijos, su futuro.

¿Amor sincero?

¡Se puede ser más rastrero!

¡Cobarde!, ¡cobarde!, ¡cobarde!

 

Se fue padre.

Por qué te ausentas si dejas en tu casa las puertas abiertas a la desgracia, a nuestra tristeza infinita, al acoso que, los que se dicen nuestros guardianes hacen a madre, a las miradas libidinosas que me persiguen por los pasillos, los roces inoportunos de los escasos varones que, por vejez, no fueron a la batalla, que aterran y soliviantan mi juventud inocente.

¡Olvídate canalla, de conquistar el mundo y regresa antes que sea demasiado tarde! Antes que tu señora ceda ante tanto despropósito, antes que me vea mancillada por un vulgar  lacayo, antes que tus hijos pequeños se asalvajen entre las patas indomables de los caballos de tus cuadras y la dejadez de las nodrizas.

Se fue padre.

Cuánto tiempo tenemos que llorarte después de cuatro meses sin una sola carta.

¿No hay nadie al otro lado del muro?, dinos, ¿no hay nadie?

Tendré que cortarme los cabellos, robar la vestimenta de uno de tus pajes, y escapar en mi alazán a recorrer el mundo, a buscarte. Ser, por fin, el varón que quisiste tener, el que soñaste levantar en tus brazos y nombrarlo tu príncipe heredero.

Yo también anhelo tus sueños, deseo luchar contra Polifemo, encontrar la fuente de la eterna juventud, surcar en un barco océanos de admiración y aventura, enamorarme de un tierno efebo que me haga estremecer en sus brazos.

Quiero ser otra, no quiero seguir pudriéndome aquí en este bando donde nos has dejado, sin preguntarnos, sin poder defendernos de este futuro incierto, imperfecto, duradero, absurdo.

 Se fue padre.

Nunca más seré la niña delicada, no querré escuchar tus poemas ni tus cartas, no ansío abrir esas delicadas sedas con las que regresas de tus viajes protegiendo valiosos presentes. Dejé de ser tu princesa para comprender, demasiado pronto, hasta donde llega el egoísmo de los hombres. No quiero un varón que me salve de mi presente ni dirija, en su arrogancia, mi futuro.

Regreses cuando regreses, llegarás tarde. Tu hija volará enjalbegada, cubierta de tules y dorados, con el corazón roto por todo lo vivido, por tener que hacerme mayor antes de tiempo, por ver morir a madre lentamente de tristeza enterrada cada día en devanar  madejas inútiles de futuro.

No me busques padre, no me busques. Seré el arquero más ágil de tus ejércitos, el soldado más valiente, el más rápido. Si hay que ir a la guerra iremos todos, o no fue ese el juego que nos enseñaste desde nuestra más tierna infancia. No hubo otras historias que las conquistas, que el descubrir nuevos mundos para hacerlos propios.  Nos hiciste palpitar con tus grandes relatos…

Llegar siempre más lejos, más alto.

Allí nos encontraremos, padre… en la batalla,

No dudaré en defenderme.     

                                                                               Teresa Flores

viernes, 29 de diciembre de 2023

RONDOS Y DRADOS

 Para contarlo se utilizan papeles recortados de forma redonda y cuadrada.

En un maravilloso mundo donde no se permiten los errores vivían unos curiosos seres. No era un planeta de aquí ni ahora, no se puede decir que viniera del espacio, estaba más allá de los confines de cualquier lado y más allá de las letras, porque solo se puede decir que existían en la imaginación de un ser perfecto. Pues en este maravilloso mundo había dos tipos de seres, unos de cuatro ángulos rectos y cuatro lados iguales más o menos grandes, eran los DRADOS.

Papel recortado a mano

Por otro lado, estaban los RONDOS de cuerpo circular y distancia perfecta a un centro…

Los DRADOS vivían en el lado derecho de este extraño y curioso lugar, justo por donde cada mañana se alzaba la luna de Posistrón y los RONDOS en el lado izquierdo, por donde cada noche Posistrón se despedía.

En el centro, señalando y diferenciando los dos territorios, una alta y preciosa muralla de bosque fosilizado de apetules.

Los RONDOS no conocían a los DRADOS y los DRADOS no conocían a los RONDOS…

Como bien podéis imaginar cada especie se reproducía por su cuenta, eran seres en un principio muy perfectos, sus lados eran muy iguales sus ángulos muy noventeros… pero las cosas fueron cambiando y las generaciones segundas y las terceras, primos de primas y hermanos de primos hermanas empezaron a tener defectos, los DRADOS no eran tan cuadrados y los RONDOS no eran tan redondos...

Las autoridades haciéndose eco de las clases más poderosas, ocupadas por los seres de los dos países más perfectos en su condición de RONDOS y DRADOS, optaron por crear un nuevo reino.

El país fue puesto en pie de guerra. Enormes máquinas, dirigidas por los militares, establecieron un nuevo y tridimensional espacio, allí fueron llevados por la noche, los expulsados de ambos países los RONDOS y DRADOS que padecían alteraciones de la línea Circular, los del Centro Imperfecto, los Rompedores del espíritu 365º, los del 90 Desangulado y los de la Cuadratura Equivocada.

RONDOS imperfectos y DRADOS imperfectos, se encontraron en su nuevo país a la salida del sol.

Nunca antes se habían visto, se miraron con mucho recelo, asustados, incluso con odio. Oyeron las sinfonías de gloria de las fronteras marcadas que indicaban que los proscritos e imperfectos habían sido desalojados.

Al principio RONDOS, se trataban con RONDOS y los DRADOS con DRADOS, pero fue difícil que los rondines y dradines no jugaran en el poco espacio concedido, que treparan a los árboles fosilizados de la nueva muralla y les trajeron noticias, tristes, de los padres abandonados a un lado y al otro de la primera muralla.

DRADOS y RONDOS, aunque imperfectos comenzaron a comunicarse… Nunca habían hablado entre sí, por lo que comenzaron a organizarse.

Los DRADOS metieron sus ángulos en tierra y cavaron durante toda la noche, los RONDOS, organizados en escuadras, hicieron rodar sus formas para socavar la muralla.

RONDOS perfectos abandonaron su antigua tierra para estar con sus hijos y  sus nietas.

Durante algunos días no hablaron al ver aquellos extraños seres con aristas pensando que podían hacerles daño… Igual ocurrió con los DRADOS que pensaban que los RONDOS eran monstruosos.

Mientras, los dradines y los rondines jugaban cada vez con más ganas sin que nunca se produjeran graves accidentes, siempre sabían acomodar sus formas. Los árboles fosilizados que hacían de muralla también recibieron el bienestar de sus bendiciones, y en la parte baja por donde llegaba el rumor de la risa de los pequeños y sus roces, empezaron a brotar hojas.

En los mundos anteriores solo quedaron un RONDO y un DRADO viejos y enfadados.

De qué les valía un mundo sin soldados a los que mandar, sin nadie a quien echarle la culpa, sin criaturas a las que subir a sus aristas o balancear en sus curvas…

Entre todos abrieron los setos, hicieron nuevas viviendas….

Un día una extraña figura apareció; tenía dos lados rectos en forma de ángulo y un tercer lado semicircular, era como un precioso cucurucho de helado. Su papá RONDO y su mamá DRADO lo mostraron con orgullo a todo el pueblo, digo bien ¡a todo el país! porque desde aquel día se llamó la morada de los RANDROS y todos tuvieron una vida redronda…

jueves, 26 de mayo de 2022

EL NIÑO CINCO MIL MILLONES. Mario Benedetti

En un día del año 1987
nació el niño Cinco Mil
Millones. Vino sin etiqueta,
así que podrá ser negro, blan-
co, amarillo etc. Muchos paí-
ses, en ese día eligieron al
azar a un niño Cinco Mil
Millones para homenajearlo y
hasta para filmarlo y grabar
su primer llanto.
Sin embargo, el verdadero
niño Cinco Mil Millones no
fue homenajeado, ni filmado
ni acaso tuvo energías para
su primer llanto. Mucho
antes de nacer ya tenía ham-
bre. Un hambre atroz. Un
hambre vieja. Cuando por fin
movió sus dedos, estos toca-
ron la tierra seca. Cuarteada
y seca. Tierra con grietas y
esqueletos de perros o de
camellos o de vacas. También
con el esqueleto del niño
número 4. 999. 999. 999.
El verdadero niño Cinco Mil
Millones tenía hambre y
sed, pero su madre tenía más
hambre y más sed y sus
pechos oscuros eran como
tierra exhausta. Junto a ella,
el abuelo del niño tenía ham-
bre y sed más antiguas aún y
ya no encontraba en sí
mismo ganas de pensar o de
creer.
Una semana después, el
niño Cinco Mil Millones era
un minúsculo esqueleto y en
consecuencia disminuyó en
algo el horrible riesgo de que
el planeta llegara a estar
superpoblado.
 
            

martes, 27 de octubre de 2020

MOUN



Libro de Rascal y Sophie. 
Un precioso relato sobre la adopción que se presta a teatralizar, también se puede meter en una caja y todo aquello  que nos une a nuestro pasado, para hablar de lo que significa comenzar una nueva vida en otro lugar. Recuperar la identidad de quienes viven alejados de sus países y de sus familias de origen.


...«Una mañana de primavera, una cajita se detiene entre las estrellas del mar y las conchas de la playa. Frente al mar vivía una joven pareja de enamoradas. Desde la ventana de su habitación divisan la caja de bambú sobre la arena mojada. Se visten con rapidez y corren cogidos de la mano hasta la playa. 
Cortan la cinta que cierra la caja encontrando a un bebé de ojos almendrados, comprendiendo, así, que Moun será su primera hija»... 

lunes, 26 de octubre de 2020

El color de la arena

 


Un precioso libro de Elena O'Callaghan y María Jesús Santos

....«Mi abuelo cuenta que cuando tenía mi edad, llevaban las caravanas de camellos hasta el mar. Pero eso fue antes de la guerra. Una guerra que, según cuentan los mayores, nos sacó de nuestras tierras y dejó al abuelo cojo para siempre. 

El abuelo dice que el mar es azul. Yo nunca lo he visto. Pero lo he dibujado en la arena. Mi mar no es azul. Es del mismo color que las cabras y los camellos: del color de la arena. Dice mi abuelo que el día que yo vea el mar podre pintarlo de azul y que ese día seremos libres.»....

viernes, 20 de abril de 2018

Por un puñado de cuentos 2

Dos de los sugerentes cuentos presentados en la sesión del martes pasado.

MOUN  de Rascal Sophie
El tema de la guerra y de la adopción tratado con gran sencillez y poesía.
Este maravilloso libro lo podéis encontrar en castellano con el mismo título, este está en francés y lo conseguí en una de mis innumerables incursiones por las librerías de Francia.
Como es muy pequeñito lo fotocopié en color en tamaño folio y en hojas a parte traduje el texto numerándolo para poder acompañar cada una de las imágenes.
Para contarlo repartimos las viñetas y fueron mostrándolas a su turno.
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Otro libro presentado por un grupo fue el ya mostrado en páginas anteriores PARA LOS NIÑOS DEL MUNDO ENTERO, llamó la atención la poesía y belleza de un tema tan duro.

Un momento de la lectura del cuento PARA LOS NIÑOS DEL MUNDO ENTERO


Todas participan en la tarea

Este cuento no lo he podido encontrar traducido, su polifacético autor es además de poeta cantautor y en el siguiente enlace podéis escuchar esta bella canción que es el texto exacto del libro mencionado.

https://www.youtube.com/watch?v=JxlxwcBW8FY