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miércoles, 25 de febrero de 2026

Si los tiburones fueran hombres

 Cuento de  Bertolt Brecht

 

— Si los tiburones fueran hombres —preguntó al señor K. la hijita de su casera— ¿serían más amables con los peces pequeños?

— Seguro que sí respondió el señor K.Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar enormes cajas para los peces pequeños, y las llenaría de alimentos, tanto vegetales como animales. Se cuidarían de que el agua de las cajas se renovara continuamente y, en general, adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lesionara alguna aleta, en seguida le aplicarían un vendaje para que no se les muriera antes de tiempo. 

Para que los pececitos no se pusieran tristes, organizarían, de vez en  cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres son más sabrosos que los tristes. Por supuesto que también habría escuelas en esas grandes cajas. En ellas, los pececitos aprenderían cómo hay que nadar en las fauces de los tiburones. Necesitarían, por ejemplo, cursos de geografía para que pudieran encontrar a los grandes tiburones, que holgazanean tumbados en cualquier sitio. Lo principal sería, claro está, la formación moral de los pececitos. Les enseñarían que no hay nada más hermoso y sublime para un pececito que sacrificarse alegremente, y que todos ellos deberían tener fe en los tiburones, sobre todo cuando éstos les prometieran velar por su felicidad futura. 

Se inculcaría a los pececillos que ese futuro sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Tendrían que guardarse bien de cualquier propensión baja, materialista, egoísta y marxista, y si veían que en alguno de ellos se manifestaba algunas de estas tendencias, deberían comunicárselo enseguida a los tiburones. 

Si los tiburones fueran hombres, por supuesto que también harían guerras entre sí para conquistar cajas y pececillos extranjeros. Y enviarían a combatir a sus propios pececillos y les enseñaría que entre ellos y los pececillos de los otros tiburones hay una enorme diferencia. Pregonaría que los pececillos son mudos, como todo el mundo sabe, pero callan en lenguas muy diferentes y por eso les resulta imposible entenderse. A cada pececillo que, en la guerra, matara a unos cuentos pececillos enemigos, de los que callan en otra lengua, le impondrían una pequeña condecoración de algas marinas y le darían el título de héroe. 

Si los tiburones fueran hombres, también tendrían su arte, naturalmente. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones con gran profusión de colores, y sus fauces como auténticos vergeles en los que se podría retozar deliciosamente. En el fondo del mar, los teatros mostrarían una serie de heroicos y valerosos pececillos nadando con entusiasmo hacia las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, y precedidos por la orquesta, los pececillo se precipitaría, ensoñadores a las fauces de los tiburones, arrullados por los pensamientos más encantadores. 

También habría una religión si los tiburones fueran hombres. Enseñaría que los pececillos empiezan a vivir realmente en el vientre de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como ahora lo son. Algunos de ellos obtendrían cargos y quedarían por encima de los otros. A los que fueran un poco más grandes se les permitiría comerse a los más pequeños. Esto sería agradable para los tiburones que así podría comerse con más frecuencia bocados mayores. Y los pececillos más grandes, los que tuvieran más cargos, velarían porque reinase el orden entre los más pequeños, y llegarían a ser maestros, oficiales e ingenieros constructores de cajas. 

En una palabra, sólo surgiría una civilización en los mares si los tiburones fueran hombres.

Encontrado en: 

https://elhistoriador.com.ar/si-los-tiburones-fueran-hombres/ 


jueves, 5 de febrero de 2026

LA TRENZA DE LA MEMORIA

XX MARCHA DE LA DESBANDÁ. 

En homenaje a este trágico suceso, para que no olvidemos.

´Cartel de la marcha

Ahora era yo quien le trenzaba el cabello.

Nos sentábamos en el patinillo al sol bajo la parra desnuda y, con el mismo cepillo con el que mi abuela me peinaba cuando niña yo le iba deshaciendo sus guedejas.

La llamaban Paca, aunque también la denominaban “la Mudita” y otras veces, las menos, “la Recogía”. Nunca entendí el por qué de esos motes. Las contestaciones de mi madre resultaban bastante vagas y ante mi insistencia acababa por callarme alegando que eran cosas propias de los pueblos.

Mi abuela era una mujer fuerte y ágil, a pesar de sus noventa años. De ojos tristemente dulces y mirada que, a ratos se perdía en lontananza, como si todos a su lado fuéramos invisibles.

A veces se marchaba de casa y se iba a la era, junto a la Rambla, su atalaya favorita para ver el mar. Desde lo alto de la loma -donde podía pasar horas- echaba la vista hacia un lado y hacia el otro de la costa, examinando fijamente la carretera principal como quien espera la llegada de algo importante ¿Qué esperaba?

Temíamos que un día tuviera una mala caída y acabara en el fondo de una barranquera o se perdiera en el laberinto de invernaderos que rodeaban el pueblo, pero siempre regresaba, a su trote pausado, blandiendo el cayado del abuelo.

Corriendo el tiempo empecé a percatarme de algunos cambios que se produjeron en ella: un día me confundió con mi madre y en otro momento la encontré frente a la puerta de la calle queriendo volver a “su casa”.

Después fueron sucesos aislados, como cuando perseguía a una criatura que jugaba en la plazoleta llamándole Toñito o se negaba a moverse de un banco del paseo: Vaya a ser que vengan a buscarme, comentaba tranquila.

Achaqué aquellos cambios a cuando un equipo de televisión había venido a hacerle una entrevista y empezó a ser la comidilla  del pueblo. ¿Cómo era posible, si a la señora Paca no le había tocado la lotería ni había ganado ningún concurso? se preguntaban los vecinos. Si era la persona más sencilla del mundo. Una mujer valiente, de naturaleza callada, de las que prefieren pasar desapercibida, poco amante de cotilleos y adulaciones. Orgullosa de su única hija nuestra madre y de Genaro y yo, sus nietos.

¿Vendrían a preguntarle por sus famosas “Tortas locas”?, porque sí que era verdad que era la única persona del pueblo que sabía hacer este riquísimo dulce malagueño.

Yo sospechaba que mi abuela Paca en su silenciosa vida, escondía muchos misterios. Ese seguiría siendo uno de ellos y por más que le preguntamos no logramos enterarnos hasta pasado el tiempo del objetivo de la entrevista, como siempre nos respondía cautelosa: Mejor callar niña,… nadie sabe nunca qué paredes escuchan.

Con nosotros era cariñosa a su manera. En algunas ocasiones nos ahogaba en un abrazo estrujao y se preocupaba de que no pasáramos frío, hambre o sed, mientras nos repetía incansable: Estoy aquí, no me voy a ir, no voy a ir a ningún sitio, y con las mismas se iba a la calle sin mirar atrás, con un abandono absoluto como aceptando lo inevitable.

 

En febrero un profesor de la universidad de Almería vino al instituto a presentar un documental, para darnos a conocer un trágico suceso que ocurrió en estas costas durante la Guerra Civil.

Yo prestaba poca atención contenta de librarme del latazo de la física, que tan poco me gusta, pero aquellas escenas eran conmovedoras.

Conforme fue avanzando la película no sé qué me pasó, de repente sentí un pálpito extraño, el corazón se me volvió medio loco y sin poderme controlar empecé a llorar desconsolada.

Sentí que conocía algunos detalles que había ido recopilando casi sin darme cuenta, en los momentos en que mi abuela comentaba frases sueltas mientras me trenzaba el pelo o hacíamos juntas las Tortas Locas.  

Lo que yo vaticinaba se cumplió. Unos días más tarde fue ella la que acudió al instituto a hablarnos a los segundos de bachillerato. La presentaron como una de las pocas supervivientes de aquella penosa marcha ocurrida en febrero del 37, conocida como La Desbandá.

Aquella tarde, mi querida Paca, preciosa con su traje eterno de luto y en él prendida, una biznaga de plata regalo de su marido, en el salón de actos, cogida de mi mano y con un hilito de voz comenzó su relató.

Nos contó que un miliciano la había encontrado, aquel invierno, con apenas nueve años, abandonada, llena de barro, famélica y tiritando de frío, escondida entre los retoños del único algarrobo cercano al pueblo. Que mientras las bombas tronaban sobre sus cabezas gimoteaba aterrada y buscaba a gritos a su hermano pequeño y a su madre. Que cuando la trajeron al pueblo tardó varias semanas en poder decir su nombre, de donde venía y qué le había ocurrido, que la mujer que la acogió fue para ella –desde ese día- una madre. Que recordaba una huida confusa y terriblemente dolorosa y sobre todo, que cuando oía hablar de Málaga –ciudad a la que nunca regresó- le embargaba una enorme tristeza.

Se me quedó el corazón extraviado.

Mi abuela continuó desgranando recuerdos aterradores que me hicieron comprender mejor su silenciosa historia y quererla aún más si eso es posible.

Sé que a muchos de mis compañeros de clase, ese día, les cambió la forma de pensar para siempre.

Días después fue cuando empezaron a acentuarse aún más sus desvaríos y ahora me aferro más a su presencia antes de que se aleje definitivamente de nuestro lado.

Por eso aprovechamos toda la familia y mientras yo le trenzo el cabello escuchamos los recuerdos que a ratos le vienen a la cabeza sobre su primera madre, nos reímos juntos de las anécdotas de nuestra infancia y le inventamos mil y una travesuras a Toñito, el hermano de tres años al que nunca vio crecer.

Tal vez un día, los dos pasen por el pueblo camino de Almería, para llevársela por fin con ellos.

  

 

  

      

 

 

lunes, 17 de noviembre de 2025

Hay algo más aburrido que una princesa rosa. Raquel Díaz Reguera

 


Siguen apareciendo cuentos sin contar de mis estanterías. En este caso Raquel Díaz Reguera nos aporta esta publicación bastante interesante.

Qué le pasa a Carlota, una princesa rosa, con su vestido rosa, su armario lleno de ropa rosa, habitación con cama, sábanas y almohada rosas ...si empieza a hartarse del rosa y de ser una princesa.


¿También tendrá que besar sapos para encontrar su principe azul?

¿Habrá algo más aburrido que un principe azul? si ella quiere cazar dragones, ser astronauta, surcar los mares...

Y es que ella no es una rosa, ni quiere que la traten como una delicada flor.

¿LOGRARÁ CONVENCER A LOS DEMÁS? 

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Un cuento muy interesante para trabajar en clase sobre los estereotipos, defender tu personalidad y tus sueños. 

Y es que no hay nada más aburrido que nos digan constantemente cómo y quienes debemos ser.

 De esta autora encontrareis un montón de títulos, de ellos mi favorito YO VOY CONMIGO.  

  


viernes, 14 de noviembre de 2025

LA PEQUEÑA WU-LI

 

Portada del libro


Ahora que tengo más tiempo voy recuperando cuentos que tengo en casa y que siempre quise contar. Este es uno de los favoritos, tanto de Clara como mío.
Nos encantan no solo la sencillez de sus dibujos sino la historia en sí. 
Y es que la pequeña Wu-li es la menor de una camada de gatitos hijos de una orgullosa gata siamesa, que viven en una casa normal y corriente. 
Mientras van creciendo y haciéndose más y más independientes la pequeña gatita es la que tiene menos fuerza y menos empuje para seguirles.
Hasta que un día...



Wu- li se enfrenta a lo que le depara el futuro


¿Podrá conseguirlo?


Es un cuento ideal para hablar de los retos y para asumir las diferencias y evitar los prejuicios.
El texto es muy poético y los dibujos son de una gran sencillez y ternura, invitando a toda la clase a copiarlos y poder recrear una preciosa camada de gatitos. También darle nombre a cada uno, jugar con ellos y especificar una cualidad distinta para cada uno que les haga especiales y únicos.
 


 
  


domingo, 5 de octubre de 2025

Eso no se hace


María Ortiz

Tiempo de espera, tiempo detenido de palmas, palmitas y cinco lobitos. Mamá, no quiero más sopa si no me la traes en avión y dile al Coco que no venga a buscarme que ya me duermo sola. A la nana, nanita nana, nanita ea, mi niña tiene sueño, bendito sea. Aplaude la familia mis primeros pasos agarrada al filo de los muebles. Todo es descubrimiento. Tantos hermanos para jugar. Pilar me deja su cuna, su biberón y su espacio junto a la cama de mis padres. Miro y aprendo las primeras normas…

¡Eso no se toca!
 
Los primeros juegos con los primos y las primeras travesuras. Me encanta correr por el campo, subirme al trillo y saltar desde las pacas de paja. Mamá, ¡me pica todo! Qué sabrosas las brevas de la higuera. Ya tengo quince cromos. Mi hermano me ha roto mi preciosa muñeca de porcelana. Lloro desconsolada. Por mucho que me lo repitan: el patio de mi casa no es particular. No quiero jugar más al corro de la patata, prefiero que me cuentes un cuento, no el de las asaúras no, que me asusta pero a la vez me encanta.
¡Eso no se hace!
 
De la mano a mi primera escuela con mi primer babero. “¡Calladita estás más guapa!”. A rezar como una niña buena: «Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro hermanitos que me esperaban...». Así no es, “Vamos a contar mentiras”, esa canción me gusta mucho. Papá saca el coche y nos lleva al campo con la tortilla de patatas y los filetes empanaos. Hacemos cabañas con ramas. Jugamos al escondite inglés. “Esto era un rey que tenía tres hijas, las metió en tres botijas y las echó cuesta abajo”. No, ese no, cuéntame mejor el cuento del “Gallo pelao”. 
¡Eso no se dice!
 
Nos vamos a la ciudad, atrás se quedan los abuelos en el pueblo. Nueva escuela, nuevos uniformes grisáceos. Domingos de misa obligatoria. Mamá, ¡me aburro! No se dice me aburro, se dice orina caballo. Papá compra el periódico para él y los tebeos para nosotros. Se hace una espera agradable. Me pido leerlos la prime. Me gusta sobre todo “la familia Ulises”. Sábados por la tarde recorridos mágicos con el tranvía, nos vamos a Dúrcal, a Dílar… Descubrimos los pueblos de los alrededores de Granada con meriendas de pan y chocolate. Mamá nos contagia su pasión por el campo, silbatos con hojas, barcos de juncos; la diferencia entre la retama y la gayumba; el sabor del pan y quesico y el dulzor de la madreselva.      
¡Eso no se cuenta!      
 
Primeros cursos en aquel enorme colegio lleno de niñas que no saben pronunciar la jota. Flores, dice la monja, repite delante de toda la clase: Jaime, baja la jícara, la jaula y el botijo. ¡Qué tontería! No soy un monito de feria. Mis primeras mejores amigas. Mis primeros libros. Encontrar el escondite perfecto para entregarme a mi mayor pasión que saca de quicio a mi madre: la lectura. Tebeos de Tintín; Matilde, Perico y Periquín; novelas ejemplares... Después llegarían las de aventuras de Enid Blynton,  releídas cada verano —aún descansan en la estantería de mi casa—. “¡Quisiera ser tan alta como la luna!”. Música de zarzuela para desayunar. Rezar, rezar, rezar… Aburridos rosarios diarios. ¿Cuántas misas?, qué lejos se iba mi mente con tanto mantra soporífero. ¡Al pueblo, nos vamos al pueblo! Visitas al despacho de mi padre. Cuando te sientes, las rodillas cerraditas. ¡No, a los árboles no te puedes subir!
¡Eso no es de niñas!
 
Crecer, espejo que muestra lo que la ropa camufla. “Cinco semanas en globo”, me gusta Julio Verne aunque me salto tanta descripción. Leo las primeras novelitas rosas.  De la biblioteca de papá solo me quedan por leer los libros cristianos o los prohibidos; El diario de Daniel, El diario de Ana María… Un libro para los chicos y otro para las chicas. No aclaran ninguno de ellos los líos que pasan, a esta edad, por el cuerpo y por la cabeza. Para más confusión, en el manual “Pureza y hermosura”, la religión censura aún más cada acto cotidiano. Escribo mi primer diario y mi primera obra de teatro. También mi primera novela colectiva en el patio del colegio durante los recreos. Me fascina Agatha Christie. Consigo mi primera guitarra y canto de María Ortiz “Mi amiga Catalina”.
¡Eso no se mira!
 
Ropa censurada, “Burda” censurada, palabras censuradas, conversaciones censuradas. El instituto llega a mi vida como un torbellino, clases mixtas, risas contenidas, pandillas de excursiones domingueras en el tranvía de la sierra. El aire empieza a oler a nuevo. Cantos con la guitarra en maravillosas tardes de amigos. “En la mesa se habla de flores y de amores”. El rosario diario se hace cada vez más odioso. Surgen las mentiras necesarias para justificar las salidas con los amigos, con la pandilla o con el primer amor. “Tú no puedes volver atrás” palabras escritas para mí. Visito Cabo de Gata y leo “Campos de Níjar”, fiel reflejo de aquella tierra por extraño que parezca. El teatro, una nueva pasión que llega a mi vida y la hace su centro. Sería la más joven de la compañía haciendo el papel de la más mayor en “Doña Rosita la soltera”. Me inundo de poesía: “Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres”, recital que presentamos de Miguel Alarcón “Palabras de amor y muerte”.
¡Eso no se discute!
 
Universidad, reuniones clandestinas en fines de semana con consignas surrealistas. Panfletos escondidos, libros prohibidos que se compran bajo el mostrador de la librería Alarcón después de decir una palabra clave… Emoción y a la vez miedo. Paco Ibáñez nos sacude en el Crucero del Hospital Real, “¡A la calle que ya es hora!”. Vivaldi,  Mozart y otros músicos, irrumpen en casa gracias a mi hermano mayor y se llenan las habitaciones con los ecos de “La consagración de la primavera”. Canción folk, canción protesta, cantautores… los Beatles, Miguel Ríos,  cada hermano aporta sus gustos musicales. Pachanga con el dúo dinámico y tardes de guateques. Canta Joan Báez “El preso número nueve”, Quilapayún nos pide que “Unamos todas las manos” y rompamos todas las murallas, Raimon nos acerca “La cara al vent”.
Eso sí se puede.
 
Primer trabajo, primera casa propia, primera escuela. Compromiso político, pedagógico. Libros y más libros de amigos o de bibliotecas. “Muerto el perro se acabó la rabia”, brindamos por los tiempos que vienen, lloramos por los que no están. Irrumpen las voces del pueblo, ¡A la calle! ¡A la calle!, “¡El pueblo unido jamás será vencido”, “Libertad, ¿por qué sin ira?”…Trabajo, reuniones y más reuniones. ¿Esto es la democracia? Formar parte de la Asociación de vecinos del Zaidín, las fiestas. Luchar para recuperar los derechos que se perdieron. Queda tanto por hacer. Optimismo y alegría, mucha alegría, “Perquè el temps està canviant”.
¡ESO SÍ!

 

jueves, 18 de septiembre de 2025

Un culete independiente

 


He traído este libro que tiene ya un montón de años por diversos motivos, primero por que es uno de los políticamente incorrectos que ya nunca podré contar y segundo porque es muy, pero que muy divertido.
Fijaros si llegó a ser un éxito, que desde 1992 en que vio la luz se llegaron a hacer 26 ediciones hasta 2007 en que pasó al baúl de los recuerdos. 

El caso es que a Cesar Pompeyo, su protagonista, se porta tan mal que recibe de vez en cuando un manotazo en el culo por parte de sus progenitores y así un día su culete, harto de tanto castigo, se escapa de su lado y lo deja sin asentaderas. 
Cómo se las va a arreglar el pobre Cesar Pompeyo si no puede sentarse a desayunar, ni montarse en el columpio ni subirse a los caballitos en la feria. Tanta es su tristeza y su enfado que reflexiona que no tiene más remedio que portarse bien a partir de ya. Su culete regresa a su sitio y desde ese día, Cesar Pompeyo es muy encantador con su familia y su culete el más mimado del mundo.

Cada vez que lo contábamos en clase el alumnado se tronchaba de la risa; por un lado lo de hablar de culos es algo que siempre divierte a la gente menuda, y por otro la versión que hizo mi maravillosa amiga Rosario, con la que compartí muchas sesiones de cuentos, con su clase fue mucho más allá, terminando siempre con la cantinela de "¡porque no tenía culete!" cada vez que relataban el cuento a otras clases y hablaban de las dificultades de Cesar Pompeyo para hacer lo que deseaba. 

Creo que lo voy a rescatar y contaré a mi público algunas cosas de nuestro pasado y nuestra forma de ser educados. A ver que dicen ellos y ellas...


El culete de Cesar Pompeyo, ha desaparecido


jueves, 7 de agosto de 2025

EL CHUPETE DE VALDEMARS

Compré este divertido cuento escrito y dibujado por Maria Jönsson, en Suecia en el verano del 18. Desde entonces descansa en mi nutrida librería a la espera de salir de sus forzadas vacaciones. Este verano ha sido el momento apropiado para traducirlo y poder contarlo el curso que viene. 

 

En la portada del libro Valdemar su hermanita Linn y sus chupetes.

Después de contar tantas veces el cuento del chupete de Gina y obtener el éxito que tuvimos con él, pensé que otro nuevo cuento sobre el tema nos serviría para llamar la atención de las criaturas mas peques. 
El que el libro estuviera escrito en sueco es otro aliciente para ver que es un tema universal.

Una de las cosas que más me gustaron del libro fueron sus sencillos y divertidos dibujos, ya que utiliza muy pocos colores haciendo que fueran el negro y el rojo la cromática fundamental y señalando apenas unos apuntes de otros colores en otras páginas.  

Indicar que en el libro es el padre el amo de la casa que se ocupa de los peques y de las tareas del hogar, de hecho no hay presencia de la madre en ninguna página. 

Cómo no señalar que los conflictos entre el hermano mayor y la hermana pequeña están servidos, Valdemars  puede cuidar a su hermanita Lin pero no es capaz aún de abandonar su chupe. 

Como expresa en la última página del libro: 

-Si ahora soy un lobo grande también puedo decidir cuando dejar mi chupete.

Y se marcha tan contento con él en el hocico.





 

sábado, 2 de agosto de 2025

LOS DUENDES DE COLONIA

Este libro de August Kopisch es precioso. Está escrito en verso y las ilustraciones son de Eve Tharlet. 


Sigue la dinámica del cuento de los duendes y el zapatero que relato en este blog en la fecha del 24 de junio de este año.

Este es el inicio: 

¡Qué buenos tiempos aquellos
cuando en Colonia, afanosos,
vivían los duendecillos
que se hicieron tan famosos!


A las criaturas desde pequeñas se les relataba la la existencia de Los Heinzelmännchen; seres fantásticos de la cultura popular alemana, aunque están particularmente ligados a la ciudad de Colonia con un cuento popularEl nombre proviene de Heinz (diminutivo de Heinrich, un nombre y apellido muy comunes en Alemania) y Männchen (diminutivo de Mann, hombre).


De acuerdo con este cuento popular, los habitantes de Colonia, ciudad conocida por sus carnavales y festividades, podían pasarse el día de fiesta ya que por la noche eran los Heinzelmännchen quienes hacían todo el trabajo duro. Sin embargo, la esposa de un sastre, picada por la curiosidad, esparció guisantes por el suelo para hacerles resbalar y poder verlos. Los Heinzelmännchen se enfadaron tanto que decidieron no volver a trabajar para los coloneses y éstos desde entonces tienen que hacer su propio trabajo.


Para relatar esta historia compré dos cuentos y los pegué realizando un gran acordeón que guardo luego en las cubiertas del libro, de esta forma mientras vamos leyendo los divertidos poemas que componen la obra, vamos extendiendo las láminas mostrando las aventuras de estos curiosos hombrecillos.  



El libro desplegado se presta a la narración por parte de un equipo 


domingo, 27 de julio de 2025

MARA Y SUS GATITOS

   Cuento para contar con vasitos de papel realizados en origami.                                                                                                                                                                        

Las cinco gatitas

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Mara, es la gata mamá. Le gusta tanto el té que lo bebe en vez del agua durante todo el día y persigue a sus gatitos para que lo beban también. La verdad es que a todas les parece pipí caliente.

Mira, es la gata mayor. Nació exactamente a las 12 de la mañana de un caluroso día de agosto, por eso siempre tiene calor. Su lugar preferido es dentro de la nevera de la casa donde vive con sus hermanas, más de un día la han encerrado allí  y se ha dormido plácidamente junto a la leche y a la mortadela.

Lira, es la segunda. Una gata ligera y musical que siempre se pasea tirando de su bolsa de los tesoros donde esconde aquellas cosas que no quiere compartir con nadie. Es muy misteriosa.

Zira, es una tragona. Le encanta el pescado crudo y el sushi. Rebusca siempre por los rincones a ver que encuentra para comer y a veces se mete donde no debe 

Tira y Vira, son gemelas. Nacieron dentro de la misma bolsa y se quieren con locura, nunca encontraras a una sin la otra, si una va a por el plato la otra seguro que trae la comida, se lamen mutuamente y duermen juntitas en el mismo cajón.

Rira es la peque. Es lista como el hambre y maneja a sus hermanas a su antojo, siempre sabe cómo jugar y a qué. De mayor quiere poner un estudio de jardinería para gatos.

---

Un día que la mamá salió a comprar Tira volcó sin querer, con el rabo, una vela encendida y la cortina del comedor se prendió. 

Todo comenzó a llenarse de humo. Intentaron abrir la puerta para escapar pero no llegaban a la manivela. Maullaban como locas muy asustadas,  temblaban aterradas y tosían muchísimo.  

Por fin a Zira se le ocurrió una idea estupenda. Puso a todas sus hermanas en orden, las tranquilizó e hizo que treparan unas encima de otras,  hicieron así una hermosa y fuerte torre, Rira logró abrir el picaporte y así pudieron salir corriendo a la calle.

La torre  de gatas

Las bomberas gatas apagaron pronto el incendio y lograron salvarles la casa y los muebles.

Desde ese día aunque se siguen peleando, como todos los hermanos,  se consideran las mejores amigas del mundo mundial. Cuando tienen frío o miedo sus mamá las cobija y las esconde de todos los peligros que les puedan ocurrir.


La mamá y sus gatitos 

Video para hacer los vasitos.

  https://youtube.com/shorts/9P7VpgdloPc?si=c9B8HG9QxZlC_Veo                                                                                                                                                            Una entrada de este blog relatando como realicé una actividad con este material en un aula.

https://cuentosquecabenenunbolsillo.blogspot.com/2018/06/despidiendo-el-curso-en-el-colegio-san.html                                                                                                       

sábado, 26 de julio de 2025

Proserpina y el rey de las tinieblas

 

Portada del cuento

No me canso de hacerle propaganda a este material, a pesar de que la única 
forma de conseguirlo es por Ámazon.
En este caso se trata- dentro del bloque de CARTE IN TAVOLA, publicado 
por Fatatrac, de la colección de Mitos y leyendas.
La particularidad del material es que las cartas de 20 x 20 cm se van uniendo 
entre si formando un precioso rompecabezas .





 El texto está en italiano en el interior de la cajita que guarda las cartas y fragmentado, por secuencias, en cada una de ellas.
No solo es la belleza de los dibujos o el interés de la historia, sino también 
el que resulta un material innovador que gusta mucho en clase y que es muy
fácil para que lo usen las criaturas a la hora de relatar un cuento.
A parte de los cuentos tradicionales se han publicado en los últimos años: Mitos
y leyendas, Grandes historias y la serie: Descubrir el mundo.
 

miércoles, 2 de julio de 2025

NO BASTA

 Cuento relacionado con la ecología para contar con KIRIGAMI -Arte japonés que consiste en conjugar el Origami con el cortar con tijeras.

Plegar el papel cuadrado como para hacer un tapete (doblar la figura). 

Este es un árbol que representa la naturaleza, los animales, las plantas, el agua y el aire... Pero NO BASTA (recorta el árbol y la tierra)
2.    Necesitamos querer a los animales, a las plantas y a toda la naturaleza en general... Pero NO BASTA, pues ese sentimiento necesita de algo más (cortando)



Trazamos los dibujos para ir sobre seguro

 Que sea un amor compartido, que los corazones se unan para ello. Quiero decir que nuestra escuela, nuestra comunidad, nuestro país estén implicados... Pero NO BASTA, pues ese sentimiento necesita algo más, (cortando)

4.    Necesitamos pensar, investigar, el conocimiento que representamos con esta cabeza... Pero NO BASTA con el sentimiento y el pensamiento... (Doblar)

    

   Es necesario un ingrediente más sin el cual nada es posible, (cortando)

5.       Pero además hace falta que esta cabeza actúe y se movilice... (Vamos desdoblando)

6.       Y cuando vayamos juntos la acción, el pensamiento y los sentimientos, tendremos un mundo en el que los seres humanos podamos vivir con el medio ambiente en perfecta armonía.


Resultado final


Del libro La magia del papel Kirigami y Maquigami

José Luis castillo Córdova- Maquihuas (Perú, 2004)

miércoles, 25 de junio de 2025

Pequeño amarillo y pequeño azul

 


Una de las técnicas mas bonitas que pude encontrar para  relatar cuentos con arena fue el uso del retroproyector... (hoy arrinconado en nuestras escuelas)

Para ello se puede utilizar de diferentes maneras por una lado es:

 A.- Utilizar el  foco de luz como proyector de teatro de sombras.

B.- Usar arena como explico en mis dos libros.

C.- Usar transparencias por medio de acetatos coloreados o de plásticos de colores trasparentes, que se recortan haciendo las figuras adecuadas.

D.- Usar elementos de la vida cotidiana que colocadas sobre las pantalla nos sirvan para representar personajes de manera que con ellos podamos contar un cuento.

 

 

 

 PEQUEÑO AMARILLO Y PEQUEÑO AZUL

Para relatar esta historia me he servido de las figuras recortadas en acetatos de color tal como vienen en el cuento.

El resultado es espectacular. 

 

1.- Este es pequeño azul

2.- Esta en su casa con mamá azul y papá azul

3.- Pequeño azul tiene muchos amigos

4.- Pero su mejor amigo es pequeño amarillo

5.- Que vive justo en la casa de enfrente

6.- Les gusta jugar al escondite

7.-Y al corro

8.-Pero en clase tienen que estar tranquilos y silenciosos

9.-Aunque después corren y saltan

10.-Un día, mamá azul le dice: voy a salir, espérame en casa

11.-Pero pequeño azul quiere jugar con pequeño amarillo y va a buscarle a la casa de enfrente

12.- Se encuentra la casa vacía

13.- ¿Dónde estará mi amigo? lo busca por aquí y

 por allá?

15.- Y por todos sitios hasta que lo ve venir por una esquina de la calle

16.- ¡Hola!

17.- Se abrazan tan contentos

18.- Y tan apretado

19.- Que se funden en un abrazo de color verde

20.- Y juntos van a divertirse al parque

21.- Hacen un túnel

22.- Se encuentran al pequeño violeta

23.- Suben una colina

24.- Y cuando están muy cansados

25.- Vuelven a casa

26.- Pero papá y mamá azul dicen: no eres nuestro pequeño azul, tú eres verde

27.- Papá y mamá amarillos dicen: no eres nuestro pequeño amarillo, tú eres verde

28.-Pequeño amarillo y pequeño azul se ponen tristes, muy tristes…

29.- Tan tristes que comienzan a llorar y a llorar -tanto-

que se derriten en lágrimas amarillas y azules

30.-Por fin una vez tranquilos se ven como antes

¿Nos reconocerán ahora? se preguntan

31.- Mamá azul y papá azul se ponen muy contentos al ver a su hijo

32.- Y lo abrazan y lo aprietan muy fuerte

33.- Y abrazan también muy apretado a pequeño amarillo y cuando se abrazan se ponen de color verde.

34.-Y entonces comprenden lo que ha pasado

35.- Y corren a la casa de al lado a contarles la buena noticia

36.-Todos se abrazan con alegría

37.- Y los niños se divierten en la calle hasta la hora de la cena.

 

sábado, 14 de junio de 2025

SI TUVIERA UN MARTILLO

 

Canción de Victor Jara 

                 https://videoele.com/CancionEle/el-martillo-victor-jara.html

Si tuviera un martillo,
golpearía en la mañana,
golpearía en la noche
por todo el país.
 
Alerta el peligro
debemos unirnos
para defender la paz.
 
Si tuviera una campana,
tocaría en la mañana,
tocaría en la noche
por todo el país.
 
Alerta el peligro
debemos unirnos
para defender la paz.
 
Si tuviera una canción,
cantaría en la mañana,
cantaría en la noche
por todo el país.
 
Alerta el peligro
debemos unirnos
para defender la paz.
 
Ahora tengo un martillo
y tengo una campana
y tengo una canción
que cantar por todo el país,
martillo de justicia,
campana de libertad
y una canción de paz
y una canción de paz.
 
 
 

jueves, 29 de mayo de 2025

EL CARPINTERO

 Dedicado a mi amiga Alena que va por el mundo formando carpinteros.

  
    No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes y mantenían una buena relación comenzaron a tener problemas. Era la primera vez que no se ponían de acuerdo después de cuarenta años cultivando hombro con hombro, compartiendo maquinarias e intercambiando cosechas y bienes de forma continua.

Esta larga y provechosa colaboración terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a provocar una seria diferencia entre ambos, tanto que finalizó con un intercambio de reproches amargos y dolorosos a los que les siguió un profundo silencio.

Una mañana, alguien llamó a la puerta de Juan. Al abrir se encontró con un hombre que llevaba en la mano una caja de herramientas de carpintero y que le dijo:

-Estoy buscando trabajo para unos días, si necesita una serie de reparaciones quizás pueda serle de ayuda en su granja.

-Si-, le dijo el mayor de los hermanos- tengo un trabajo para usted. Mire aquella granja al otro lado del arroyo, ahí vive mi vecino que de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros pero él cogió su buldócer y desvió el cauce del río para que separara nuestras fincas. Seguro que lo hizo para molestarme, pero yo le voy a devolver el agravio con creces. ¿Ve usted aquella pila de troncos junto al granero? Quiero que construya una cerca de dos metros de alto, entre nuestras fincas, para no tener que volver a verlo nunca más.

 

El carpintero respondió:

-Comprendo la situación. Muéstrenme donde están los clavos y la pala para los hoyos de los postes y le haré un trabajo que estoy seguro le dejará satisfecho.

El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir los materiales necesarios y aprovechó para irse durante todo el día al pueblo a realizar las compras de la semana.

El carpintero trabajo muy duro durante la jornada; midiendo, cortando y clavando. Al atardecer cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado su tarea. Juan, al contemplarla, se quedó con los ojos y la boca completamente abiertos. Allí, no había ninguna cerca de dos metros, en su lugar lucía un puente, un puente que unía a las dos granjas por encima del arroyo. Era una maravillosa obra de arte, con pasamanos y todo.

En ese momento su hermano salió corriendo de su granja y abrazando a Juan comentó:

-Qué grande eres hermano, mira que construir un hermoso puente después de lo que te he hecho y dicho.

Mientras se reconciliaban vieron al carpintero que cogía sus herramientas dispuesto a marcharse.

-No, espera- le dijo Juan, quédate unos cuantos días, tengo muchos proyectos para ti.

-Me gustaría quedarme -respondió el carpintero- pero tengo muchos puentes que construir.

 https://theearthstoriescollection.org/el-viejo-joe-y-el-carpintero/

Anónimo.