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| Alguno de los coloridos rincones de los pasillos |
sábado, 2 de noviembre de 2019
Taller en Madrid
Entre el Pozo del Tio Raimundo y el barrió de Entrevias está un colegio que se ha convertido en un referente de integración y de escuela innovadora, se trata del Colegio Manuel Nuñez de Arenas.
miércoles, 23 de octubre de 2019
Comenzamos el curso con el taller de cuentos.
Hoy ha sido la primera sesión con el taller de cuentos y es que este año estamos de suerte, Toñi sigue con el mismo curso así que esto nos permitirá profundizar y avanzar a pasos agigantados.
El recibimiento ha sido tan cálido que nos ha hecho olvidar los negros nubarrones que nos trae el otoño.
Teníamos pendiente la elaboración de un librito donde las criaturas escribieran un relato, y eso hemos hecho.
La ratita de biblioteca Minú, que vive en Mi pequeña Biblioteca, me ha dicho el cuento que tenía que contar esta mañana.
Momotaro el niño melocotón, que según la wilkipedia es uno de los cuentos tradicionales más famosos de Japón.
Cuenta la historia de una pareja de ancianos que no puede tener hijos y son bendecidos con un niño que nace del interior de un melocotón gigante, que la anciana encuentra un día flotando en un río. De ahí su nombre: momo (桃 melocotón?) + Tarō (nombre masculino común).
Y es que en el libro ¡Kamikara¡ del magnífico autor japonés Haruki Nakamura encontré, entre otros personajes saltarines de papel, a Momotaro y con una paciencia infinita lo construí.
El recibimiento ha sido tan cálido que nos ha hecho olvidar los negros nubarrones que nos trae el otoño.
Teníamos pendiente la elaboración de un librito donde las criaturas escribieran un relato, y eso hemos hecho.
La ratita de biblioteca Minú, que vive en Mi pequeña Biblioteca, me ha dicho el cuento que tenía que contar esta mañana.
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| Minú leyéndose el libro esta mañana |
Momotaro el niño melocotón, que según la wilkipedia es uno de los cuentos tradicionales más famosos de Japón.
Cuenta la historia de una pareja de ancianos que no puede tener hijos y son bendecidos con un niño que nace del interior de un melocotón gigante, que la anciana encuentra un día flotando en un río. De ahí su nombre: momo (桃 melocotón?) + Tarō (nombre masculino común).
Al crecer Momotaro se convierte en un gran héroe cuando decide recuperar un tesoro que está en Onigashima (la isla de los demonios). En su camino se encuentra con varios animales: un faisán, un perro y un mono que, gracias a la generosidad que muestra el muchacho con ellos, se le unen en su travesía. Viaja a la isla habitada por demonios, acaba con ellos y salva a los lugareños de sus fechorías.
Y es que en el libro ¡Kamikara¡ del magnífico autor japonés Haruki Nakamura encontré, entre otros personajes saltarines de papel, a Momotaro y con una paciencia infinita lo construí.
viernes, 2 de agosto de 2019
Mas cuentos de manos y dedos
Cuando empezamos con los cuentos de manos y dedos que se han contado de siempre es un no terminar, ya que todas nos acordamos enseguida de aquellos que las mujeres de la familia nos contaron desde siempre.
Estos son tres que mi amiga Keti de Arezzo ha recopilado en sus preciosos talleres. https://www.facebook.com/valigiaracconti/
Este se cayó al pozo
este lo sacó
este lo secó
este preparó la sopa
y este se la comió
Estos son tres que mi amiga Keti de Arezzo ha recopilado en sus preciosos talleres. https://www.facebook.com/valigiaracconti/
El pozo
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| Añadir leyenda |
este lo sacó
este lo secó
este preparó la sopa
y este se la comió
sábado, 20 de julio de 2019
Terminamos el curso con los narradores y narradoras
Esta ultima sesión era nuestra despedida y para eso teníamos que hacer algo muy especial, así que realizamos la actividad de los sombreros.
Para ello hacen falta materiales al alcance de todos como son ; papel de periódico, cinta de carrocero, tijeras y grapadora. También podemos añadirle luego los adornos que queramos.
Nada más llegar a clase fui recibida con mucho cariño por parte de las criaturas que advertidas por Toñi sabían que iba ir y estaban preparando una asamblea.
En breve nos pusimos manos a la obra, enseñé a hacer sombreros (las indicaciones las tenéis en mis dos libros, tanto en el primero como en el segundo).
Una vez que ya sabían hacerlos se pusieron por parejas o entre tres y a los veinte minutos ya teníamos cada uno un sombrero sobre nuestras cabezas. las decoraciones fueron de lo más variadas, flores, pinturas, recortes, viseras, lazos hasta que toda la clase estuvo preparada para el paso siguiente; contar el cuento del vendedor de sombreros.
Nos colocamos en círculo con nuestro sombrero en la mano y una silla cerca.
El cuento es muy divertido y pasamos un buen rato contándolo.
Después quise valorar con ellos la actividad que hemos realizado desde el mes de enero y en asamblea hicieron una valoración personal. Para no repetir, la opinión generalizada es que les había gustado mucho todas las actividades sobre todo la papiroflexia y aprender a contar cuentos. ante mis preguntas reconocieron algunas que les gustaban más los libros y que los buscaban más, para otros sintieron que habían perdido el miedo a hablar ante otras personas y generalizado fue que había sido muy divertido.
Me entregaron un montón de recuerdos y recuerditos, cartas dibujos cochinitos de diferentes tamaños, en resumen una actividad muy gratificante para todos.
Alguna de la frases escuchadas
Te queremos, pero no solo te quiero yo sino toda la clase y también la maestra, te echaremos de menos
Siempre nos hiciste reír, sonreír y disfrutar
Eres la mejor cuentacuentos del mundo
Tu me quitaste la vergüenza y esto es bueno
Cada vez que veo una flor pienso en ti
Gracias por darnos tanta imaginación
Me gustaría encontrarte por la calle algún día
.........
Para ello hacen falta materiales al alcance de todos como son ; papel de periódico, cinta de carrocero, tijeras y grapadora. También podemos añadirle luego los adornos que queramos.
Nada más llegar a clase fui recibida con mucho cariño por parte de las criaturas que advertidas por Toñi sabían que iba ir y estaban preparando una asamblea.
En breve nos pusimos manos a la obra, enseñé a hacer sombreros (las indicaciones las tenéis en mis dos libros, tanto en el primero como en el segundo).
Una vez que ya sabían hacerlos se pusieron por parejas o entre tres y a los veinte minutos ya teníamos cada uno un sombrero sobre nuestras cabezas. las decoraciones fueron de lo más variadas, flores, pinturas, recortes, viseras, lazos hasta que toda la clase estuvo preparada para el paso siguiente; contar el cuento del vendedor de sombreros.
Nos colocamos en círculo con nuestro sombrero en la mano y una silla cerca.
El cuento es muy divertido y pasamos un buen rato contándolo.
Después quise valorar con ellos la actividad que hemos realizado desde el mes de enero y en asamblea hicieron una valoración personal. Para no repetir, la opinión generalizada es que les había gustado mucho todas las actividades sobre todo la papiroflexia y aprender a contar cuentos. ante mis preguntas reconocieron algunas que les gustaban más los libros y que los buscaban más, para otros sintieron que habían perdido el miedo a hablar ante otras personas y generalizado fue que había sido muy divertido.
Me entregaron un montón de recuerdos y recuerditos, cartas dibujos cochinitos de diferentes tamaños, en resumen una actividad muy gratificante para todos.
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| Con nuestros sombreros |
Alguna de la frases escuchadas
Te queremos, pero no solo te quiero yo sino toda la clase y también la maestra, te echaremos de menos
Siempre nos hiciste reír, sonreír y disfrutar
Eres la mejor cuentacuentos del mundo
Tu me quitaste la vergüenza y esto es bueno
Cada vez que veo una flor pienso en ti
Gracias por darnos tanta imaginación
Me gustaría encontrarte por la calle algún día
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| Un abrazo apretado |
.........
El vendedor de sombreros. Cuento Inglés
El vendedor de
sombreros
Este cuento es
un interesante trabajo de animación. Se comienza realizándose cada participante su sombrero. Una vez terminados,
se colocan sillas en un gran círculo, tantas como asistentes que ponen el
sombrero en el suelo al lado de cada asiento. Quien narra el cuento se coloca
en el centro y empieza a relatar la historia.
Érase una vez un señor
sombrerero que se paseaba por un hermoso bosque llevando en su maleta una
preciosa colección de sombreros, que tenía intención de vender en la más famosa
de las ferias del condado.
Cansado de su larga caminata
se echó a descansar debajo de un frondoso árbol, sin saber que en aquel bosque vivía una familia de monos
que imitaba a todo aquel que pasara por allí.
Aprovechando que el señor
estaba dormido y bien dormido, los animales bajaron de los árboles en los que
estaban encaramados, abrieron la maleta, sacaron los sombreros, se los pusieron
en la cabeza y de esta guisa volvieron a trepar a sus casas.
(Hacen lo mismo subiéndose en
lo alto de las sillas)
Cuando el sombrerero despertó a la mañana siguiente
se sintió extrañado pues no recordaba dónde se había dormido, así que dedicó un
rato a mirar a su alrededor, desperezarse, rascarse la barriga, tocarse la
cabeza y emitir unos cuantos bostezos que fueron imitados (sin que él lo
sospechara) por toda aquella familia de monos.
(Hacen los gestos y
sonidos pero sin hablar)
Pero grande fue su sorpresa
cuando al acercarse a su maleta dispuesto a reiniciar su viaje se encontró que
no había ni uno solo de sus sombreros. Asombrado, se mesó los cabellos, dio la
vuelta alrededor de su bolsa una y otra vez, pensó, volvió a pensar, hasta que
lanzó un aullido de rabia, mientras gritaba: ¿Dónde están mis sombreros?
Grande fue su sorpresa al
escuchar los lamentos y aullidos que soltaron aquella jauría de monos en lo
alto de su cabeza y claro no tuvo más remedio que descubrir quiénes habían sido
los autores de tamaña fechoría. Durante un rato se inició un baile extraño;
nuestro vendedor amenazó a los monos, chilló, pataleó, rabió, les pidió que
bajaran de allí, que le devolvieran sus sombreros, y poco le faltó para ponerse
de rodillas -tal era su desesperación- pero
para su asombro los monos, sin inmutarse, seguían paso a paso todos sus
movimientos, y si bien es verdad que no podían hablar, ya que los monos no
hablan, imitaban los sonidos que les parecían oportunos.
Nuestro hombre pasó gran
parte de la mañana desgañitándose, llorando, chillando, siendo incapaz de
conseguir que sus preciados sombreros bajaran a sus manos.
Nuestro hombre pasó gran
parte de la mañana desgañitándose, llorando, chillando, siendo incapaz de
conseguir que sus preciados sombreros bajaran a sus manos.
( Aquí se puede alargar a gusto de la
imaginación de cada uno)
Incluso sacó un plátano de su bolsillo y se lo comió
con toda la parsimonia de que fue capaz, teniendo en cuenta su estado de ánimo,
mientras los monos imitaban impertérritos sus movimientos.
Por fin tuvo una idea; se
sujetó el sombrero que llevaba en la cabeza (y que por supuesto no se quitaba
ni para dormir), echó una ojeadita a los monos y cogiendo la visera del mismo
lo lanzó al aire con todas las fuerzas de que fue capaz. Y claro está, los
monos imitaron paso por paso sus movimientos y al cabo del rato una nube de
sombreros bajó desde lo alto de los árboles y cayó con delicadeza a su
alrededor, por lo que presuroso se dedicó a recoger y guardar en su maleta
tanto modelito proponiéndose no olvidar poner un buen candado en su bolsa y,
eso sí, diciendo que nunca, pero nunca, contaría a nadie lo que le había
pasado.
Este cuento lo escuché hace
muchos años y aun después de haberlo relatado muchas veces tengo que decir que
no he localizado al autor.
Haciendo sombreros para todas las cabezas
Como Hacer Un
Sombrero
Lo más interesante es que el sombrero resultante nunca es tan efímero como el papel con el que se realiza, ya que los dobleces consiguen darle una firmeza que los hace aptos para usarlos en muchas ocasiones.
Pueden hacer las delicias de una
fiesta, darle homogeneidad a un espectáculo o
salvarnos de unos acelerados carnavales.
Para mí, lo más interesante es que
con materiales muy sencillos, cotidianos y al alcance de todos, les demos a las
criaturas, la posibilidad de realizar objetos imprescindibles para sus
juegos.
Fases para la
realización de un sombrero de papel
En este
caso vamos a presentar la fabricación de tres modelos básicos a partir de los
cuales podemos llevar a cabo los que queramos.
LA GORRA
1.-Para
este tipo de sombrero precisamos de tres hojas dobles de papel de periódico,
que colocamos abiertas unas sobre otras.
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5.-Dibujamos
la visera con un rotulador grueso para evitar que nos quede muy descentrada
respecto a la frente.
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6.-Recortamos
la misma y además cortamos por los
alrededores de la cinta adhesiva, que marcan la nuca.
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7.-Ya
podemos decorar nuestra gorra.
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Bombín
Sugiero
este modelo por que en caso de urgencia no precisa ni siquiera recortado, o sea
que es el más rápido y sencillo.
1.- Colocamos en este caso cuatro
hojas dobles de periódico, en forma de cruz sobre la cabeza.
Repetimos con ellas el primero, segundo y tercer paso
4.-
Una vez colocado el sombrero sobre una superficie plana, en vez de recortar
vamos doblando todo el papel hasta llegar a la cinta procurando que nos quede
un ala del mismo ancho alrededor.
|
5.-El
último doblez lo sujetamos con varias grapas.
|
Pamela
Repetimos
hasta el tercer paso del bombín.
4.-Recortamos
el ala redonda de una pamela. Si hace falta se dibuja primero para tener
mayor seguridad a la hora de cortar.
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5.-Fijamos
el filo con cinta adhesiva para darle mayor firmeza al mismo. Despegamos del
suelo... (he cogido cinta adhesiva de color para darle mas vivacidad)
|
...y
la doblamos sobre sí misma.
|
6.-Colocamos
cualquier adorno que nos atraíga...
|
...y
ya tenemos listos tres tipos de sombreros.
Sombreros realizados por Clara y por mí, después de
varios años de
experiencia 2003
|
Del libro cuentos que caben en un bolsillo y Materiales y objetos tradicionales para contar cuentos
jueves, 18 de julio de 2019
Cochinitos en la clase de Toñi, sesión de Mayo
Hoy les he enseñado a hacer un cerdito y contado este cuento, el entusiasmo ha sido mayúsculo y casi todos se han ido con una buena colección de cochinitos a casa decorados de la manera más dispar.
Los Seis Cerditos
Para
contar este cuento se recomienda hacer en papiroflexia seis cerditos pequeños y
uno grande, para que consigáis mayor efecto recomendamos realizarlos en papel
de color rosa
Os presento a mamá Cerda y sus seis
cerditos. Bueno, como son tantos no estoy muy segura de que estén todos, vamos
a contarlos; uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis........ (Se le pide al público que colabore a la hora de contarlos a lo largo de
todo el cuento)
Su mamá los llevaba siempre de paseo
al parque, al mercado y cada mañana a la escuela, pero como tenía miedo de que
alguno se le perdiera, tomó la costumbre de contarlos uno o dos veces al día.
Los ponía a todos en fila al terminar
de jugar en los columpios y contaba: uno, dos tres......
Los cerditos salieron valientes y
aventureros, así que un día preguntaron a su mamá si podían irse a jugar solos
al jardín que había al otro lado del pueblo. Mamá cerda les dijo -no me parece
mal que aprendáis a ser independientes, pero para que os de permiso tenéis que
prometerme tres cosas; la primera, que iréis siempre juntos, la segunda, que os
acordéis de contaros cada cierto tiempo y la tercera que me llaméis en cuanto
tengáis algún problema.
-¡Si mamá!, respondieron todos los
cerditos a la vez, y muy contentos se fueron de paseo. Cuando llevaban un buen
rato de marcha, se detuvieron a beber agua en un arroyo, a saltar un seto y a
comer moras y cuando reanudaron la marcha, el mayor de los hermanos dijo -
¡alto!, no se nos puede olvidar lo que nos pidió mamá, vamos a contarnos y
añadió,- yo lo haré que para eso soy el mayor, a ver poneros todos en fila
-y empezó a contar- Uno, dos, tres,
cuatro y cinco. ¡OH que ocurre, falta uno!
-¡Espera! no lo haces bien, dijo el
segundo, y comenzó de nuevo a contar:- uno, dos, tres, cuatro y cinco.
Así uno tras otro fueron contando a
sus hermanos y a todos les faltaba uno.
Asustados comenzaron a llorar;-¡mamá,
mamá, nos falta un hermanito!.
De una vecina a otra se fueron
pasando la voz hasta que mamá Cerda muy asustada llegó a donde estaban sus
hijos.
-¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
-¡Ay mamá! dijeron los cerditos al
unísono,-uno de nosotros se ha perdido, contamos y contamos pero solo estamos
cinco.
-Tranquilos calmaros todos- dijo la
mamá- y poneros en fila detrás mía, a ver que ocurre- y empezó a contar- uno, dos, tres, cuatro,
cinco y seis... pero si estáis todos, me parece- dijo por fin- que no podréis
salir a la calle solos hasta que no aprendáis a contar.
Y contentos y felices se volvieron a casa.
En el sieguiente enlace teneis un tutorial sobre como hacer el cerdito. Suerte y a divertirse
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